Hay exposiciones que se visitan con los ojos. Y hay otras que se atraviesan con todo el cuerpo. 'Tania Candiani. Radix', la instalación inmersiva que el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) cierra este domingo 20 de septiembre en el Centre Julio González de València, pertenece claramente al segundo tipo. Oscuridad, sonido envolvente, raíces que crecen en tiempo real y esculturas de vidrio suspendidas en el aire: la artista mexicana ha construido en el interior del museo algo que se parece mucho a un organismo vivo.
Bajar a la madriguera
La propuesta de Candiani parte de una imagen tan sencilla como poderosa: un corte transversal de una planta imaginada. Lo que normalmente permanece oculto bajo tierra —el entramado de raíces, los intercambios químicos, las memorias del subsuelo— emerge aquí convertido en experiencia sensorial. La directora del IVAM y comisaria de la muestra, Blanca de la Torre, lo ha descrito con precisión:
"Tirar de un hilo para ver lo que hay debajo del museo" - Blanca de la Torre, directora y comisaria del IVAM
La referencia literaria que planea sobre toda la exposición no es casual. Al igual que Alicia en el País de las Maravillas, el visitante debe seguir una pista, dejarse llevar hacia abajo, hacia ese espacio donde las reglas del tiempo humano dejan de aplicarse. No es una metáfora decorativa: es la lógica estructural de toda la muestra, que se enmarca en la línea programática del museo conocida como 'Museo Anfibio', pensada para explorar los vínculos entre arte, naturaleza y pensamiento contemporáneo.
Un ecosistema que respira dentro del museo
El visitante que entra en la sala lo hace, literalmente, a oscuras. Y es precisamente en esa oscuridad donde el ecosistema de Candiani empieza a revelarse: plantas vivas, organismos suspendidos, esculturas de vidrio soplado y un raizotrón —dispositivo científico que permite observar el crecimiento de las raíces en tiempo real— conviven con proyecciones audiovisuales y una composición sonora que lo envuelve todo. El resultado es un espacio que parece respirar.
Esta apuesta por el sonido no es nueva en la trayectoria de la artista. A través de instalaciones inmersivas, esculturas sonoras, performances y dispositivos experimentales, Candiani lleva años explorando las relaciones entre sonido, materia, memoria, tecnología y ecología, desplazando continuamente los límites entre lo humano y lo más-que-humano. A lo largo de más de dos décadas, la artista ha desarrollado una metodología de colaboración con científicos, creando composiciones complejas de corazón operístico pero con una belleza sutil y fascinante.
Nacida en Ciudad de México en 1974, Candiani es reconocida internacionalmente por sus instalaciones multimedia a gran escala. En 2011 fue nombrada becaria Guggenheim. En 2014 presentó junto a Luis Felipe Ortega el proyecto 'Possessing Nature' como parte del Pabellón de México en la 56ª Bienal de Venecia. 'Radix' llega, pues, en un momento de plena madurez creativa para una artista que atraviesa actualmente uno de los momentos más activos de su trayectoria internacional.
Arte que pregunta qué significa habitar el mundo
'Radix' no es, en el fondo, una exposición sobre plantas. Es una exposición sobre perspectivas. Frente al antropocentrismo que domina buena parte de la producción cultural contemporánea, Candiani propone un giro radical: desplazar el punto de vista hacia otras temporalidades, otros ritmos, otras sensibilidades. El tiempo de una raíz no es el tiempo de un humano, y esa diferencia, amplificada en el espacio del museo, resulta inquietante y hermosa a partes iguales.
Sus proyectos funcionan como sistemas vivos donde conviven tradiciones ancestrales, infraestructuras tecnológicas, pensamiento científico y formas expandidas de escucha. En 'Radix', esa filosofía alcanza una de sus expresiones más completas: cada elemento de la instalación —sonido, luz, materia orgánica, vidrio— existe en relación con los demás, como si el conjunto fuera un tejido y no una suma de piezas.
Última oportunidad y próxima parada: Gijón
Para quienes aún no hayan visitado la exposición, el IVAM ofrece este martes 15 de septiembre, a las 18.00 horas, una visita comentada gratuita de la mano de Blanca de la Torre. Una oportunidad de acceder a la obra con la guía de quien la ha pensado y construido conceptualmente desde dentro del museo. La entrada es libre, y el cierre definitivo de la muestra llega cuatro días después, el domingo 20 de septiembre.
Después de Valencia, 'Radix' no desaparece: el proyecto viajará al centro LABoral de Gijón, donde podrá verse a partir de 2027. Lo que nació como una exploración del mundo subterráneo termina convirtiéndose en una obra que se desplaza, crece y echa raíces en distintos lugares, como si la propia instalación siguiera la lógica de aquello que representa: sistemas vivos que avanzan lentamente, pero no se detienen.


