Dentro de la carpa más famosa del planeta: así se prepara el Circo del Sol antes de emocionar a València

Ensayos grabados al milímetro, artistas de 18 países y una maquinaria gigantesca detrás del espectáculo

Guardar

Ensayo de "Alegría" , Circo del Sol en Valencia
Ensayo de "Alegría" , Circo del Sol en Valencia

Desde fuera parece solo una gran carpa blanca instalada en València. Pero dentro ocurre otra cosa. Una ciudad entera funcionando a puerta cerrada para que, durante dos horas, el público crea que la magia existe de verdad. Más de 190 personas moviéndose sin parar entre ensayos, maquillaje, vestuario, fisioterapia, cocina, luces, acrobacias y música en directo. Un engranaje gigantesco donde cada detalle importa y donde absolutamente nada queda al azar.

Después de viajar desde Düsseldorf con decenas de camiones cruzando media Europa, el Cirque du Soleil ha levantado en València una auténtica ciudad efímera donde conviven artistas, técnicos, cocineros, terapeutas, maquilladores y responsables de producción. Algunos duermen en hoteles, otros en apartamentos repartidos por toda la ciudad. Pero durante el día todos acaban aquí: dentro del reino de Alegría.

IMG 4691
Interior de la carpa de Cirque du Soleil

Ensayos obsesivos para un espectáculo que nunca deja de perfeccionarse

Aunque Alegría lleva años girando por el mundo, los ensayos siguen siendo diarios y milimétricos. Cada actuación se graba. Después, los artistas revisan los vídeos para detectar pequeños detalles que probablemente el público jamás percibiría: una mano unos centímetros más alta, un giro ligeramente descompensado o un tempo distinto. Todo se corrige. Porque en Cirque du Soleil nunca se deja de perfeccionar el espectáculo.

“Lo que más respeto me da es ver lo que hacen los demás”, reconocía la acordeonista gallega Sara Formoso durante la visita a medios. “Hay artistas que están poniendo literalmente el cuerpo en situaciones muy peligrosas cada noche”. Y aun así, la maquinaria no se detiene.

La compañía tiene preparados múltiples planes de emergencia para cualquier imprevisto imaginable. Si un artista enferma, otro puede sustituirlo. Si cae una pieza clave del show, existen versiones alternativas de los números. Incluso algunos acróbatas tienen ensayados papeles completamente distintos para cubrir bajas inesperadas. “Tenemos unas 66 versiones diferentes de Alegría listas para funcionar”, explicaban desde la organización. “Siempre pensamos qué podría pasar para estar preparados”.

Y quizá ahí está parte de la grandeza del espectáculo: en hacer que algo extremadamente complejo parezca completamente natural.

“Esto es como una pequeña ciudad”

Dentro del recinto hay gimnasio, clínica de medicina deportiva, cocina propia, talleres técnicos, departamentos de maquillaje y vestuario y hasta equipos especializados únicamente en gestionar pasaportes, viajes o visados. Todo pensado para que los artistas solo tengan que preocuparse de una cosa: salir al escenario. “Esto es como una pequeña ciudad”, resumía el clown murciano Pablo Bermejo. “Somos vecinos. Nos ayudamos los unos a los otros y aprendemos los unos de los otros”.

Y se nota. Hay una mezcla constante de disciplinas. Acróbatas que toman clases de teatro. Músicos que participan en workshops de danza. Payasos aprendiendo de la preparación física de los gimnastas. Todo el entorno parece diseñado para que el espectáculo evolucione incluso fuera del escenario.

Sara Formoso todavía recuerda la llamada que le cambió la vida. Acababa de terminar sus estudios superiores de acordeón cuando recibió la oferta para incorporarse a Alegría“No cogí el teléfono porque pensé que era el hospital llamando a mi madre”, contaba entre risas. “Luego escuché el mensaje y no me lo podía creer”.

Hoy forma parte de una de las bandas sonoras más icónicas de la historia del circo contemporáneo. Y además lo hace integrada dentro de la propia narrativa del espectáculo, porque en Alegría los músicos también son personajes. “No es solo música. También es teatro”, explica.

IMG 4693
Sala de gimnasio de Cirque du Soleil

Un clásico de los noventa adaptado al ritmo de 2026

Alegría nació en 1994 y se convirtió en uno de los espectáculos más importantes de la historia de Cirque du Soleil. Pero esta nueva versión no vive únicamente de la nostalgia. Todo aquí está adaptado al ritmo de 2026. La música suena más potente. Hay más guitarras eléctricas, más percusión y más impacto visual. Las acrobacias son más rápidas y más físicas. La iluminación multiplica los estímulos. El espectáculo entiende perfectamente que el público de hoy consume entretenimiento de forma distinta.

Pablo Bermejo lo resume con una frase perfecta: “Es como el Alegría original, pero con esteroides”.

Y funciona. Porque pese a toda la modernización, el corazón del espectáculo sigue intacto: la emoción. La sensación de estar viendo algo irrepetible delante de tus ojos. Algo que no cabe en TikTok ni puede reproducirse igual dos veces.

IMG 4689
Detalle del interior de la carpa de Cirque du Soleil

Una fábrica de asombro

Quizá esa sea la verdadera clave de Alegría: que cada espectador encuentra algo distinto dentro del show.

Los niños se quedan mirando las acrobacias con los ojos abiertos. Los adultos conectan con la nostalgia, la música o la historia. Los payasos juegan simultáneamente con humor infantil y referencias más adultas. “Queremos que cada persona tenga su propia interpretación”, explicaban desde la organización. “Que un niño de seis años y una persona de noventa puedan emocionarse de formas completamente diferentes”. Y después de colarse dentro de esta gigantesca maquinaria itinerante, resulta fácil entender por qué ocurre.

Porque Alegría no es solo un espectáculo. Es una ciudad ambulante construida para fabricar asombro cada noche.