Casi tres décadas después de que naciera un pequeño certamen de poesía en homenaje a un intelectual saguntino, los Premios Literarios Ciutat de Sagunt se han convertido en uno de los referentes de la literatura en valenciano. Este jueves, el Centro Cultural Mario Monreal de Sagunto acogió la gala de entrega de la XXIX edición, que dejó un dato difícil de ignorar: 242 obras presentadas, la cifra más alta en toda la historia del certamen. Una señal inequívoca de que el pulso creativo en valenciano no solo no decae, sino que crece.
Tres ganadores, tres miradas sobre el mundo
Los tres galardones de esta edición recayeron en autores con trayectorias y sensibilidades muy distintas, lo que refleja la amplitud del ecosistema literario en valenciano. En el XXIII Certamen de Teatro Pepe Alba, el premio fue para Jordi Casado Olivas por su obra 349 metres. Nacido en Barcelona, Casado se formó en Dirección Escénica y Dramaturgia en Eòlia ESAD y amplió estudios en el Rose Bruford College for Theatre and Performance de Londres, una de las escuelas de artes escénicas más prestigiosas del Reino Unido. Su texto interroga una de las grandes angustias contemporáneas: ¿qué significa sentirse en casa en una ciudad que cada vez se turistifica, se deslocaliza y se vuelve más hostil para quien la habita?
El XXVIII Certamen de Narrativa Ciutat de Sagunt lo ganó Teresa Broseta Fandos con Llevat de la memòria. Licenciada en Ciencias de la Educación por la Universitat de València y en Filología Hispánica por la UNED, Broseta lleva publicando narrativa, teatro y literatura infantil desde 2001, con títulos como La botiga del Carme, El flautista valent o El cor dels ibers. Una voz consolidada que sigue encontrando nuevos territorios en los que explorar. El premio de narrativa está dotado con 8.000 euros, una cantidad notablemente superior a los 7.000 euros que se entregaron en la edición de 2024, lo que evidencia el compromiso creciente del consistorio con el certamen.
El tercer galardón, el XXIX Certamen de Poesía Jaume Bru i Vidal, recayó en Josep Micó Conejero, natural de Antella, con el poemario Jardí de magranes. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación y colaborador de revistas literarias como Kamchatka, de la Universitat de València, Micó presenta un libro que propone un recorrido por el homoerotismo desde la Antigüedad hasta el presente, a través del arte, personajes históricos y referentes culturales compartidos. Los premios de teatro y poesía están dotados con 5.000 euros cada uno, y en los tres casos la recompensa incluye la publicación de las obras.
Un récord que habla de vitalidad
Los números de esta edición merecen un momento de atención. Las 242 obras presentadas superan con creces las 165 que concurrieron en 2024, que entonces ya habían batido el récord histórico, y las 148 de 2025. El desglose por categorías muestra que el certamen de poesía, el más veterano —nació en 1997 como primer galardón del Gabinet—, recibió 105 originales; el de narrativa, 79; y el de teatro, 58. Que el año pasado el premio de poesía quedara desierto por decisión del jurado hace que la reactivación de esta edición resulte aún más significativa.
Los jurados estuvieron compuestos por perfiles de reconocida trayectoria. En narrativa, los escritores Manel Joan Arinyó, Raquel Ricart y Josep Usó. En teatro, los actores y dramaturgos Marcos Sproston, Arantxa Cortés y Manuel Maestro. En poesía, los poetas Manuel Bellver, Lola Andrés y Josep Porcar. La gala estuvo conducida, como en ediciones anteriores, por la compañía Camí de Nora.
La lengua como acto político y cotidiano
La concejala del Gabinet de Promoció del Valencià, Patricia Sánchez, no se limitó a celebrar los premios. Aprovechó el acto para hacer una declaración de intenciones clara sobre el papel de las instituciones municipales en la defensa del valenciano.
"Hoy celebramos la literatura, pero también celebramos una lengua que continúa creciendo gracias a las personas que la escriben, que la leen y que la convierten en una herramienta para emocionar, reflexionar y entender el mundo" - Patricia Sánchez, concejala del Gabinet de Promoció del Valencià del Ayuntamiento de Sagunto
"La cultura no se defiende únicamente con discursos ni reivindicando su importancia; se defiende, sobre todo, con hechos, con presencia y con implicación" - Patricia Sánchez, concejala del Gabinet de Promoció del Valencià del Ayuntamiento de Sagunto
Sánchez fue más allá y situó los premios en un contexto de tensión política: en un momento en que, según sus palabras, se asiste a recortes y a una "falta evidente de sensibilidad institucional" hacia la identidad cultural propia, el certamen "cobra un valor doble". Y lanzó un mensaje directo a otras administraciones: cuando desde instancias superiores se da un paso atrás en la defensa de la lengua, los ayuntamientos tienen la "obligación cívica" de dar un paso adelante.
Es una afirmación que conecta con un debate mucho más amplio sobre quién sostiene el valenciano en el día a día. Los Premis Literaris Ciutat de Sagunt nacieron en 1997, cuando la poesía era el único género galardonado con el premio Jaume Bru i Vidal, en homenaje a uno de los intelectuales más relevantes para la ciudad; al año siguiente se sumó el galardón de novela, y más adelante el de teatro, este último en honor a uno de los actores más célebres que ha dado Sagunto, Pepe Alba. Casi treinta años después, con 242 obras llegadas desde toda el área lingüística, la pregunta ya no es si el valenciano tiene escritores. La pregunta es si tendrá suficientes lectores para acogerlos.


