Las cooperativas valencianas afrontan uno de sus momentos de mayor visibilidad. Mientras la vivienda, la energía o la despoblación se han convertido en algunos de los grandes desafíos de la sociedad, el modelo cooperativo reivindica su capacidad para ofrecer respuestas desde la economía social. No en vano, el cooperativismo valenciano agrupa a alrededor de 2.500 empresas, genera más de 63.000 empleos directos y representa más del 6% del PIB autonómico.
Con motivo del Día Mundial del Cooperativismo, que CONCOVAL celebrará el próximo 2 de julio en Burriana bajo el lema “Desmontando mitos. Cultivando paz”, Valencia Extra conversa con su presidente, Emilio Sampedro. En esta entrevista, el máximo representante del cooperativismo valenciano reivindica el orgullo de pertenencia al sector, defiende el papel de las cooperativas como herramienta para facilitar el acceso a la vivienda, reclama una mayor implicación de las administraciones y asegura que las nuevas generaciones están encontrando en este modelo una alternativa que pone a las personas por delante del capital.
El próximo mes de julio se celebra el Día Mundial del Cooperativismo. Si tuvieras que resumir en una sola idea qué aportan hoy las cooperativas a la Comunitat Valenciana, ¿cuál sería?
Aportamos muchas cosas, pero sobre todo aportamos vertebración del territorio. Hay muchos pueblos que, si no existiera una cooperativa, probablemente estarían despoblados. También contribuimos a repartir la riqueza y a reducir desigualdades, porque los beneficios se distribuyen entre los socios.
Las cooperativas permanecemos donde trabajamos, donde vivimos y donde generamos riqueza. Además, siempre nacemos para dar respuesta a una necesidad social. Ocurrió con las cooperativas eléctricas cuando muchos pueblos no tenían luz, con las agrícolas cuando los agricultores no podían acceder al mercado o con las de vivienda cuando existían dificultades para acceder a una casa.
En definitiva, siempre estamos para aportar soluciones y contribuir a una sociedad más justa.

Los datos hablan de más de 63.000 empleos y cerca de 10.000 millones de euros de facturación. ¿Sigue siendo el cooperativismo un gran desconocido para buena parte de la sociedad?
Sí. Cuando contamos estos datos, la gente se sorprende. Incluso responsables políticos se sorprenden al conocer la dimensión real del cooperativismo valenciano.
Estamos hablando de una aportación al PIB comparable a la de sectores tan relevantes como el turismo o la automoción. Y hay un dato especialmente significativo: aproximadamente la mitad de la población de la Comunitat Valenciana pertenece, al menos, a una cooperativa.
Durante años el cooperativismo se asociaba al campo o a sectores tradicionales. Sin embargo, hoy aparecen proyectos de vivienda colaborativa, comunidades energéticas o empresas tecnológicas.
Precisamente por eso este año celebramos el Día Mundial bajo el lema “Desmontando mitos”. Existe la idea de que las cooperativas son antiguas o exclusivamente agrarias, y eso ya no responde a la realidad.
Más que una nueva juventud del cooperativismo, lo que ha cambiado es la percepción de la sociedad. Hace años predominaba una cultura en la que parecía que todo valía. Ahora se valoran cuestiones como poner a las personas en el centro, actuar con responsabilidad o no buscar beneficios a cualquier precio.
Y esos valores las cooperativas los llevamos practicando más de cien años.
Las nuevas generaciones parecen compartir precisamente esa forma de entender el trabajo.
Se está notando mucho. Los jóvenes son quienes más están demandando esos valores. Cuando buscan crear su propio empleo, acceder a una vivienda o incluso decidir cómo consumen, descubren que el cooperativismo encaja con lo que representan.
Antes muchos emprendedores llegaban a las cooperativas por necesidad. Ahora cada vez más personas llegan porque buscan expresamente esos valores.
La vivienda es una de las grandes preocupaciones de los valencianos. ¿Puede el cooperativismo formar parte de la solución?
Yo diría que es una parte muy importante de la solución. La vivienda cooperativa siempre ha permitido abaratar costes porque elimina parte del beneficio industrial que existe en otros modelos y lo revierte en los propios socios.
Además, están surgiendo nuevas fórmulas. Ya no hablamos únicamente de cooperativas que construyen viviendas para adjudicarlas a sus socios. Están apareciendo modelos de cesión de uso, iniciativas de cohousing o coliving y otras fórmulas innovadoras.
La sociedad está evolucionando muy rápido y el cooperativismo está siendo capaz de ofrecer respuestas a esas nuevas necesidades.

