Tres hermanos se reúnen para decidir qué hacer con su padre, de 86 años, cuyo comportamiento empieza a preocuparles. Lo que debería ser una conversación práctica acaba convirtiéndose en una sucesión de reproches, discusiones y asuntos pendientes. Así arranca 53 domingos, una comedia escrita y dirigida por Cesc Gay que demuestra cómo una charla aparentemente sencilla puede acabar sacando a la luz todo aquello que una familia lleva tiempo evitando.
La obra tiene ese humor tan característico del director: diálogos ágiles, ironía y situaciones cotidianas en las que es fácil reconocerse. Los personajes intentan defender su postura, pero terminan enredándose en sus propias contradicciones. Y ahí está la gracia: primero nos reímos de ellos y después descubrimos que algunas de sus actitudes tampoco nos quedan tan lejos.

Un reparto brillante y una escenografía sin artificios
Julián López, Pepa Charro, Xavi Mira y Candela Serrat sostienen la función con naturalidad y una gran complicidad. Los cuatro están estupendos, aprovechando tanto las réplicas más ingeniosas como las miradas y los silencios. Destaca especialmente Julián López, que se estrena en el teatro con esta obra y demuestra que su vis cómica funciona también sobre las tablas.
La escenografía, sencilla y centrada en el espacio doméstico, resulta tan efectiva como la propia propuesta. El salón y la cocina son suficientes para situarnos en medio de la reunión familiar. No hace falta nada más cuando el peso de la función está en el texto, los actores y todo lo que sucede entre ellos.
Una comedia que invita a pensar
Aunque las risas están aseguradas, 53 domingos deja algo más al caer el telón. La obra plantea una cuestión interesante: ¿cuántas veces le damos tantas vueltas a las cosas, discutimos sobre quién tiene razón o aplazamos una decisión que, cuando finalmente afrontamos, quizá ya llega tarde?
Cesc Gay no ofrece respuestas ni pretende dar lecciones. Simplemente muestra a unos personajes atrapados en sus propias dinámicas y deja que el espectador encuentre sus propias conclusiones. Una comedia entretenida, cercana y con ese punto de reflexión que hace que la historia no termine cuando se apagan las luces.
Últimas funciones en el Teatro Olympia de Valencia
53 domingos puede verse en el Teatro Olympia de Valencia hasta el domingo 18 de octubre. Las últimas funciones son el jueves 15 y el viernes 16 a las 20 h; el sábado 17 a las 18 h y a las 20.30 h, y el domingo 18 a las 19 h.
Las entradas cuestan entre 19 y 30 euros, según la sesión y la localidad, más gastos de gestión. También hay descuentos para jóvenes, universitarios, jubilados y grupos.
Si te apetece disfrutar del humor de Cesc Gay, reírte de las contradicciones familiares y salir del teatro con alguna pregunta rondándote la cabeza, todavía estás a tiempo.


