Vivir con un trastorno mental grave no debería significar vivir al margen. Esa premisa está detrás de uno de los servicios más silenciosos y, al mismo tiempo, más necesarios de la Comunitat Valenciana: el Servicio de Atención y Seguimiento para las Personas con Problemas de Salud Mental (SASEM), una red de apoyo comunitario que en 2025 ha llegado hasta 2.751 personas y que la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia financia con 7,6 millones de euros. No es un hospital. No es una unidad de urgencias. Es, literalmente, el profesional que llama a tu puerta.
Un crecimiento que refleja una necesidad real
Los números cuentan una historia clara: en 2023, el servicio atendía a 2.015 personas. Apenas dos años después, esa cifra ha escalado hasta las 2.751. Son 736 usuarios más, un crecimiento del 36,5% en solo dos ejercicios. Ese ritmo de expansión no es fruto del azar: responde a una demanda que crece al mismo paso que lo hace la conciencia social sobre la salud mental.
El contexto nacional ayuda a entender la magnitud del reto. Entre el 2,5% y el 3% de la población adulta tiene un trastorno mental grave, lo que supone más de un millón de personas en todo el país. Y, sin embargo, más de la mitad de quienes necesitan tratamiento no lo reciben, o no reciben el adecuado. En ese vacío es donde el SASEM trata de instalarse: no como sustituto del sistema sanitario, sino como su complemento social imprescindible.
236 profesionales, una red que funciona en lo cotidiano
Detrás de cada una de esas 2.751 personas hay un equipo. La Conselleria financia actualmente 236 profesionales integrados en equipos multidisciplinares formados por psicólogos, trabajadores sociales, educadores sociales y técnicos de inserción social. También ellos son más: en 2023 eran 191. La red crece porque la necesidad crece.
Estos equipos operan desde los propios ayuntamientos y mancomunidades —64 entidades locales en toda la Comunitat Valenciana—, lo que garantiza que la atención no sea genérica, sino enraizada en el territorio. El médico de cabecera de la salud mental comunitaria, por decirlo de algún modo.
"Este servicio acerca apoyos profesionales a las personas con problemas graves de salud mental y a sus familias mediante una atención próxima, personalizada y coordinada con los recursos del entorno" - Bárbara Congost, directora general de Personas con Discapacidad de la Generalitat Valenciana
La atención a personas con trastorno mental grave debe orientarse hacia intervenciones que favorezcan su integración en el entorno social cercano, priorizando modelos que prevengan la institucionalización. Esa es, precisamente, la filosofía que inspira al SASEM: no sacar a las personas de su entorno, sino fortalecer su capacidad de permanecer en él.
Más de 98.000 intervenciones en un solo año
Si hay una cifra que resume la actividad del servicio, es esta: más de 98.000 intervenciones realizadas a lo largo de 2025. Individuales, grupales, familiares, comunitarias, telemáticas. La variedad de formatos no es un detalle menor; es la señal de que el servicio se adapta a las personas, y no al revés.
El desglose es elocuente:
- 31.358 intervenciones individuales
- 35.321 telemáticas
- 18.720 grupales
- 7.241 familiares
- 5.594 comunitarias
Que las intervenciones telemáticas sean las más numerosas —superando incluso a las individuales presenciales— dice mucho sobre cómo ha cambiado la atención social en los últimos años. La pandemia aceleró una transformación que el SASEM ha hecho suya.
Lo social y lo sanitario, al fin coordinados
Uno de los puntos más relevantes del servicio es el que habitualmente pasa más desapercibido: su articulación con el sistema sanitario. De las 2.751 personas atendidas por el SASEM, 2.352 mantenían simultáneamente tratamiento en unidades de salud mental. Es decir, el 85% de los usuarios del servicio social también está siendo atendido en el circuito clínico.
Esta cifra no es una casualidad, sino el resultado de una coordinación deliberada entre el ámbito social y el sanitario. La directora general Bárbara Congost lo expresa sin rodeos: los servicios sociales tienen "un papel esencial en la promoción de la autonomía personal y la inclusión social de las personas con trastorno mental grave, mediante apoyos que facilitan su permanencia en el entorno comunitario".
Además de la atención directa, el servicio despliega programas de autocuidados, apoyo comunitario, intervención familiar e inserción laboral. Durante 2025, más de 2.000 personas participaron en programas de autocuidados y cerca de 1.700 lo hicieron en iniciativas de apoyo comunitario e integración social. Son, en definitiva, personas que no solo reciben ayuda, sino que construyen herramientas para no necesitarla de forma permanente. Esa es, quizás, la mejor medida del éxito de un servicio como este: no cuántas personas atiende, sino cuántas logra acompañar hacia una vida más autónoma.


