Veinte años de reivindicaciones vecinales, accidentes mortales y proyectos paralizados. Eso es lo que arrastra la CV-60, la carretera que conecta el interior valenciano con la costa de Gandía a su paso por la Vall d'Albaida. Ahora, por fin, hay una fecha concreta sobre la mesa: las obras de desdoblamiento comenzarán como muy tarde en 2027, con una inversión de 347 millones de euros. Lo ha anunciado el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, durante la presentación del proyecto en l'Olleria.
La noticia no es solo para los conductores que cada día se juegan la vida en un tramo convencional que lleva demasiado tiempo siendo un punto negro de la red viaria valenciana. Se trata de una reivindicación histórica de la Vall d'Albaida, mantenida durante años por los municipios, la Mancomunitat y los agentes económicos y sociales de la comarca. El origen del compromiso se remonta a un acuerdo suscrito en 2005 entre el Gobierno de España y la Generalitat, por el que el Ministerio de Fomento asumía la finalización de la Autovía Central y el Consell el desdoblamiento de la CV-60. La reivindicación se intensificó en los años posteriores ante los accidentes mortales registrados en esta carretera.
Un proyecto que avanza por tramos
La actuación abarca el tramo entre l'Olleria y Terrateig, pasando por comarcas como la Vall d'Albaida, la Safor, La Costera y la Canal de Navarrés. Pero más allá de reducir tiempos de viaje, el proyecto tiene una vocación estratégica clara: la CV-60 está llamada a reforzar la conexión transversal entre el interior y la costa, facilitando no solo la comunicación entre comarcas valencianas, sino también el enlace con Castilla-La Mancha y Madrid.
El estado actual del proyecto refleja que la maquinaria administrativa ya está en marcha. Están aprobados los proyectos de construcción de los tramos entre l'Olleria y la CV-62, y entre la CV-62 y Castelló de Rugat, mientras que el tramo Castelló de Rugat-Terrateig ya está supervisado, con más de 70 millones de euros presupuestados. Además, ya se ha iniciado la redacción del proyecto de construcción del tramo Palma de Gandia-Gandia, que completará la conexión con la AP-7 y la N-332, tras consensuarse con la Demarcación de Carreteras del Estado.
Y el primer paso físico ya se ha dado. Las primeras obras arrancaron este verano en los términos municipales de Alfarrasí, Montaverner y la Pobla del Duc. Una obra preliminar de un millón de euros que incluye la habilitación de un itinerario ciclista y la mejora de un yacimiento arqueológico situado junto al río Missena, señal de que incluso el patrimonio histórico enterrado bajo esa carretera tendrá su momento de visibilidad antes de que las máquinas avancen.
"Esta autovía va a establecer un nuevo canal de comunicación desde otras autonomías a la costa, y la conectividad también mejora el turismo y da a conocer mucho mejor los fantásticos rincones que tenemos en la Comunitat Valenciana" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana
1.100 millones de euros y casi 9.000 empleos en juego
Los números que rodean al proyecto van bastante más allá del coste de las obras. La Cámara de Valencia estima que el impacto económico a largo plazo alcanzará los 1.100 millones de euros y generará 8.900 empleos. Una proyección que convierte a esta infraestructura en algo más que asfalto y hormigón: es, en la práctica, una apuesta por la competitividad territorial de toda una región.
Pérez Llorca también ha subrayado la repercusión para los sectores primario y logístico, dos pilares económicos de las comarcas afectadas que históricamente han dependido de carreteras convencionales para mover mercancías. Una autovía en ese corredor no solo reduce accidentes; también reduce costes y tiempos de transporte, lo que puede marcar la diferencia para pequeños productores agrícolas o empresas de distribución.
Un Consell con la chequera abierta en infraestructuras
El anuncio de la CV-60 llega en un contexto de mayor ambición inversora por parte del Ejecutivo autonómico. Según ha detallado el president, el Consell tiene previsto invertir más de 5,6 millones de euros en infraestructuras de movilidad durante esta legislatura, con actuaciones como la CV-95 entre Orihuela y Torrevieja, la Ronda de Castellón, los accesos al nuevo Hospital de Ontinyent o las rondas de Carlet y Tavernes de la Valldigna. Si se suman los proyectos en áreas metropolitanas y otras actuaciones de movilidad, la cifra total asciende a casi 2.000 millones de euros.
En paralelo, Pérez Llorca ha apuntado a los datos macroeconómicos de la Comunitat Valenciana como respaldo a esta política inversora, destacando que la región se ha convertido en la primera autonomía de España en creación de empresas y autónomos, y en empleo joven y femenino. Un contexto que, en su opinión, convierte a la Comunitat en un territorio cada vez más atractivo para la inversión exterior.
Para los habitantes de la Vall d'Albaida y las comarcas vecinas, la ecuación es más sencilla y más urgente: llevan dos décadas esperando una carretera que no mate. Si los plazos se cumplen, 2027 podría ser, por fin, el año en que esa espera empiece a tener respuesta sobre el terreno.


