El mar no espera: la Generalitat exige al Gobierno obras urgentes en Tavernes de la Valldigna antes de que lleguen las tormentas de otoño

La Generalitat urge obras de emergencia en la playa de Tavernes, aún sin proteger tras el derrumbe de tres viviendas por el temporal Harry.

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Tavernes de la Valldigna
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Tres viviendas derrumbadas, una playa sin protección y la temporada de lluvias llamando a la puerta. Este es el panorama que afronta la localidad valenciana de Tavernes de la Valldigna mientras la Generalitat reclama al Gobierno central que actúe con urgencia antes de que nuevos temporales agraven una situación que ya ha dejado cicatrices visibles en el litoral.

El director general de Costas, Puertos y Aeropuertos, Marc García Manzana, y la secretaria autonómica de Administración Pública y concejala del Ayuntamiento, Eva Palomares, visitaron recientemente la playa del municipio para constatar, sobre el terreno, lo que los vecinos llevan meses denunciando: que nada ha cambiado desde que el temporal Harry sacudió la costa a principios de año. Las viviendas afectadas siguen sin recuperar su situación y la playa continúa sin las obras de contención necesarias, mientras el calendario avanza sin piedad hacia los meses más duros en materia meteorológica.

Un temporal que dejó al descubierto años de abandono

El temporal Harry dejó a la playa de Tavernes en una situación delicada en varios puntos, con el fuerte oleaje golpeando durante horas zonas de primera línea y provocando el derrumbe de muros . Tres viviendas llegaron a hundirse. Pero lo que el temporal reveló no fue solo la fuerza del mar, sino la fragilidad de unas infraestructuras que llevaban años sin la protección adecuada.

García Manzana fue directo al señalar las responsabilidades: el Ministerio licitó en 2023 un proyecto para proteger este tramo de costa, pero fue rechazado. El resultado es que el municipio sigue sin las obras necesarias pese a los derrumbes ya producidos. Una paradoja difícil de explicar a quienes viven en primera línea de mar y ven cómo las olas se acercan cada vez más.

"Las casas siguen igual, la playa sigue igual y el miedo de los vecinos no hace más que aumentar" - Marc García Manzana, director general de Costas, Puertos y Aeropuertos de la Generalitat Valenciana

La exigencia de la Generalitat es clara: que las obras de emergencia se ejecuten con celeridad para frenar la fuerza del mar y evitar nuevos daños, y que la regeneración de la playa llegue cuanto antes, mientras en paralelo se planifican los trabajos necesarios a medio y largo plazo para garantizar que esta situación no se repetirá. El Ayuntamiento insiste en que cuidar la costa no es solo una cuestión ambiental: estos espacios ayudan a amortiguar la fuerza del mar, reducen la pérdida de arena y actúan como una defensa natural para las viviendas, paseos e infraestructuras situadas detrás de la playa.

Una deuda histórica con el litoral valenciano

El caso de Tavernes no es una excepción. Es el síntoma más visible de un problema que se extiende por toda la costa valenciana. De las 70 actuaciones planificadas en 2015 para la protección del litoral, únicamente se han ejecutado alrededor de una decena, según los datos manejados por la Dirección General de Costas. El resultado acumulado de esta parálisis inversora es la pérdida de playas, el deterioro de la costa y el aumento del riesgo para miles de viviendas.

Tavernes es la herida más reciente y más dolorosa, pero no la única. Municipios como Dénia, Xilxes o Moncofa también acumulan trabajos pendientes que, año tras año, se quedan en los cajones de la administración central mientras el mar avanza.

La batalla política detrás de la arena

Más allá de la urgencia inmediata, García Manzana aprovechó la visita para lanzar una crítica de calado al modelo de gestión costera del Gobierno central. Recordó que el Plan Estratégico aprobado en 2022 para la costa tenía como primer objetivo estratégico la "liberación del dominio público marítimo-terrestre", una filosofía que, en la práctica, implica apostar por el avance natural del mar y reducir la presencia humana en el litoral.

La Generalitat cuestiona abiertamente que el Gobierno "no hace obras, no permite hacer obras y aboga por el avance del mar y la desaparición de la actividad humana en la costa". Es una acusación grave que sitúa el conflicto entre administraciones en el terreno de los modelos opuestos: intervención frente a retirada, protección frente a renuncia.

Mientras tanto, en Tavernes de la Valldigna, los vecinos miran al cielo en septiembre con la misma inquietud con la que miraron al mar en enero. Tras aquel episodio, vecinos y administraciones pusieron el foco en la necesidad de actuaciones de emergencia y en la protección de los espacios más afectados. Meses después, ese foco sigue encendido, pero las obras aún no han llegado. Y el otoño, con su carga de lluvias y temporales, ya está aquí.