Una carretera con historia de accidentes, reivindicaciones vecinales y promesas aplazadas acaba de dar su primer paso real hacia la transformación. La Generalitat Valenciana ha iniciado las primeras obras vinculadas al desdoblamiento de la CV-60 entre L'Olleria y Terrateig, una actuación que suma más de 325 millones de euros de inversión total y que aspira a convertir esta vía en uno de los grandes ejes vertebradores de la Comunitat Valenciana.
El anuncio lo realizó el vicepresidente tercero del Consell y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, durante una visita a pie de obra en los términos municipales de Alfarrasí, Montaverner y la Pobla del Duc, acompañado por alcaldes y dirigentes locales de la zona.
"Hoy comprobamos que ha comenzado la obra accesoria de duplicación de la CV-60, cumpliendo el compromiso de la Generalitat" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero del Consell y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio de la Generalitat Valenciana
Estas primeras actuaciones, dotadas con un millón de euros, no son aún las grandes obras de desdoblamiento, pero sí lo que Martínez Mus definió como "el primer paso visible y real de la gran transformación de esta carretera". Un inicio modesto en cifras, pero con un valor simbólico enorme para unas comarcas que llevan años reclamando una infraestructura a la altura de sus necesidades.
Una carretera que une el interior con la costa, pero que necesitaba ponerse al día
La CV-60 es una carretera autonómica que comunica Ollería con Gandía , atravesando el corazón de la Vall d'Albaida y la Safor. El problema es que actualmente presenta tres tramos con diferentes secciones: desde L'Olleria hasta Terrateig discurre con calzada única y un carril por sentido; desde Terrateig hasta Palma de Gandía funciona ya como autovía; y desde Palma de Gandía hasta la CV-680 vuelve a la calzada única, sin conexión directa con el corredor de alta capacidad de la costa formado por la AP-7 y la N-332. Esta irregularidad en el trazado ha generado durante años cuellos de botella, inseguridad vial y un déficit de conectividad que lastra tanto a los residentes como a las empresas de la zona. La CV-60 se ha convertido en un punto negro donde ha habido numerosos accidentes de tráfico.
El proyecto global contempla completar lo que falta: desdoblar el tramo entre L'Olleria y Terrateig, que suma 23,6 kilómetros repartidos en tres subproyectos de construcción. Ese es el tramo más exigente, con una inversión estimada que supera los 250 millones de euros. Los tres subproyectos se encuentran ya en fase de supervisión, paso previo a la licitación del primero de ellos —entre Terrateig y Castelló de Rugat— prevista para los próximos meses.
Gandia también entra en la ecuación: 71 millones para el tramo costero
En paralelo avanza el otro gran frente de la obra: el tramo entre Palma de Gandia y Gandia, que implicará una inversión de 71 millones de euros. Desde la Dirección General de Infraestructuras Terrestres ya se han acordado con la Demarcación de Carreteras las soluciones técnicas para los enlaces con la AP-7 y la N-332, los dos grandes corredores viarios de la costa mediterránea. El objetivo es mejorar la conexión de las comarcas del interior mediante un viario de alta capacidad con el corredor costero conformado por la AP-7 y la N-332.
Sumando ambos grandes bloques de actuación, la Generalitat prevé una inversión total superior a los 325 millones de euros. Una cifra muy alejada de los 65 millones que se barajaban en proyectos anteriores, lo que da idea de la envergadura que ha adquirido el planteamiento actual. El conseller lo resumió con una frase directa: "Mejorar la CV-60 es mejorar la seguridad vial de miles de vecinos y potenciar la competitividad de nuestras empresas".
Arqueología neolítica y romana, en medio de las obras
Las primeras actuaciones en marcha combinan elementos aparentemente dispares: la habilitación de un itinerario ciclista que conectará núcleos urbanos con espacios de interés cultural y natural, y la mejora de un camino agrícola de acceso a propiedades junto al río Missena, en la Pobla del Duc. Pero esta segunda actuación esconde una dimensión inesperada: constituye el punto de partida de las prospecciones arqueológicas necesarias para poder avanzar en el proyecto.
Y no es un detalle menor. En esa zona se localizan dos yacimientos: Missena, de época neolítica, y Casa Alta, de época romana. Sus estudios no son un obstáculo burocrático, sino una condición imprescindible para poder desarrollar la infraestructura de forma legal y rigurosa. La historia que duerme bajo el asfalto futuro tendrá que ser documentada antes de que las máquinas avancen.
Un eje que mira más allá de Valencia
En un futuro se prevé que toda esta carretera sea autovía y que se prolongue desde Terrateig hasta conectar con la A-7 en el término municipal de Ollería. Pero la ambición del proyecto va más lejos: la CV-60 está llamada a reforzar la conexión transversal entre el interior y la costa, facilitando no solo la comunicación entre comarcas valencianas, sino también el enlace con Castilla-La Mancha y Madrid, y su integración con el Corredor Mediterráneo, el gran proyecto ferroviario y viario europeo que recorre la fachada este de la Península.
Para los vecinos de la Vall d'Albaida y la Safor, sin embargo, el debate estratégico puede esperar. Lo que importa hoy es que las máquinas están trabajando y que, por primera vez en mucho tiempo, el desdoblamiento de la CV-60 ha dejado de ser una promesa para convertirse en una obra con presupuesto, plazos y polvo de tierra.

