Valencia entra en alerta residencial: la vivienda de obra nueva se dispara a 4.500 €/m²

El último informe de la UPV confirma un salto de precios que ya no es coyuntural y que tensiona compra y alquiler

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Manifestación por los precios de la vivienda - Europa Press
Manifestación por los precios de la vivienda - Europa Press
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El mercado residencial de Valencia ha entrado en un nuevo punto de inflexión. Y es que la ciudad vive un momento decisivo en materia de vivienda, marcado por un incremento del precio de la obra nueva plurifamiliar que supera ya los 4.500 €/m², tras una subida cercana al 10 % en apenas un trimestre. Se trata de un salto brusco, sostenido y con efectos que se extienden mucho más allá de los límites administrativos de la capital.

Así lo confirma el informe del segundo trimestre de 2026 elaborado por la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV), que advierte de un nuevo salto en los precios. “El dato es muy contundente”, señala el director de la Cátedra, Fernando Cos-Gayón. “No estamos ante una oscilación coyuntural del mercado, sino ante la consolidación de una emergencia habitacional de fondo. Valencia se está quedando sin vivienda asequible”, ha advertido.

La tensión también es metropolitana

El informe insiste en que el fenómeno ha dejado de ser estrictamente urbano. Valencia funciona, desde el punto de vista residencial, como una ciudad metropolitana, y la presión se ha extendido hacia l’Horta Nord, l’Horta Oest, l’Horta Sud, Sagunt y otros municipios que antes actuaban como alternativa asequible.

Hoy ya no lo son, pues se han convertido en la prolongación natural de un mercado tensionado que se expande sin pausa. “El problema ya no cabe dentro del término municipal”, apunta Cos-Gayón. “La demanda se mueve en clave metropolitana, pero seguimos planificando, tramitando y produciendo vivienda como si pudiera resolverse municipio a municipio”.

En esencia, la raíz del problema es estructural. El crecimiento demográfico y la formación de nuevos hogares avanzan a un ritmo que la producción residencial no consigue acompañar. La Comunitat Valenciana ha pasado de 4,96 millones de habitantes en 2016 a casi 5,55 en abril de 2026, incorporando cerca de 590.000 nuevos residentes en apenas una década. De hecho, las proyecciones apuntan a que podría alcanzar los 6,3 millones en 2039.

“Cuando la población crece, los hogares se multiplican y la vivienda no se produce al mismo ritmo, la consecuencia es inevitable: suben los precios, se tensiona el alquiler y se expulsa a jóvenes y rentas medias del mercado”, explica Cos-Gayón.

El alquiler deja de ser una alternativa

El alquiler, tradicional vía de escape para quienes no pueden comprar, tampoco ofrece ya una salida. La renta media residencial en Valencia se sitúa en torno a 1.780 € mensuales, prácticamente el doble que en 2019. Además, el mercado temporal ha dejado de ser un fenómeno marginal para convertirse en una pieza relevante del sistema.

El problema ya no es elegir entre comprar o alquilar; es que una parte creciente de la sociedad no puede hacer ninguna de las dos cosas

En este contexto, la ausencia de vivienda protegida con escala suficiente se convierte en un factor crítico. “La vivienda protegida no protege si no se construye”, afirma el director de la Cátedra. El informe recuerda que una vivienda libre de 60 m² útiles en Valencia alcanza ya un precio estimado de 318.000 €, claramente fuera del alcance de una pareja joven con dos salarios medios.

Una pancarta en una manifestación por el alquiler
Una pancarta en una manifestación por el alquiler

La VPP joven: una puerta real que aún no se ha abierto

La VPP joven aparece como una posible vía de acceso real. Con un módulo actualizado a 2.600 €/m² útil, una vivienda de 60 m² alcanzaría 156.000 €, dentro de un umbral razonable para una pareja joven. “Actualizar el módulo no es encarecer la vivienda protegida”, explica Cos-Gayón. “Es hacer posible que exista. Un módulo artificialmente bajo puede parecer socialmente deseable en el papel, pero si impide construir, su resultado es profundamente antisocial”.

El informe subraya que Valencia dispone de suelo protegido identificado: 260.157,58 m² de superficie edificable residencial, con capacidad estimada para 2.312 viviendas posibles, en parcelas de titularidad pública y privada. “Hay suelo protegido, hay demanda solvente si el producto se ajusta a la renta real y hay una tipología joven que puede ser accesible. Lo que falta es convertir la posibilidad urbanística en producción efectiva”, resume el director de la entidad.

El informe concluye que la actualización del módulo de VPP es necesaria, pero no suficiente. La emergencia habitacional exige activar suelo protegido, reducir plazos administrativos, impulsar la colaboración público-privada, revisar la fiscalidad de la vivienda asequible, industrializar la producción residencial y reconocer una verdadera tipología de vivienda asequible en alquiler. “Lo que falta no es diagnóstico. Falta ejecución”, sentencia Cos-Gayón. “Valencia necesita una política de ciudad metropolitana, no una suma de respuestas municipales”.