Mil noventa y siete millones de euros. Esa es la cifra que la Generalitat Valenciana destinará este año a sus universidades públicas, una cantidad que no tiene precedentes en la historia de la comunidad y que convierte el curso 2026-27 en un punto de inflexión para la educación superior valenciana. El anuncio lo hizo el vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, durante la apertura del año académico de la Universitat Politècnica de València (UPV), donde subrayó el "firme compromiso del Consell con las universidades, con la investigación, la innovación y el talento".
No es solo una cifra redonda para un discurso de inauguración. Detrás de esos 1.097 millones hay un cambio de modelo que arranca del Plan Plurianual de Financiación 2026-2029, un acuerdo firmado por unanimidad con los cinco rectores de las universidades públicas valencianas en octubre de 2025, el primero de este tipo desde 2010. Durante más de una década, las universidades valencianas reclamaron sin éxito un marco estable que les permitiera planificar más allá del año en curso. Ahora, por fin, lo tienen.
"La dotación más alta de nuestra historia" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana
Un acuerdo que tardó 15 años en llegar
Durante los últimos diez años, las universidades públicas valencianas habían venido demandando a la Generalitat un sistema de financiación plurianual que les permitiera establecer su escenario presupuestario para los próximos años. Tras casi tres años de negociación, el acuerdo llegó después de que las universidades públicas valencianas sufrieran severos ajustes presupuestarios tras la crisis. El resultado es un plan que, según el propio Díez, "no se alcanzaba desde 2010 y que constituye el hito más relevante de la legislatura en materia universitaria".
El objetivo del plan es garantizar la estabilidad presupuestaria de la Universitat de València, la Universitat Politècnica de València, la Universidad de Alicante, la Universitat Jaume I de Castelló y la Universidad Miguel Hernández de Elche. Solo la UPV recibirá en 2026 un total de 287,7 millones de euros, lo que garantiza su estabilidad financiera para poder desarrollar y planificar avances en sus proyectos de excelencia e internacionalización.
A la transferencia corriente principal se suman casi 40 millones adicionales para compensar la reducción de los precios públicos académicos, así como la cofinanciación con el Ministerio del Programa María Goyri, que ha permitido incorporar 707 profesoras y profesores ayudantes de doctores a las plantillas universitarias. Son refuerzos que, sumados, configuran el mayor esfuerzo presupuestario conocido en este ámbito.
Becas, matrícula gratuita y congelación de tasas
Más allá de la dotación estructural, la apuesta del Consell tiene una cara muy visible para el estudiante de a pie. Desde el curso 2023-24, la Generalitat ha congelado los precios públicos de las matrículas universitarias y, en paralelo, ha elevado un 67% los recursos destinados a becas, superando en 2026 los 52 millones de euros anuales. Una política que, en términos prácticos, ha ampliado el acceso de las rentas más bajas a la universidad.
Entre las iniciativas más novedosas destaca el programa Impulso Universitario, dotado con 20 millones de euros para el presente curso y con capacidad para beneficiar a cerca de 20.000 estudiantes. El mecanismo es sencillo y potente: quien supere íntegramente el primer curso de su carrera verá condonada la primera matrícula, sin necesidad de presentar ningún trámite adicional. Una forma de premiar el esfuerzo que también busca reducir el abandono universitario en los primeros años, una de las asignaturas pendientes del sistema educativo español.
El catálogo de ayudas se completa con las becas Manuela Solís, ampliadas de 4.000 a 6.000 beneficiarios de rentas bajas; la recuperación de los premios a la excelencia académica; y las becas GV-Talent, orientadas a retener y atraer talento en el ecosistema universitario valenciano.
Ciencia con estrategia: del presupuesto al plan
Si hay un ámbito donde el discurso del vicepresidente Díez marcó un tono especialmente ambicioso fue el de la investigación. "Hemos pasado de una suma de programas a una estrategia", afirmó, en referencia al Plan 2030 de Ciencia, Innovación y Emprendimiento Científico de la Comunitat Valenciana, que verá la luz antes de que termine el año. El presupuesto destinado a ciencia crece un 15% en 2026, hasta los 113 millones de euros, con una veintena de convocatorias competitivas anuales y un calendario previsible que facilita la planificación de los equipos investigadores.
Dos programas concentran buena parte de la apuesta por el talento científico. El primero es ValER, dotado con 17 millones de euros hasta 2029, que permitirá contratar de forma permanente a 30 investigadores distinguidos, una medida pensada para frenar la fuga de cerebros que ha sangrado durante años a las instituciones académicas españolas. El segundo es el Plan GenT2, con 19 millones de euros anuales, que cubre el ciclo completo del investigador: estabilizaciones, doctorados industriales y contratos postdoctorales en empresas.
Las infraestructuras también entran en el reparto: 12 millones de euros para edificios de I+D+i, otros 12 para adquisición de equipamiento científico, y una financiación para las Infraestructuras Científico-Técnicas Singulares que este año se triplica. A ello se suma el programa europeo STEP, orientado a impulsar la creación de spin-offs en tecnologías punteras, un puente entre el laboratorio y el mercado que cada vez más regiones europeas están convirtiendo en eje central de su política industrial.
La UPV mira al mundo desde Valencia y desde China
El escenario elegido para hacer todos estos anuncios no fue casual. La Universitat Politècnica de València es, según el ranking de Shanghái, la única politécnica española entre las 500 mejores universidades del mundo. El ranking THE la reconoce como la universidad española con mayor impacto social y económico, y el QS la ha incluido por decimoquinto año consecutivo en el top 500 mundial. Difícilmente podría haber un marco más apropiado para hablar de excelencia universitaria.
Pero quizá el dato más llamativo de la jornada fue la mención al nuevo campus de la UPV en Hangzhou, China, inaugurado en octubre pasado. Para el curso que ahora comienza, este campus ya ofrece cuatro grados, seis másteres y cuatro programas de doctorado, todos ellos impartidos íntegramente en inglés. Es la proyección asiática de una universidad que, a través de la alianza europea ENHANCE, también refuerza su presencia en el continente.
El Consell completa su apuesta con la Red de Educación Superior de la Comunitat Valenciana para el Empleo, un proyecto que integrará por primera vez a universidades, enseñanzas artísticas superiores y organismos de empleo para mejorar la orientación de unos 200.000 estudiantes y analizar cada año la trayectoria de las 46.000 personas que se titulan. Con 1.097 millones en juego, un plan plurianual por fin firmado y una politécnica con campus en Asia, la pregunta ya no es si la universidad valenciana tiene ambición. La pregunta es si los próximos presupuestos estarán a la altura de lo prometido.


