La antigua estación del 'trenet' de Pont de Fusta, joya del XIX convertida en comisaría, se reforma por 2,13 millones para ponerse a la altura del siglo XXI

La Generalitat Valenciana invierte 2,13 millones en reformar la histórica sede policial de Pont de Fusta, una estación ferroviaria de 1892 protegida.

Guardar

Actuación en la antigua estación del trenet de Pont de Fusta
Actuación en la antigua estación del trenet de Pont de Fusta
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Hay edificios que acumulan más vidas que un gato. La antigua estación de Pont de Fusta, inaugurada en el verano de 1892 y que en su día llegó a compararse con la londinense estación Victoria por el volumen de viajeros que movía, se encuentra ahora en plena metamorfosis. La Conselleria de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana está ejecutando una reforma integral de este inmueble histórico protegido —hoy sede central de la Policía de la Generalitat— con una inversión de 2,13 millones de euros. El objetivo: que el edificio esté a la altura del siglo XXI sin perder un ápice de su valor patrimonial.

De andenes del 'trenet' a comisaría del siglo XXI

La estación debe su nombre a una pasarela de madera desde la que los viajeros que llegaban a la terminal podían cruzar el cauce del río Turia y alcanzar el centro histórico de la ciudad. Fue concebida como estación central y centro administrativo de la compañía ferroviaria, y el edificio fue diseñado por el arquitecto valenciano Joaquín María Belda Ibáñez en un depurado estilo clasicista. Los trenets dejaron de funcionar el 4 de mayo de 1995, al ser reemplazados por el metro y los tranvías , y desde 1998, lo que antes eran salas de espera y despachos ferroviarios pasó a albergar dependencias policiales. Un reciclaje urbano tan valenciano como el propio edificio.

Más de un cuarto de siglo después de ese cambio de uso, las instalaciones acusan el paso del tiempo. La reforma que ahora se ejecuta busca precisamente eso: corregir lo que el tiempo ha deteriorado y adaptar el inmueble a las necesidades reales de quienes trabajan en él cada día.

"Permitirá adecuar el edificio a su uso actual como comisaría, así como garantizar mejores condiciones para el personal, los usuarios y el funcionamiento ordinario del servicio público" - Juan Carlos Valderrama, conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana

Una reforma de arriba abajo: 2.145 metros cuadrados intervenidos

La actuación no se quedará en un simple lavado de cara. La intervención abarca la totalidad de las plantas del inmueble —sus 2.145 metros cuadrados construidos—, así como fachadas, cubiertas, carpinterías e instalaciones. También está prevista la rehabilitación de más de 200 metros cuadrados de fachadas, lo que implica subsanar las patologías acumuladas durante décadas en la envolvente exterior del edificio.

En el interior, los cambios son igual de ambiciosos. La reforma contempla la mejora del control de acceso, la redistribución de espacios, la renovación de oficinas, despachos, vestuarios, duchas y aseos, y la sustitución de pavimentos, techos y carpintería interior. También se mejorarán los almacenes y zonas de servicio, y se habilitarán espacios específicos para el descanso y apoyo al personal. Pequeños detalles que, en la práctica diaria, marcan la diferencia entre trabajar en condiciones dignas o soportar un entorno que no ayuda.

La eficiencia energética es otra de las prioridades. Se sustituirá la carpintería exterior para mejorar la estanqueidad y el aislamiento térmico, y se renovarán por completo los sistemas de climatización, ventilación e instalación eléctrica. Un edificio construido en el siglo XIX que, cuando concluyan las obras, contará con unas prestaciones energéticas propias del siglo XXI.

Protección patrimonial: reformar sin borrar la historia

El inmueble se encuentra en el barrio de La Saïdia de Valencia, en el extremo norte de la Ciutat Vella, al otro lado del antiguo cauce del río Turia. Su valor histórico y arquitectónico le otorga un grado de protección de nivel 2, lo que obliga a que cualquier intervención sea especialmente sensible con la memoria del edificio. Las obras, que tienen un plazo de ejecución de 16 meses y un presupuesto total de 2.132.535 euros, deberán compaginar la modernización funcional con la preservación de los elementos que hacen singular a esta construcción decimonónica.

No es tarea sencilla. Reformar un edificio protegido implica un equilibrio delicado: renovar lo suficiente para que sea operativo, pero sin alterar aquello que justifica precisamente su protección. La obra tiene que ser, en cierto modo, invisible para la historia.

Mientras tanto, la policía trabaja en Feria Valencia

Durante el tiempo que duren las obras, el personal destinado habitualmente en Pont de Fusta ha trasladado su actividad a dos zonas habilitadas en el recinto de Feria Valencia: el antiguo edificio de sistemas y el pabellón 8. Una solución provisional que garantiza la continuidad del servicio mientras el edificio histórico recupera el esplendor que merece.

Lo que comenzó como una estación desde la que miles de valencianos tomaban el 'trenet' rumbo a Bétera, Llíria o el Grau, y que tuvo un tráfico tan intenso de viajeros que llegó a compararse con la estación Victoria de Londres , afronta ahora una nueva página de su historia. Comisaría renovada, edificio protegido, institución reforzada: Pont de Fusta sigue siendo, después de más de 130 años, un lugar que importa en la ciudad.