El Auditori de Paterna fue el escenario, el pasado viernes, de uno de los actos más solemnes y arraigados de las Fiestas Mayores: la LXII edición dels Jocs Florals de la Vila de Paterna. Música en directo, versos premiados, pólvora como símbolo de identidad y un homenaje a más de tres décadas de tradición festera. Todo ello reunido en una noche que, año tras año, recuerda a los paterneros de dónde vienen antes de seguir avanzando.
La poesía como espejo de un pueblo
La máxima distinción del certamen, la Flor Natural, recayó este año en Cristina Velayos González por su obra poética Cartografía de llum, una propuesta que el jurado valoró por su calidad literaria y su especial sensibilidad. Junto a este galardón principal, la gala reconoció también diversas obras poéticas y composiciones en prosa que ponen en valor el arte, la historia y la idiosincrasia paternera. Porque los Jocs Florals no son solo un concurso: son, en cierta medida, el retrato literario de una comunidad que se narra a sí misma.
La velada estuvo amenizada en todo momento por la música en directo de piano y violín a cargo de los músicos Antonio Morant y Vicente Lluch, aportando el tono solemne y elegante que caracteriza a esta cita cultural. La Cordà de Paterna, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial , forma el telón de fondo festivo sobre el que se insertan estos juegos florales, que llevan más de seis décadas celebrándose ininterrumpidamente como parte de las Fiestas Mayores en honor al Santísimo Cristo de la Fe y San Vicente Ferrer.
La Reina y su Corte, protagonistas de la entrega de premios
La Reina de las Fiestas, Elena Pla Giménez, ejerció como anfitriona de la noche y fue la encargada de entregar los galardones, acompañada por su Corte de Honor: Paula Prieto Javaloyes, Erika Bautista Fernández, Aura Martí Macías y Carmen Arias Daroqui. También estuvo presente la Teniente de Alcalde de Tradiciones, Isabel Segura, junto a miembros del equipo de gobierno, de la corporación municipal y una amplia representación del tejido cultural, festero y social del municipio.
Este año, la figura de la mantenedora —el papel de honor que guía discursivamente la gala— correspondió a Isabel Izquierdo, Presidenta del Tribunal de Instancia de Paterna. Su intervención, descrita como cercana y emotiva, ensalzó el papel de la Reina de las Fiestas y su Corte de Honor, convirtiendo ese momento en uno de los más sentidos de la velada.
Once ediciones mirando al mismo escenario
El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, tomó la palabra para felicitar a los premiados y agradecer la labor de la mantenedora. Pero más allá del protocolo, su discurso tuvo un tono personal y reflexivo. Once ediciones presidiendo estos Jocs Florals le han dado perspectiva suficiente para hablar de lo que permanece cuando todo cambia.
"Avanzar nunca puede significar olvidar quiénes somos ni de dónde venimos. Nuestras tradiciones y nuestra manera de vivir el Foc, la Festa i la Fe forman parte del legado que generaciones de paterneros y paterneras nos han transmitido" - Juan Antonio Sagredo, alcalde de Paterna
Sagredo también se dirigió directamente a las cinco jóvenes que integran la Reina y su Corte, con una imagen que apela a la memoria sensorial: "Dentro de muchos años bastará una fotografía, una canción o, quién sabe, quizá el olor de la pólvora, para que volváis a sentir la emoción de todo lo que estáis viviendo." Una frase que, curiosamente, dice tanto sobre las fiestas de Paterna como sobre la naturaleza misma del recuerdo.
El Coet d'Or, para una peña con tres generaciones de historia
Uno de los momentos más esperados de la noche fue la entrega de la insignia del Coet d'Or 2026. Este año, el galardón recayó en la Penya Els Socarrats, una agrupación con más de tres décadas de vinculación a la cultura del fuego y la pólvora, integrada activamente en la Federació Interpenyes y que aglutina en su seno a tres generaciones de tiradores. Un reconocimiento que no es solo un premio: es la certificación pública de que algunas tradiciones se transmiten como se transmiten los apellidos, de padres a hijos y de hijos a nietos.
Los Juegos Florales son una cita que une cultura, tradición y sentimiento de pueblo , como el propio alcalde ha subrayado en ediciones anteriores. Y la LXII edición no fue la excepción. En una ciudad que ha crecido y se ha modernizado notablemente en las últimas décadas, la permanencia de actos como este no es nostalgia, sino una apuesta consciente por mantener viva la identidad colectiva. Porque Paterna, como recuerda su alcalde, no elige entre ser moderna y ser fiel a sus raíces. Hace las dos cosas a la vez.


