Paterna volvió a detener el tiempo este martes. La calle Mayor se convirtió en el escenario de uno de los actos más cargados de simbolismo del calendario festero local: el desfile de Moros y Cristianos y la recreación de la Entrega Pacífica de la Vila a Jaume I, ese momento en que la historia medieval y la fiesta popular se funden en un solo gesto ante los ojos de vecinos y visitantes.
Un desfile que recorre siglos en pocos metros
Un total de 28 comparsas recorrieron la calle Mayor hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento, donde decenas de personas aguardaban para ser testigos de la recreación histórica organizada por la Federación Intercomparsas. No es un desfile cualquiera. El germen de esta tradición se remonta a 1965, cuando los clavarios del Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer organizaron una representación histórica para conmemorar la entrada de Jaume I en Paterna en 1237; aquella escenificación, que recreaba la entrega pacífica de la villa al rey conquistador, dio lugar a un desfile que acabaría convirtiéndose en tradición. Más de medio siglo después, la escena sigue emocionando igual.
A partir de entonces, los Moros y Cristianos fueron ganando protagonismo dentro de las Fiestas Mayores, sumando comparsas y organizándose bajo la Federación Intercomparsas, nacida a finales de los setenta. Las Fiestas de Moros y Cristianos de Paterna se desarrollan por primera vez bajo la distinción de Fiesta de Interés Turístico Autonómico, un reconocimiento que premia más de medio siglo de historia, cultura y hermandad festera. Un contexto que da aún más peso a cada edición de este acto central.
El balcón del Ayuntamiento, testigo del relevo
El momento culminante de la jornada llegó en el balcón consistorial, con el arriado de banderas protagonizado por las capitanías salientes: Realistas, por el bando de la media luna, y Cavallers Templaris, por el bando de la cruz. Un gesto cargado de protocolo festero que marca, simbólicamente, el final de un ejercicio y el inicio del siguiente.
Porque el relevo ya está anunciado. Las comparsas Montañesas de Irta y Nazaries asumen el mando como nuevas capitanías de cara al ejercicio festivo de 2027. Dos agrupaciones que a partir de ahora cargarán con el honor —y la responsabilidad— de encabezar sus respectivos bandos en la próxima gran cita. La Federación cuenta en la actualidad con más de 1.600 festeros asociados y con 29 comparsas. Un colectivo que, lejos de ser una mera asociación cultural, representa un ciclo festivo vivo durante todo el año, con actos tan diversos como el Mig Any Fester, la Semana Cultural, la Cena de Gala o la participación en las celebraciones del 9 d'Octubre.
La noche cierra con el Sopar de Germanor
Tras la intensidad del desfile y el simbolismo del arriado de banderas, la celebración no terminó en la plaza. La jornada se prolongó con el Sopar de Germanor de Intercomparsas en el Parking Los Naranjos, esa cena de hermandad que reúne a comparseros de ambos bandos alrededor de la mesa, lejos ya de la rivalidad escenificada en el desfile y cerca, en cambio, de todo lo que une a una comunidad festera que lleva décadas construyendo algo más que una fiesta: una identidad colectiva.


