El próximo lunes 19 de octubre arranca una nueva etapa para miles de familias valencianas en situación de vulnerabilidad. La Renta Valenciana de Inclusión (RVI) estrena un marco legal renovado que actualiza sus cuantías, endurece algunos requisitos de acceso y, al mismo tiempo, abre la puerta a que sus beneficiarios puedan compatibilizarla con un salario. Lo anunció este martes el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, durante la sesión de control celebrada en Les Corts.
Una renta que cambia de fondo, no solo de forma
La prestación, que hasta ahora funcionaba como un apoyo puntual desconectado del mercado laboral, da un giro relevante: quienes la perciban podrán seguir cobrándola aunque encuentren un empleo, un cambio que pretende romper con la llamada "trampa de la pobreza", ese efecto perverso por el cual aceptar un trabajo podía suponer perder la ayuda y, con ella, el equilibrio económico del hogar.
Pero no todo se flexibiliza. La nueva normativa, aprobada mediante la Ley 2/2026, de 14 de abril, de la Generalitat, exige que los solicitantes acrediten un empadronamiento continuado de tres años anteriores a la solicitud en la Comunitat Valenciana. Un requisito que busca garantizar el arraigo real al territorio, aunque previsiblemente generará debate entre colectivos que atienden a población migrante o itinerante.
Además, quienes tengan menores a cargo deberán acreditar que están escolarizados y que asisten regularmente a la enseñanza obligatoria, incluyendo la etapa gratuita de 0 a 3 años. No se trata solo de cobrar una ayuda: la nueva RVI exige, a cambio, una implicación activa en el futuro de los hijos.
Cuantías más altas y un extra para quien paga vivienda
Uno de los aspectos más tangibles de la reforma es la actualización de las cuantías, adaptadas al coste de vida real y calculadas en función del número de personas que integran la unidad de convivencia. Los beneficiarios que afronten gastos de alquiler o hipoteca de su vivienda habitual recibirán un complemento equivalente al 30% del importe reconocido de la prestación económica, siempre que no perciban otras ayudas con la misma finalidad. En la práctica, eso puede marcar la diferencia entre llegar o no llegar a fin de mes en una ciudad donde el precio de la vivienda no ha parado de crecer.
También se introduce un complemento a la infancia y adolescencia, con cuantías fijas por cada menor de edad en la unidad de convivencia, y un complemento por itinerarios específicos de inclusión que reconoce pagos adicionales por participar en determinadas acciones de inclusión social o sociolaboral.
La cuantía de la prestación deberá actualizarse anualmente conforme al IPC , lo que supone un paso adelante respecto al modelo anterior, donde las revisiones no estaban garantizadas de forma sistemática.
Entre el reproche a Compromís y las reivindicaciones al Gobierno central
Pérez Llorca no dejó pasar la sesión de control sin abordar otros frentes abiertos. Frente al grupo parlamentario socialista, el president recordó las medidas anunciadas durante el Debate de Política General del pasado 28 de septiembre en materias como vivienda, sector primario e infraestructuras. Un recordatorio que llegó en forma de respuesta, pero que sonó más a declaración de intenciones de cara a los próximos meses.
Con Compromís, el tono fue más áspero. Pérez Llorca les reprochó directamente su falta de interés en defender los intereses de la Comunitat Valenciana y reiteró una lista de reivindicaciones pendientes ante el Gobierno de España: el agua, las infraestructuras antirriadas o la mejora de los servicios de Cercanías, entre otras. Asuntos que llevan años enquistados en la agenda política valenciana y que el president volvió a agitar como señal de que el pulso con Madrid no está ni mucho menos cerrado.
La entrada en vigor de la nueva Renta Valenciana de Inclusión este lunes supone, en cualquier caso, el despliegue más concreto de una política social que el Consell lleva meses preparando. El verdadero examen llegará cuando miles de familias empiecen a tramitar sus solicitudes y se compruebe si el nuevo sistema, más exigente en sus requisitos pero también más generoso en sus complementos, logra llegar a quienes más lo necesitan sin dejar a nadie en el camino burocrático.


