Hay premios que funcionan como un espejo. Los Premios Levante-EMV, que este año celebran su décima edición, no solo distinguen a quienes destacan en sus ámbitos, sino que trazan un retrato colectivo de lo que es y aspira a ser la Comunitat Valenciana. Once categorías, once historias de esfuerzo y compromiso con el territorio, y una gala que clausuró el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ante un palco de galardonados tan variado como lo es la propia sociedad valenciana.
Una gala con historia propia
La cita se enmarca además en un año simbólico: el diario Levante-EMV cumple en 2026 su 154 aniversario, lo que convierte esta décima edición en una celebración doble. Fundado en 1872, el periódico es una de las cabeceras con más solera del periodismo regional español, y sus premios se han consolidado como uno de los reconocimientos más esperados por el tejido institucional, empresarial y cultural de la región.
Pérez Llorca, al clausurar el acto, trasladó su felicitación a todos los premiados y subrayó los valores que, a su juicio, los unen: el esfuerzo, la excelencia y el compromiso con el territorio valenciano y con mejorar la vida de las personas. Una fórmula que, lejos de sonar a protocolo vacío, adquiere peso cuando se observa el perfil de quienes han recibido los galardones esta noche.
El premio del año, para Ferran Torres
El galardón más esperado de la noche, el Premio Levante-EMV del Año, ha recaído en el futbolista valenciano Ferran Torres. Natural de Foios, Torres se convirtió en una de las grandes promesas del fútbol español desde sus inicios en la cantera del Valencia CF, y su progresión internacional —con etapas en el Manchester City y el FC Barcelona— lo ha consolidado como uno de los delanteros más reconocibles de su generación. El reconocimiento de Levante-EMV llega como homenaje de su tierra natal a quien la representa en los escenarios más exigentes del fútbol mundial.
Cultura, música y ocio: tres apuestas sin discusión
En el apartado cultural, el Palau de la Música de Valencia recibe el premio correspondiente a su categoría, un reconocimiento a una institución que desde su apertura en 1987 se ha convertido en el gran templo de la música clásica y contemporánea de la ciudad. El edificio diseñado por José María Paricio es hoy un símbolo arquitectónico y cultural reconocible más allá de las fronteras valencianas.
La categoría de Trayectoria ha premiado a La Fúmiga, el grupo valenciano que ha construido su carrera desde la música en valenciano fusionada con ritmos contemporáneos, ganándose un público fiel a lo largo de más de una década de conciertos y discos. Un premio a la constancia y a la apuesta por la cultura propia. En la categoría de Ocio, el reconocimiento ha sido para el Ayuntamiento de Cullera, localidad costera del sur de la provincia de Valencia conocida por su oferta turística y festiva.
Deporte, salud, empresa y acción social
El Valencia Basket se lleva el Premio Deportes en una temporada en la que el club taronja sigue siendo uno de los referentes del baloncesto europeo. En Acción Social, el galardón ha correspondido a la Casa Ronald McDonald Valencia, la fundación que ofrece alojamiento y apoyo a familias de niños hospitalizados, cuya labor cotidiana transcurre a menudo en la invisibilidad y merece toda la visibilidad que un reconocimiento como este puede darle.
El ámbito empresarial también ha tenido su protagonismo. Vicky Foods, la compañía detrás de marcas como Dulcesol, ha recibido el Premio Economía, mientras que Coviñas, referente del cooperativismo vitivinícola valenciano, se ha alzado con el galardón de su categoría. Global Omnium, empresa especializada en la gestión del ciclo integral del agua, ha sido reconocida en el apartado de Sostenibilidad; y Ascires, grupo valenciano de diagnóstico médico avanzado, ha obtenido el Premio Salud.
La universidad, también en el palmarés
Cierra el palmarés el Premio Educación, concedido al proyecto Campus China de la Universitat Politècnica de València, una iniciativa de internacionalización académica que conecta el conocimiento valenciano con uno de los mercados más relevantes del mundo. En un contexto de creciente competencia global por el talento universitario, este reconocimiento pone el foco en cómo una institución pública puede trascender sus fronteras geográficas sin perder su identidad.
Diez ediciones, diez años construyendo un mapa de referentes valencianos que va mucho más allá de los titulares. Los Premios Levante-EMV han demostrado en esta década que el reconocimiento tiene más fuerza cuando nace desde el territorio, cuando la historia la cuentan quienes la viven desde dentro.


