Irene de la Rosa: "En La Rambleta queremos demostrar que el flamenco también puede sentirse sin oír"

La creadora valenciana presenta mañana 11 de junio en La Rambleta Antoñita. Cómo bailar sin oír, un proyecto que explora la danza flamenca desde la vibración, la accesibilidad y la experiencia sensorial compartida

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Irene de la Rosa
Irene de la Rosa

La bailarina, creadora y gestora cultural Irene de la Rosa lleva años explorando los límites del flamenco contemporáneo. Si en proyectos como Minimal reflexionaba sobre la pureza y la esencia de este arte, ahora da un paso más con Antoñita. Cómo bailar sin oír, una propuesta que investiga nuevas formas de sentir el ritmo desde la vibración, el cuerpo y la experiencia compartida.

Este jueves 11 de junio, La Rambleta acogerá un ensayo abierto de este proyecto, una experiencia que se aleja del formato convencional de espectáculo para mostrar al público el proceso creativo que hay detrás de la obra. Inspirada en la figura de Antoñita La Singla, la legendaria bailaora sorda, De la Rosa plantea una investigación artística y social sobre la accesibilidad en la danza y la presencia de las personas sordas en las artes escénicas.

Antes de esta cita en Valencia y de llevar una parte del proyecto a Bruselas, hablamos con la creadora valenciana sobre flamenco, accesibilidad, mediación cultural y todo lo que ha descubierto al aprender a escuchar de otra manera.

Antoñita - Irene de la Rosa

Hace años, en proyectos como Minimal, reflexionabas sobre la esencia y la pureza del flamenco. Ahora, con Antoñita, investigas cómo vivirlo desde la vibración y otros sentidos. ¿Qué camino artístico te ha llevado de una búsqueda a la otra?

El concepto de pureza en el flamenco es una cuestión que todos tenemos en la mente. Mi primera pieza con la compañía fue Minimal y era algo sobre lo que necesitaba reflexionar y encontrar mi propio camino. Ahora siento que tengo mi propio concepto de pureza, una línea clara desde la que dirigir mi trabajo: encontrar tu propia esencia y tu propia manera de entender el flamenco.

Con Antoñita estamos desarrollando un proyecto de creación escénica y mediación cultural. Todo el trabajo realizado junto al colectivo de personas sordas nos ha llevado a comprender que la música también puede experimentarse desde otros lugares. Cuando no escuchas de la manera convencional, la vibración adquiere una importancia enorme. Y eso no solo afecta a las personas sordas; también ofrece a las personas oyentes una manera diferente de sentir la música y el movimiento.

Precisamente, durante ese trabajo con FESORD, ¿qué descubrimiento ha cambiado más tu forma de entender el ritmo y la escucha?

Me la ha cambiado completamente. He descubierto que existen otras formas de relacionarse con el ritmo que no pasan necesariamente por el oído. En muchos talleres trabajábamos desde la mirada, la energía compartida o la atención al grupo. No era una cuestión de escuchar el compás como hacemos habitualmente las personas oyentes, sino de generar una escucha colectiva desde otros sentidos. Y funcionaba.

El proyecto nace tras descubrir la historia de Antoñita La Singla. ¿Recuerdas el momento en que te preguntaste cómo era posible bailar sin oír?

Fue viendo el documental de Paloma Zapata sobre Antonia La Singla. Es un trabajo maravilloso que rescata historias que quizá habían quedado más olvidadas. Lo que me llamó la atención fue precisamente esa pregunta: en un arte tan rítmico como el flamenco, ¿cómo puede una persona que no escucha seguir el ritmo y bailar?

A partir de ahí comenzó toda la investigación. Pero quiero dejar claro que esto no es una biografía sobre La Singla. Es una investigación artística que utiliza esa pregunta como punto de partida para reflexionar sobre cómo hacer la danza más accesible.

Tu trayectoria combina danza, pedagogía, gestión cultural, Derecho o ADE. ¿Cómo influye esa mirada multidisciplinar en proyectos como este?

Muchísimo. A veces pensamos que para sacar adelante un proyecto artístico basta con bailar bien, pero detrás hay un enorme trabajo de gestión. He trabajado en recursos humanos, en producción cultural y en distintos ámbitos profesionales que me han dado herramientas para coordinar equipos, gestionar presupuestos y desarrollar proyectos complejos.

Todo eso forma parte del trabajo artístico aunque muchas veces el público solo vea el resultado final.

 

Irene shooting (269 de 304)

Irene de la Rosa - Antoñita

Y precisamente en La Rambleta no vais a presentar una obra cerrada, sino un ensayo abierto. ¿Por qué era importante compartir el proceso?

Porque muchas de las reflexiones más interesantes ocurren durante el camino. Este proyecto tiene una dimensión muy fuerte de mediación cultural y de acercamiento de la danza a públicos diversos, incluyendo propuestas intergeneracionales. Nuestro objetivo es acercar la danza a todos los cuerpos.

Antes del estreno oficial, que será en octubre de 2026, nos apetecía compartir esta etapa del proceso. En La Rambleta no solo habrá una muestra escénica; también habrá una exposición, una instalación y espacios para entender todo lo que ha ocurrido durante la investigación. Muchas veces vamos al teatro y vemos únicamente el resultado final. Sin embargo, todo lo que sucede antes puede ser incluso más interesante.

Antoñita también tiene una dimensión reivindicativa. ¿Crees que todavía queda camino para que las personas sordas estén plenamente presentes en los espacios culturales?

Sí, queda mucho trabajo por hacer. Nuestro objetivo es contribuir a que la danza sea más accesible. En este caso hemos trabajado especialmente con personas sordas y eso nos ha permitido detectar muchas cosas que podrían mejorarse.

Y, además, muchas de esas mejoras no requieren grandes despliegues técnicos. A veces basta con cuestiones tan sencillas como incorporar subtítulos, señalizar correctamente la información o tener en cuenta determinadas necesidades desde el inicio. Lo importante es que la accesibilidad forme parte de la creación y no llegue al final como un añadido.

Después de La Rambleta viajaréis a Bruselas para presentar una parte del proyecto. ¿Qué pregunta sigue acompañándote en esta investigación?

Más que una pregunta concreta, lo que deseo es que cualquier persona que entre en contacto con Antoñita —como espectadora, participante o integrante del proyecto— pueda reconocer aquello que le mueve por dentro.

Me gustaría que la gente saliera de la experiencia con la ilusión y la esperanza de hacer aquello que realmente le hace vibrar. Ese es, probablemente, el objetivo más importante de todo este proceso.

 

Irene de la Rosa - Antoñita
Irene de la Rosa - Antoñita