València construirá un auditorio de 8,5 millones en Benicalap con aislamiento de 65 dB: la sede definitiva que la Banda Sinfónica Municipal lleva más de un siglo esperando

València licita las obras del nuevo Auditori de Benicalap, con 425 plazas y 8,52 M€, que será sede de la Banda Sinfónica Municipal.

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La Banda Sinfónica Municipal de València celebró su primer concierto el 8 de diciembre de 1903. Más de 120 años después, la agrupación todavía no dispone de un espacio diseñado específicamente para ella. Ese déficit histórico está a punto de corregirse: el Ayuntamiento de València ha iniciado la licitación pública de las obras del nuevo Auditori de Benicalap, un edificio de nueva planta que aspira a convertirse en la segunda gran infraestructura musical municipal de la ciudad, solo por detrás del Palau de la Música.

La construcción sale a licitación con un presupuesto inicial de 8.520.820,31 euros, IVA incluido, y un plazo de ejecución de 19 meses. El proceso de adjudicación arranca tras la aprobación del proyecto el pasado 10 de julio, y el inmueble se levantará sobre una parcela triangular delimitada por las calles Pere Delmonte i Hurtado, Poeta Serrano Clavero y General Llorens. No es un solar cualquiera: la parcela ya acoge el centro Jubiocio y la biblioteca municipal Carmelina Sánchez-Cutillas, y el auditorio se plantea como una pieza de enlace entre las distintas tramas urbanas del entorno.

La alcaldesa María José Catalá ha anunciado la instalación en el auditorio de la Banda Sinfónica Municipal de València, "una institución centenaria que merece unas instalaciones al nivel de la excelencia artística que representa". Más de 120 años después de su fundación, la agrupación sigue sin contar con una sede específicamente diseñada para ella, y sus actuaciones se han repartido históricamente entre ciclos en el Palau de la Música y conciertos en los jardines del Palau durante el mes de junio, entre otros espacios. El nuevo auditorio pretende poner fin a esa situación.

"Crear en Benicalap una nueva centralidad musical para la ciudad; y al mismo tiempo, crear una oportunidad extraordinaria para la transformación del barrio" - María José Catalá, alcaldesa de València

Una sala pensada para escuchar de verdad

El corazón del proyecto es la sala principal. Articulada en torno a un escenario de 182,51 m² —suficiente para albergar una banda sinfónica al completo— y dividida en platea baja y platea alta, tendrá capacidad para 425 espectadores. Pero lo que distingue a este auditorio de otros equipamientos culturales no es solo su tamaño, sino la ambición acústica con la que ha sido concebido.

La fachada y la cubierta de la sala se han diseñado para alcanzar un aislamiento acústico superior a 65 dB(A), conforme a la normativa de ruido ambiental, actividades y edificación. Para lograrlo, el cerramiento exterior combinará muros de hormigón con trasdosados interiores de doble placa y material absorbente. Las zonas acristaladas incorporarán doble ventana con separación entre hojas, una solución técnica que refuerza la atenuación del ruido aéreo sin renunciar a la entrada de luz natural.

La cubierta incluirá un falso techo de acondicionamiento acústico con lamas de madera y fibra absorbente. En el interior, los paneles de madera de cedro, ranurados y perforados, junto con lana de roca y techos acústicos, controlarán la reflexión del sonido y ajustarán el tiempo de reverberación a las necesidades tanto de la audición musical como de la inteligibilidad de la palabra. Es decir: el espacio funcionará bien tanto para un concierto de banda sinfónica como para una conferencia o un acto institucional.

Las puertas de acceso a la sala serán acústicas, con un aislamiento global de 42 dBA, juntas isofónicas perimetrales y umbrales bilabiales escamoteables. El objetivo es que el ruido de los sistemas técnicos —climatización, ventilación— se mantenga por debajo de 30 dBA en las zonas de audiencia. Una vez concluidas las obras, se realizarán mediciones acústicas in situ para verificar que los valores proyectados se cumplen sobre el terreno.

Cuatro plantas, tres accesos y un barrio que gana músculo cultural

El nuevo auditorio contará con una superficie construida total de 2.557,23 metros cuadrados, distribuidos entre sótano, planta baja y dos plantas superiores. Cada nivel tiene una función clara y recorridos diferenciados para el público, los músicos y las entidades vecinales.

  • Planta sótano (841,73 m²): concentra el núcleo escénico, con el escenario, el foyer de artistas, la platea baja, camerinos individuales y colectivos, almacenes de instrumentos y zonas logísticas.
  • Planta baja (904,48 m²): acoge el hall, la platea alta, la sala de control y el vestíbulo para músicos, además de una dotación vecinal con acceso independiente desde el exterior: sala polivalente, despacho, sala de reuniones y servicios.
  • Primera planta (477,17 m²): destinada a la formación y la gestión, con cuatro aulas para estudio o clases de técnica instrumental, oficina de archivo, sala de trabajo y despachos.
  • Segunda planta (333,85 m²): reservada a las áreas técnicas y de apoyo, con sala de descanso, taquillas, cuarto de dimmers y accesos a pasarelas técnicas y galerías.

El proyecto final ha triplicado la ambición de la propuesta inicial —que contemplaba unos 1.000 metros cuadrados— tras un proceso de diálogo e integración de las aportaciones de la Asociación Vecinal de Benicalap y las necesidades técnicas de la Banda Sinfónica Municipal. El resultado es un edificio que supera con creces lo que se imaginó en sus primeras fases.

Un entorno urbano que también cambia

La alcaldesa ha subrayado que el objetivo es que el nuevo recinto sea también "el lugar común que canalice la rica vida musical de Benicalap", abierto a todas las sociedades musicales del barrio "como un espacio concebido para la interpretación, el ensayo y la formación; pero también para la convivencia con el barrio".

La actuación incluye igualmente la mejora de la urbanización entre el nuevo edificio y el centro Jubiocio, con ajustes de cotas para garantizar la accesibilidad universal, creación de zonas de estancia y sombra, más vegetación y reubicación de los juegos afectados por la obra. El auditorio no llega solo: transforma también el espacio público que lo rodea. Benicalap suma así un nuevo eslabón en una cadena de equipamientos que ya incluye Jubiocio y la Biblioteca Municipal Carmelina Sánchez-Cutillas, conformando un corredor cultural en el corazón del barrio que, durante décadas, esperó su turno en el mapa de las grandes inversiones municipales.