Hay territorios que compiten por el futuro y territorios que lo construyen. La Comunitat Valenciana quiere ser de los segundos. Esa fue, en esencia, la tesis que defendió el vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, ante el Club de Líders de la Comunitat Valenciana: un plan de tres ejes —talento, inversión e infraestructuras— que, según el conseller, puede convertir a la región en un referente económico dentro de España y de Europa.
Las personas, primero
Díez colocó a las personas en el centro de su discurso. No es retórica: en una economía globalizada, el capital humano es tan decisivo como el capital financiero, y las empresas lo saben. Por eso, el conseller identificó la capacidad de la Comunitat Valenciana para generar talento como uno de sus principales activos frente a los inversores. Pero generar talento no sirve de nada si ese talento acaba haciendo las maletas. El reto no es solo formar profesionales, sino retenerlos, recuperar a quienes emigraron y atraer a nuevos. Un círculo que, bien engrasado, se retroalimenta solo.
La lógica que planteó Díez es directa: donde hay talento, llegan empresas; donde llegan empresas, se crean empleos; donde hay empleo de calidad, el talento quiere quedarse. Una cadena de valor humana que, en su argumentación, debería ser el motor de la estrategia de competitividad regional.
Inversiones que ya son realidad
Para no quedarse en lo abstracto, el conseller puso nombres propios sobre la mesa. Proyectos como PowerCo —la filial de baterías del Grupo Volkswagen que está construyendo su gigafactoría en Sagunt con una inversión de más de 3.000 millones de euros y la previsión de crear más de 3.000 empleos directos — ilustran el tipo de apuesta industrial que la Comunitat Valenciana quiere consolidar. Junto a los puestos directos, podrían generarse hasta 30.000 empleos indirectos en proveedores y socios en España.
A PowerCo se suman otros proyectos citados por Díez: Digital Valley, BP/HyVal e IGNIS en el ámbito de las grandes inversiones estratégicas, y compañías como Ale-Hop, RNB, Grupo Ubesol, Nudisco y Edwards Lifesciences como ejemplos del tejido empresarial que ya ha apostado por el territorio. Para el conseller, cada uno de estos proyectos no es solo una planta o una sede: es actividad económica, es demanda para proveedores locales y son oportunidades que se abren en cadena.
Infraestructuras: la columna vertebral del modelo
Ningún plan de competitividad se sostiene sin infraestructuras. Díez lo subrayó con énfasis al reclamar la necesidad de completar el Corredor Mediterráneo y el Corredor Cantábrico-Mediterráneo, dos arterias ferroviarias cuya plena operatividad llevan años siendo una demanda histórica del empresariado valenciano. También defendió seguir ampliando el suelo destinado a la actividad logística.
En este punto, el conseller puso como referencia el modelo de Parc Sagunt, un espacio que integra industria, logística, infraestructuras y formación en un mismo entorno. Desde la propia Generalitat, Díez ha llegado a afirmar que la Comunitat Valenciana es "un territorio muy atractivo para inversiones" e incluso "posiblemente ahora mismo el territorio más interesante para invertir" en toda España. La propuesta es exportar esa fórmula a otras zonas del territorio, adaptándola a las capacidades de cada área y aprovechando las sinergias entre puertos, ferrocarril, carreteras, suelo industrial y tejido productivo.
La Administración, aliada —no obstáculo— del inversor
Quizás la parte más contundente del discurso fue la que apuntó directamente a la burocracia. Díez fue claro: cuando un inversor llega con un proyecto bajo el brazo, lo último que necesita es toparse con una Administración lenta, opaca o enredada en sus propios procedimientos.
"La Administración no puede poner palos en las ruedas a quien viene a generar actividad y empleo, independientemente de que se trate de una inversión nacional o extranjera" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana
Para hacer operativa esa filosofía, el conseller defendió la simplificación administrativa como herramienta de competitividad y mencionó instrumentos concretos: Simplifica, los planes estratégicos sectoriales, la Formación Profesional Dual y el Battery Campus. Iniciativas orientadas a reducir trabas, acortar plazos y adaptar la formación profesional a las necesidades reales de un tejido productivo que está en plena transformación.
La pregunta que subyace a todo el discurso es, en el fondo, sencilla: ¿puede la Comunitat Valenciana convertirse en el gran polo de atracción de inversión del sur de Europa? La respuesta no depende solo de la voluntad política. Depende de que el talento encuentre aquí razones para quedarse, de que las empresas perciban una Administración ágil y fiable, y de que las infraestructuras prometidas dejen de ser proyectos en papel para convertirse en vías por las que circulen personas, mercancías e ideas.

