El Centro Acuícola de El Palmar estrena laboratorio y nuevas instalaciones con 350.000 euros europeos para salvar las especies más vulnerables de l'Albufera

La Generalitat renueva el centro de conservación de El Palmar con fondos Next Generation para proteger el petxinot y otras especies en peligro.

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Hay animales que mueren en silencio. El petxinot —un pequeño molusco de agua dulce— lleva décadas al borde de la extinción en la Comunitat Valenciana sin que apenas nadie lo note. Cada ejemplar adulto es capaz de filtrar hasta 50 litros de agua al día, actuando como un sistema de depuración natural en l'Albufera. Pero esa discreta labor no ha bastado para protegerlo. Ahora, la Generalitat da un paso concreto: ha completado la remodelación integral del Centro Acuícola de El Palmar (CAEP), una instalación que lleva desde 1990 trabajando para que especies como esta no desaparezcan para siempre.

350.000 euros de Europa para modernizar seis décadas de historia

La inversión, financiada con fondos Next Generation de la Unión Europea, asciende a 350.000 euros y transforma unas instalaciones construidas en los años sesenta en un centro a la altura de los retos de conservación del siglo XXI. El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, visitó las obras ya concluidas y subrayó que la actuación permite adaptar el edificio a las "necesidades actuales de conservación, investigación y divulgación ambiental".

"Uno de los elementos más importantes de la remodelación ha sido la construcción de un nuevo laboratorio que permitirá reforzar los trabajos de conservación en especies como el petxinot." - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana

La rehabilitación no ha sido cosmética. Se ha renovado de arriba abajo el edificio principal: espacios de trabajo, laboratorios, almacenes y aseos adaptados. Las instalaciones eléctricas, de fontanería, saneamiento, climatización y ventilación han sido completamente modernizadas. Además, el centro incorpora ahora una instalación fotovoltaica para autoconsumo, mejoras en el aislamiento térmico y nuevas carpinterías con altas prestaciones energéticas. En el exterior, se han acondicionado itinerarios accesibles y espacios destinados a la divulgación ambiental.

Un laboratorio para criar lo que casi ha desaparecido

El corazón de la reforma es el nuevo laboratorio, diseñado específicamente para avanzar en el cultivo y engorde de juveniles de las tres especies de petxinots presentes en la Comunitat Valenciana. Se trata de moluscos considerados en peligro crítico de extinción y que actúan como bioindicadores de la salud ecológica de l'Albufera. Décadas de dragados de acequias, transformaciones de canales, cambios en los niveles hídricos, procesos de salinización y la presencia de especies invasoras han situado a estas poblaciones en una situación muy delicada.

El programa de cría en cautividad se desarrolla en colaboración con la Fundación Oceanogràfic, y su objetivo es perfeccionar las técnicas de reproducción para contribuir a la recuperación de estas especies y alejar el riesgo de extinción. Desde 2005, el Servicio de Vida Silvestre y Red Natura 2000, a través del Centro Acuícola de El Palmar, realiza un seguimiento continuo de estas especies, trabajo que desde 2017 se ha reforzado mediante el convenio con la Fundació Oceanogràfic.

La protección del petxinot forma parte de una alianza liderada por la Fundación Oceanogràfic, con el objetivo de avanzar en la cría, reproducción y reintroducción de esta especie en su medio natural, destacando su función como sistema natural de filtración del humedal y su contribución a la mejora de la calidad del agua. No es un esfuerzo menor: tras los episodios de la DANA de octubre de 2024, se rescataron más de 1.300 ejemplares de petxinot en el entorno de l'Albufera para garantizar su supervivencia.

Galápagos, gallipatos y una sala de reuniones que también salva vidas

El petxinot no es la única especie que se beneficiará de la reforma. Las nuevas instalaciones permitirán realizar labores de marcaje mediante microchips y elastómeros de ejemplares de gallipato y galápago europeo criados en el propio centro antes de su reintroducción en el medio natural. Junto a estas especies, el CAEP trabaja también con el galápago leproso, el samaruc y diferentes especies de flora que se reintroducen tanto en l'Albufera como en el conjunto de la Comunitat Valenciana.

La remodelación incluye además una nueva sala de reuniones destinada a reforzar la colaboración con entidades e instituciones que participan en los proyectos de conservación: la Fundación Oceanogràfic, Bioparc y distintas universidades trabajan codo a codo con el centro. Porque la conservación de la biodiversidad, a estas alturas, no puede ser una tarea en solitario.

El Palmar, 40 años después: l'Albufera mira al futuro

La remodelación del CAEP forma parte de las actuaciones impulsadas por la Generalitat con motivo del 40 aniversario del Parque Natural de l'Albufera, una estrategia que busca reforzar la conservación de los ecosistemas, mejorar la calidad del agua e impulsar la investigación científica en uno de los espacios naturales más emblemáticos del Mediterráneo occidental. Cada año, más de un millar de visitantes se acercan al centro para conocer de primera mano cómo se trabaja para preservar este patrimonio.

"La protección de l'Albufera requiere disponer de mejores herramientas, instalaciones y recursos para garantizar la conservación de su biodiversidad." - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana

Renovar un edificio de los años sesenta con dinero europeo para que un molusco invisible filtre agua y un galápago vuelva a nadar en libertad puede parecer un detalle menor en el tablero de las grandes políticas medioambientales. Pero son precisamente estos gestos concretos —un laboratorio nuevo, un microchip en la pata de un reptil, una sala donde científicos y conservacionistas comparten datos— los que determinan si una especie sobrevive o desaparece para siempre de un ecosistema que tardó siglos en construirse.