Sagunto y Millau celebran dos décadas de amistad: el alcalde francés firma en el Libro de Honor y reivindica los lazos históricos que unen a ambas ciudades

La delegación de Millau visita Sagunto para conmemorar el 20 aniversario del hermanamiento firmado en 2006 entre ambos municipios.

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Veinte años de historia compartida tienen una forma de celebrarse: con música, discursos, regalos y, sobre todo, con la presencia de quienes llevan dos décadas construyendo un puente invisible entre el Mediterráneo valenciano y el sur de Francia. El Ayuntamiento de Sagunto acogió este jueves la visita de una nutrida delegación de Millau encabezada por su alcalde, Jacques Godfrain, en un acto conmemorativo del vigésimo aniversario del hermanamiento entre ambas ciudades, formalizado el 18 de marzo de 2006.

El salón de plenos del Consistorio saguntino fue el escenario de una recepción que comenzó con un gesto cargado de simbolismo: la firma de Godfrain en el Libro de Honor de la ciudad. A continuación se produjo un intercambio de regalos entre las autoridades de ambos municipios, seguido de varios discursos. El acto cerró con una actuación musical a cargo de una de las bandas más representativas de Millau, poniendo una nota festiva a un encuentro que, en el fondo, es mucho más que un simple protocolo diplomático.

Veinte años no se celebran solos

¿Qué une a una ciudad ibero-romana de la costa valenciana con una localidad del Macizo Central francés? Más de lo que parece a primera vista. El hermanamiento es, en esencia, la prolongación natural de vínculos antiguos: la latinidad, una órbita cultural compartida y la pertenencia histórica de ambas ciudades a la Corona de Aragón, junto a vínculos más recientes encarnados en la presencia en Millau de una significativa comunidad de origen español fruto de los procesos migratorios del siglo XX.

El propio Jacques Godfrain lo subrayó en su intervención, recordando que las dos ciudades comparten huellas que van desde la dominación romana hasta la Corona de Aragón. "Más allá de la memoria histórica que tenemos en común, ambas ciudades se caracterizan actualmente por tener unos valores comunes de hermanamiento que debemos valorar de manera fundamental", afirmó el regidor francés, que fue precisamente quien rubricó el acuerdo original junto a la entonces alcaldesa de Sagunto, Gloria Calero, hace dos décadas.

"Veinte años de historia, de encuentros, de cultura y, sobre todo, de amistad entre dos ciudades que, aunque están separadas por una frontera, han encontrado muchas razones para sentirse cerca" - Patricia Sánchez, concejala de Hermanamiento del Ayuntamiento de Sagunto

Sánchez quiso además desmontar una visión excesivamente institucional del hermanamiento. Un convenio, señaló, no basta por sí solo para mantener viva una relación durante veinte años.

"Se construye con personas que se implican, con asociaciones que trabajan, con familias que abren sus puertas y con quienes dedican su tiempo e ilusión a hacer posible cada encuentro" - Patricia Sánchez, concejala de Hermanamiento del Ayuntamiento de Sagunto

Un mensaje urgente desde Millau

El tono del acto no fue solo nostálgico. Dominique Torres, presidente del Comité de Hermanamiento, elevó la reflexión al contexto global actual para recordar por qué iniciativas como esta importan más que nunca.

"Aseguremos que la amistad, la solidaridad, el intercambio, así como un espíritu de apertura y de curiosidad continúen entre nuestras dos ciudades para fomentar el contacto humano directo. Transmitamos este espíritu fraternal a las nuevas generaciones, ya que realmente lo necesitamos en un mundo cada vez más incierto en el que los intereses individuales prevalecen sobre los intereses colectivos" - Dominique Torres, presidente del Comité de Hermanamiento Millau-Sagunto

Una advertencia nada retórica en tiempos en que el repliegue identitario y el nacionalismo ganan terreno en buena parte de Europa. Los hermanamientos municipales, que proliferaron en el continente tras la Segunda Guerra Mundial como herramienta de reconciliación, siguen siendo hoy uno de los pocos espacios donde la diplomacia de a pie —la de los vecinos, los estudiantes y las asociaciones culturales— conserva todo su sentido.

Gloria Calero, testigo de una historia que ella misma firmó

Entre los asistentes al acto destacó la presencia de Gloria Calero, alcaldesa de Sagunto en el momento en que se firmó el hermanamiento en 2006, convertida este jueves en testigo de lo que aquella decisión ha significado con el paso del tiempo. También estuvo presente la alcaldesa por delegación, María José Carrera, junto a otros concejales y concejalas de la Corporación Municipal y representantes de la ciudad francesa.

El alcalde de Sagunto, Darío Moreno, no pudo asistir presencialmente al acto, pero no quiso estar ausente del todo: su bienvenida a la delegación de Millau llegó a través de un vídeo proyectado en el propio salón de plenos, un detalle que resume bien el espíritu de estos tiempos, donde la distancia, real o circunstancial, ya no es excusa para dejar de tender la mano. El hermanamiento entre Sagunto y Millau fue formalizado el 18 de marzo de 2006 con el objetivo de impulsar la colaboración cultural, social y económica entre ambas ciudades, y desde entonces la relación ha permitido desarrollar numerosos proyectos e intercambios que han fortalecido los vínculos entre las dos comunidades. Veinte años después, la visita de esta semana demuestra que el acuerdo no quedó guardado en un cajón: sigue vivo, con música incluida.