¿De qué sirve contar plazas, profesionales e intervenciones si no sabemos si la vida de una persona con discapacidad ha mejorado de verdad? Esa es, en esencia, la pregunta que el Institut Valencià de Serveis Socials (IVASS) plantea en los foros europeos donde participa. La institución valenciana estuvo presente en una jornada celebrada en Belluno, Italia, que reunió a representantes de las regiones de Véneto, Lombardía, Rotterdam y Estiria, junto a miembros de la Comisión Europea y del Parlamento austriaco, además de expertos e instituciones de distintos países de la Unión Europea.
Un debate europeo con lema propio
El encuentro se organizó bajo el lema 'Diseñando la Europa del mañana: cohesión social, desafíos demográficos y el derecho a permanecer', y tuvo lugar en el marco de la Red Europea de Inclusión Local y Acción Social (ELISAN). Esta red nació en 2008 en el seno del Comité Europeo de las Regiones con el objetivo de promover el intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de políticas sociales. Actualmente, ELISAN integra a cerca de 150 gobiernos regionales y locales, organismos públicos y especialistas del ámbito social procedentes de distintos países de la Unión Europea. La jornada contó también con la colaboración de la Red Europea de Autoridades Sociales (ENSA), la Red Europea de Aprendizaje Social y Emocional (ENSEL) y la Alianza de Ciudades Inclusivas para Familias Sostenibles.
El contexto no es menor. Según estimaciones de Eurostat, en 2023 el 27% de la población de la Unión Europea mayor de dieciséis años tenía alguna forma de discapacidad, lo que supone 101 millones de personas, es decir, una de cada cuatro personas adultas en la Unión. Con ese telón de fondo, la discusión sobre cómo evaluar el impacto real de las políticas sociales resulta más urgente que nunca.
La voz valenciana en el corazón de Europa
María José Rico, directora general del IVASS y presidenta de ELISAN, tomó la palabra para defender un cambio de paradigma en la forma de medir la acción social. Su intervención giró en torno a una idea sencilla pero transformadora: no basta con registrar lo que se hace, hay que saber lo que cambia.
"No se trata solo de contabilizar plazas, profesionales o intervenciones, sino de saber si una persona gana autonomía, toma más decisiones, participa en su comunidad o tiene más oportunidades para desarrollar su proyecto de vida." - María José Rico, directora general del IVASS y presidenta de ELISAN
Rico subrayó la evolución del modelo de atención social de la Comunitat Valenciana hacia un enfoque que sitúa a las personas en el centro, prestando especial atención a sus capacidades, necesidades y objetivos vitales. Una apuesta que, lejos de ser retórica, implica rediseñar los indicadores con los que se mide el éxito de las políticas públicas.
"Tenemos que seguir trabajando en este sentido, avanzando desde un enfoque centrado principalmente en los recursos y servicios prestados a otro que permita conocer qué cambia realmente en la vida de las personas." - María José Rico, directora general del IVASS y presidenta de ELISAN
De los números a las personas
El modelo que defiende el IVASS no pretende eliminar los indicadores tradicionales, sino complementarlos. La idea es añadir métricas que permitan identificar si los apoyos proporcionados contribuyen a mejorar la autonomía de una persona, su participación social y su capacidad para construir su propio proyecto de vida. Un giro que, en la práctica, significa preguntarse no solo cuántos recursos se han destinado a alguien, sino si ese alguien vive mejor.
Entre las iniciativas presentadas en la jornada destacó la Casa delle Abilità —o Casa de las Capacidades—, un proyecto del Ayuntamiento de Belluno que coloca las potencialidades de las personas en el centro de la intervención social. Rico destacó su coincidencia con el modelo que se impulsa en la Comunitat Valenciana, un reconocimiento que evidencia cómo distintos territorios europeos convergen en soluciones similares sin necesariamente haberlas diseñado juntos.
La jornada abordó también los retos del cambio demográfico y el llamado "derecho a permanecer": el derecho de las personas a envejecer o vivir con discapacidad en sus propios territorios, incluidos los rurales y de montaña, con acceso garantizado a vivienda, servicios sociales y atención sanitaria. Un reto que en regiones como el entorno alpino de Belluno adquiere una dimensión geográfica muy concreta, pero que resuena en cualquier zona despoblada de Europa.
La 'Declaración de Cremona y Milano', en el horizonte
Rico avanzó también el trabajo que se está desarrollando en torno a la futura Declaración de Cremona y Milano, cuya presentación está prevista para diciembre. Desde 2024, el IVASS también lidera el grupo de Discapacidad de la Red Europea Interregional para las Políticas Sociales ENSA. Este liderazgo posiciona a la Comunitat Valenciana como un actor relevante en el debate europeo sobre discapacidad, y la próxima declaración aspira a contribuir a ese debate impulsando una mayor evaluación de los resultados de las políticas y servicios sociales.
"El intercambio entre administraciones, redes europeas y entidades sociales nos permite aprender unos de otros y caminar hacia modelos más conectados con las necesidades y los proyectos de vida de las personas." - María José Rico, directora general del IVASS y presidenta de ELISAN
La jornada de Belluno deja una reflexión que trasciende los pasillos institucionales: en una Europa que envejece y que se enfrenta a crecientes desigualdades territoriales, la forma en que se mide el éxito de la política social puede ser tan determinante como la política misma. Pasar de contar recursos a contar vidas mejoradas no es solo un cambio metodológico; es, en el fondo, una declaración de intenciones sobre qué tipo de sociedad se quiere construir.


