Una carretera deteriorada, una intersección peligrosa y más de 800.000 euros: así ha transformado la Diputación de València dos puntos críticos del Camp de Túria

Había un camino que se llenaba de agua cada vez que llovía. Y una intersección en forma de T donde ciclistas y coches compartían un cruce sin apenas margen para el error.

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Serra2
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Había un camino que se llenaba de agua cada vez que llovía. Y una intersección en forma de T donde ciclistas y coches compartían un cruce sin apenas margen para el error. Dos problemas distintos, dos municipios distintos, pero un denominador común: la necesidad de poner al día unas infraestructuras que el crecimiento de la comarca había dejado visiblemente superadas. La Diputación de València ha dado por concluidas las obras en ambos puntos y la diputada de Carreteras, Reme Mazzolari, ha recorrido esta semana los resultados sobre el terreno junto a los alcaldes de Bétera, Nàquera y Serra.

Un camino que era una trampa en días de lluvia

El primero de los dos proyectos afecta al llamado Camí del Pla o Camí Vell de Llíria, una vía que conecta Bétera y Nàquera a lo largo de casi 6,8 kilómetros entre las carreteras CV-305 y CV-310. Quien haya circulado por ella en un día de lluvia intensa lo sabe bien: el agua se acumulaba, el firme cedía y, en los peores episodios, el tráfico quedaba cortado. Un escenario que se repetía con demasiada frecuencia para una vía que, a diario, soporta camiones agrícolas, vehículos industriales y el trasiego constante de las áreas empresariales de ambos municipios.

La inversión ha superado los 800.000 euros y ha incluido la mejora del firme, el drenaje y la señalización, además de pequeñas modificaciones en el trazado para mejorar la visibilidad. El proyecto incorporó además criterios de sostenibilidad: parte del material del antiguo firme fue reutilizado para renovar el pavimento, un detalle que habla de una obra pensada no solo para durar, sino para contaminar lo menos posible.

"Era una vía de conexión muy utilizada que se encontraba en muy mal estado, especialmente durante los episodios de lluvias." - Iván Expósito, alcalde de Nàquera

El camino cumple, además, una función estratégica que va más allá del tráfico cotidiano: actúa como vía alternativa cuando el by-pass colapsa. Es decir, su estado no solo afecta a agricultores o conductores de camiones, sino a cualquier vecino de la comarca que busca otra ruta para evitar atascos. Eso explica por qué tanto el Ayuntamiento de Bétera como el de Nàquera llevan años reclamando esta actuación, y por qué ahora los tres niveles institucionales —Diputación y ambos consistorios— ya han iniciado contactos para que la Generalitat catalogue este tramo como carretera provincial y pueda acometerse su ampliación futura.

"Hacía mucho tiempo que queríamos mejorar esta conexión para que los vecinos de la comarca pudieran circular con total seguridad." - Elia Verdevío, alcaldesa de Bétera

Una rotonda que protege a los ciclistas en uno de los cruces más transitados de la Serra Calderona

La segunda actuación se encuentra en Serra, y su protagonista no es una carretera en mal estado, sino una intersección que había quedado obsoleta ante el volumen de ciclistas que la frecuentan. La Sierra Calderona es uno de los enclaves ciclistas por excelencia de la Comunitat Valenciana, con opciones tanto para ciclismo de montaña como de carretera. El parque natural cuenta con más de 35 rutas de cicloturismo, que van desde recorridos fáciles hasta los más exigentes, para todos los niveles. No sorprende, pues, que el cruce entre la CV-310 y la CV-328, en dirección a Porta Coeli, se haya convertido en un punto de riesgo: demasiados ciclistas, demasiados vehículos y una intersección en T que obligaba a cruzar trayectorias sin ningún elemento que redujera la velocidad.

La solución ha sido la construcción de una rotonda que elimina esos cruces directos y obliga a todos los usuarios —ciclistas y conductores— a moderar la marcha. La obra no se ha limitado a cambiar la geometría del cruce: incluye renovación integral del firme, nueva señalización horizontal y vertical con elementos específicos para el tráfico ciclista, cunetas de seguridad para mejorar el drenaje, y una urbanización del entorno con aceras, alumbrado público, paradas de autobús y zonas ajardinadas. Un antes y un después, en palabras de la propia alcaldesa de Serra, Alicia Tusón, "tanto para los vecinos como para la multitud de visitantes que recibimos, especialmente los fines de semana".

Esta intervención no es un hecho aislado. La Diputación de València ha puesto en marcha el Plan de Fomento del Cicloturismo Deportivo Seguro, una iniciativa desde el área de Carreteras para reforzar la seguridad de los ciclistas en la red provincial. En ese marco se inscriben también otras medidas como la instalación de paneles inteligentes o un proyecto piloto desarrollado con la Universitat Politècnica de València para señalización específica para ciclistas. Una de las actuaciones ya en marcha es un sistema de señalización dinámica inteligente instalado en la CV-310, entre Bétera y Nàquera, que detecta y contabiliza ciclistas mediante cámaras inteligentes y activa avisos en tiempo real para los conductores cuando identifica presencia en el tramo.

Una comarca que crece más rápido que sus carreteras

Hay un contexto que ayuda a entender por qué estas dos obras importan más allá de sus cifras técnicas. El crecimiento del Camp de Túria, especialmente acusado desde los años noventa, se vincula al proceso de descentralización industrial del área metropolitana de València y a la proliferación de viviendas de residencia principal sobre antiguas zonas de segunda residencia. Más población, más polígonos industriales, más turismo deportivo: la presión sobre las carreteras comarcales no ha hecho más que aumentar. Y las infraestructuras, muchas de ellas diseñadas para otro tiempo, han ido acusando el desgaste.

"El Camp de Túria es una comarca con un importante crecimiento residencial, industrial y deportivo, y eso obliga a adaptar constantemente las infraestructuras para garantizar desplazamientos seguros y conexiones eficientes entre municipios." - Reme Mazzolari, diputada de Carreteras de la Diputación de València

La pregunta que queda en el aire —y que ya está sobre la mesa de los técnicos— es cuántos kilómetros más de caminos como el Camí Vell de Llíria aguardan su turno en la comarca. Por ahora, dos actuaciones menos en la lista de pendientes, y dos tramos más donde vecinos, agricultores y ciclistas pueden circular sin tener que mirar al cielo cada vez que amenaza lluvia.