Ponerse a jugar a pilota valenciana no es tan sencillo como parece. Antes de golpear la primera pelota, el jugador amateur debe enfrentarse a un ritual de protección manual lento, complejo y nada intuitivo, que más de uno ha convertido en excusa para no volver al trinquet. Eso podría estar a punto de cambiar. La Diputació de València tiene previsto aprobar una subvención de 180.000 euros para que la Universitat Politècnica de València (UPV) diseñe un guante de protección pensado específicamente para jugadores en periodo de iniciación.
Un problema cotidiano con solución tecnológica
El encargo recaerá en el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), uno de los centros de referencia en investigación aplicada al cuerpo humano y al diseño de productos ergonómicos. El reto que se plantea no es menor: crear un guante cómodo, fácil de colocar, funcional para el juego y, sobre todo, protector. La idea es que el proceso de preparación, hoy descrito como "muy laborioso y lento", se convierta en algo tan rápido y natural como calzarse unas zapatillas.
¿El modelo a seguir? La pelota vasca, un deporte hermano que hace décadas resolvió este problema con guantes estandarizados que cualquier aficionado puede ponerse sin ayuda. La pilota valenciana, con su carácter profundamente local y sus particularidades técnicas, necesita ahora su propia respuesta.
Tecnología de vanguardia al servicio de un deporte milenario
El proyecto no se limitará a coser cuero y añadir acolchado. El IBV utilizará su base de datos antropométrica, que cuenta con más de 10.000 escaneados corporales, para analizar la variabilidad anatómica de la mano humana y diseñar un guante que se ajuste al mayor porcentaje posible de la población. Se aplicarán técnicas avanzadas de tratamiento de formas humanas, lo que en la práctica significa que el guante no estará pensado para una mano promedio teórica, sino para la diversidad real de manos que existen entre los aficionados valencianos.
El objetivo inicial es que el diseño sea válido para las dos modalidades con jugadores profesionales: la escala i corda y el raspall, que son las únicas que cuentan con pelotaris profesionales. En el raspall, que se juega con una pelota de vaqueta confeccionada con piel de toro, los jugadores se protegen mucho más las manos que en otras modalidades, precisamente por la dureza que exige el juego. Que un solo guante pueda servir para ambas es una de las posibilidades que el equipo investigador explorará.
Pilota para todos, no solo para profesionales
Detrás de este proyecto hay una preocupación real: la existencia de modalidades es uno de los rasgos más característicos de la pilota valenciana y un reflejo de la riqueza y la idiosincrasia de este deporte. Pero esa riqueza tiene un precio: cada modalidad tiene sus propias formas de protección, sus propios materiales y sus propios rituales, lo que convierte el acceso al deporte en una barrera para el recién llegado.
El guante que plantea la UPV no va dirigido a los profesionales —que ya tienen sus propios sistemas de vendaje y protección perfectamente afinados— sino al amateur que quiere iniciarse, al estudiante que se acerca por primera vez a un trinquet, o al aficionado que nunca se ha atrevido a participar porque el proceso de preparación le resulta incomprensible.
"Nos comprometimos a defender lo nuestro y es lo que estamos haciendo; con este proyecto queremos facilitar la práctica de la pilota valenciana para así promover nuestro deporte autóctono" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
Por su parte, el rector de la UPV, José Capilla, calificó el proyecto de "muy ilusionante e importante para la valencianía" y apuntó también la intención de promover el trinquet de la propia universidad entre los decenas de miles de jóvenes estudiantes que pasan cada año por sus campus.
Más allá del guante: la DANA obliga a pensar en los ríos
La reunión entre Mompó y Capilla no se agotó en la pilota. El otro gran asunto sobre la mesa fue la gestión del riesgo de inundación, un tema que en la provincia de València adquirió una urgencia trágica tras los episodios recientes asociados a la DANA. Ambas instituciones acordaron abrir una colaboración para que la información técnica sobre zonas de riesgo llegue a los responsables municipales antes de que llegue el agua.
"Queremos tener una herramienta útil para que los alcaldes y todos aquellos que tienen que tomar decisiones en momentos complicados dispongan de la información necesaria en caso de riadas o catástrofes similares" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
El rector Capilla explicó el enfoque previsto: abrir esa colaboración para que toda la información generada por la universidad llegue a los responsables municipales, de modo que cuando se produzca un episodio complejo "conozcan mejor cuáles son las zonas de mayor riesgo". Dos proyectos aparentemente muy distintos —un guante de cuero y un mapa de inundaciones— comparten en realidad el mismo propósito: que la ciencia y la institución pública lleguen donde más se necesitan, ya sea en el trinquet del barrio o en el despacho de un alcalde con el río creciendo afuera.