Hace unos días firmasteis un acuerdo con la Federación Valenciana de Municipios y Provincias para impulsar proyectos cooperativos junto a los ayuntamientos. ¿Qué os gustaría haber conseguido dentro de cinco años?
La vivienda es una prioridad absoluta. Los ayuntamientos disponen de suelo que puede destinarse a proyectos cooperativos en lugar de alimentar procesos especulativos. Eso permitiría impulsar viviendas asequibles tanto en venta como en alquiler.
También vemos un enorme potencial en las cooperativas energéticas y en las comunidades locales de energía limpia, así como en el apoyo al emprendimiento desde los municipios.
Lo importante es que la ciudadanía conozca que existe esta fórmula jurídica. Cuando la gente descubre el cooperativismo, normalmente entiende todo lo que puede aportar.
¿Qué asignatura pendiente sigue teniendo la Administración con el cooperativismo?
La Administración debería implicarse más. Se está mojando hasta la cintura, pero tendría que mojarse hasta la cabeza.
Por ejemplo, en el diálogo social seguimos funcionando con esquemas heredados de los años setenta. Nosotros no somos ni una patronal ni un sindicato; representamos una realidad diferente y creemos que podemos aportar una visión propia.
Además, existen leyes que promueven el cooperativismo, pero muchas veces las administraciones son demasiado tímidas a la hora de aplicarlas. Les falta dar ese paso definitivo.
Si un universitario valenciano tuviera una idea innovadora y dudara entre crear una startup o una cooperativa, ¿qué le dirías?
Le diría que una cooperativa le permite crear su propia empresa desde una lógica democrática, repartiendo la riqueza que genera y trabajando con valores diferentes.
Muchas startups nacen con la intención de crecer rápido, vender y obtener rentabilidad. El cooperativismo plantea otro enfoque: crear empleo estable, de calidad y poniendo a las personas en el centro.
La gran diferencia es que en las cooperativas ponemos el capital al servicio de las personas y no a las personas al servicio del capital.
La DANA también puso a prueba al tejido económico valenciano. Muchas cooperativas estuvieron entre las primeras en responder.
Sin duda. Es precisamente en los momentos difíciles cuando más se aprecia nuestra forma de hacer las cosas.
Vimos cooperativas poniendo maquinaria a disposición de los afectados, repartiendo alimentos o movilizando a todos sus socios para recuperar la actividad. Se demostró ese espíritu solidario y esa capacidad de trabajo colectivo que forman parte de nuestra identidad.
Muchas cooperativas lograron recuperarse gracias al apoyo mutuo entre cooperativas y también gracias a la solidaridad del conjunto de la sociedad.

Más allá de las grandes cooperativas valencianas, también existen pequeñas iniciativas que sostienen pueblos, barrios y ayudan a combatir la despoblación.
La fuerza del cooperativismo está precisamente en el conjunto. Hay cooperativas pequeñas que son ejemplos extraordinarios y cooperativas muy grandes que también demuestran que se puede crecer y generar riqueza manteniendo nuestros valores.
Ese equilibrio entre cooperativas grandes, medianas y pequeñas, y entre sectores muy distintos, es lo que hace fuerte al cooperativismo valenciano.
¿Cómo será la celebración del Día Mundial del Cooperativismo en Burriana?
Será el 2 de julio y hemos querido darle un carácter más festivo que institucional. Lo celebraremos en el Casino de la Caixa Rural de Burriana y después en las instalaciones de Naturem.
El lema será “Desmontando mitos. Cultivando paz”, alineado con la campaña internacional “Cooperativas por un mundo en paz”. Queremos reivindicar nuestro modelo y hacerlo de una manera cercana.
Contaremos con influencers que ayudarán a desmontar tópicos sobre el cooperativismo con humor y reconoceremos a varias cooperativas que están transformando su entorno. Después compartiremos una paella cooperativa y una jornada de convivencia.
¿Qué mitos siguen existiendo alrededor del cooperativismo?
Durante años se pensó que las cooperativas eran cosa del campo, que eran empresas antiguas, que no innovaban o incluso que no ganaban dinero.
La realidad es muy distinta. Hay cooperativas tecnológicas, energéticas, de vivienda o vinculadas a sectores punteros. Aunque la percepción ha mejorado mucho, todavía queda trabajo por hacer para desmontar esos estereotipos, especialmente entre quienes aún no conocen de cerca nuestro modelo.
Y para terminar: si hoy tuvieras 20 o 25 años y empezaras de cero, ¿volverías a elegir el cooperativismo?
Sin ninguna duda. Llevo más de treinta años trabajando en una cooperativa y nunca he tenido la necesidad de cambiar. Estamos muy a gusto trabajando con nuestra gente, tomando decisiones colectivas y construyendo proyectos compartidos. Por algo será.


