Hay ciudades que se leen. València acaba de convertirse en una de ellas, al menos para quienes quieran seguir los pasos de Maria Beneyto, una de las voces más importantes de la literatura valenciana del siglo XX. El Ayuntamiento ha puesto en marcha una ruta literaria y urbana de doce puntos que conecta los lugares donde vivió, sufrió, amó y escribió la autora de La dona forta, desde su casa natal en la calle del Moret hasta el número 66 de la calle de Ciscar, donde residió hasta su muerte en 2011.
La iniciativa no es un simple paseo turístico. Es, más bien, una biografía trazada sobre el asfalto. Cada parada del itinerario viene acompañada de un poema o fragmento de su obra vinculado al lugar, convirtiendo el recorrido en una experiencia que mezcla la memoria urbana con la palabra literaria. La ruta ha sido diseñada por Alexandre Bataller Català, profesor de Didáctica de la Lengua y Literatura de la Universitat de València, y discurre principalmente por los distritos de Ciutat Vella y L'Eixample, donde transcurrió la mayor parte de la vida de la escritora.
Una vida entera cifrada en doce paradas
El recorrido arranca en la plaza que el propio Ayuntamiento dedicó a Beneyto en 1997, donde también se ubica la biblioteca municipal que lleva su nombre. Desde ahí, el poema "Ciudad" —una observación de València como espacio colectivo— sirve de umbral a lo que viene. El segundo punto conduce a la calle del Marqués de Caro, donde se encontraba el antiguo Cine Museo que ella retrató en su novela El río viene crecido. Esta obra, de gran fuerza narrativa, se centra en las riadas de 1949 y 1957 y le valió el premio València de novela.
La tercera parada es quizás la más íntima: la casa natalicia de Beneyto en la calle del Moret, que ella misma describió en el poema "Un dels motius". Le siguen las Alberedetes dels Serrans, un espacio muy querido por la escritora que evocó en "Niños de las Alameditas de Serranos", y una casa en la calle de la Batlia donde residió de joven y que inmortalizó con un poema que lleva por título la propia dirección: "Calle de la Bailía, número uno".
El itinerario también tiene su zona de sombra. El refugio antiaéreo de los jardines del Palau de la Generalitat recuerda los bombardeos que Beneyto vivió durante la Guerra Civil, experiencia que plasmó en "Ciutat bombardeada". Al inicio de la guerra, la familia regresó a València, y la posguerra les resultó aún más dura por ser considerados afines a la República. A pocos metros, el propio Palau de la Generalitat —durante décadas sede de la Institució Alfons el Magnànim— es el séptimo punto, vinculado al poema "Criatura múltiple": con ese poemario, en 1953, Beneyto ganó el Premio València de Poesía, dejando como finalista al propio Vicent Andrés Estellés.
Joan Fuster, la calle de la Pau y La dona forta
El tramo central de la ruta concentra algunas de las referencias más cargadas de significado. En la calle del Governador Vell, en pleno barrio de La Xerea, la escritora encontró un anclaje familiar que plasmó en "Barri antic". Pero son los dos números de la calle de la Pau los que concentran quizás la mayor densidad literaria y personal del recorrido.
En el número 42 se evoca La dona forta, publicada en 1967, fue la primera de sus novelas en valenciano y una de las más interesantes de esa década dentro de la literatura valenciana. En ella, un grupo de mujeres vinculadas a un club femenino desafían las convenciones de una sociedad marcada por la represión franquista, buscando su propia identidad y autonomía en un entorno burgués. En el número 48, donde estaba el antiguo Café Lara, la ruta evoca con el poema "L'engany" la relación personal entre Beneyto y Joan Fuster, el escritor de Sueca con quien la unía una amistad literaria y afectiva bien documentada.
La penúltima parada lleva a la calle de Pere III el Gran, donde se encontraba la casa de Miquel Adlert, punto de encuentro y tertulia literaria que se recuerda con el poema "A València". Fue precisamente en la editorial de Xavier Casp y Miquel Adlert donde Beneyto publicó en 1952 su primer poemario en valenciano, Altra veu. El punto final del recorrido es el número 66 de la calle de Ciscar, donde la poetisa vivió desde principios de los años 60 hasta su muerte, evocado con "La calle en que vivo".
Una escritora bilingüe que tardó demasiado en ser reconocida
Nacida en València en 1920, Maria Beneyto es considerada la escritora valenciana más importante del siglo XX, con una obra caracterizada por los hechos vividos, las incertidumbres de las relaciones personales y la presencia constante de la ciudad de València. Publicó en castellano y en valenciano a lo largo de una carrera que abarcó más de cuarenta libros, y su trayectoria estuvo marcada por un largo silencio creativo que se extendió desde finales de los años 70 hasta mediados de los 90. La presión constante de quienes la criticaban —unos por usar el valenciano, otros por usar una gramática demasiado catalanizada— la condujo a un silencio literario de más de una década, que afortunadamente rompió en los años 90.
El reconocimiento institucional llegó, aunque tarde. Recibió el Premio de las Letras Valencianas en 1993 y, en 2024, la Acadèmia Valenciana de la Llengua la declaró escritora del año. El objetivo de ese nombramiento fue dar a conocer su vida y obra, acercarla a la ciudadanía y llegar a introducirla en los currículos escolares. El propio Vicente Aleixandre la consideró "la mejor poeta joven del momento" en sus años de mayor esplendor creativo, un elogio que contrasta con el olvido al que fue sometida durante décadas.
La ruta literaria que ahora estrena València viene a cerrar, de algún modo, esa deuda pendiente: devolver a Beneyto a las calles que la formaron, a los edificios que la cobijaron, a los rincones de la ciudad que ella convirtió en poesía. Pasear por sus doce puntos es, en el fondo, leer su vida en voz alta.

