El equipo Formula Student de la UPV conquista por segundo año consecutivo el campeonato universitario de automoción más exigente del mundo

El president Pérez Llorca recibe a los 15 estudiantes de la UPV que han vuelto a ganar la Formula SAE Michigan, la cima del automovilismo universitario.

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Ganar una vez puede ser suerte. Ganar dos veces seguidas es una declaración de intenciones. El equipo Formula Student de la Universitat Politècnica de València (UPV) ha vuelto a subirse a lo más alto del podio de la Formula SAE Michigan, la competición universitaria de automoción más prestigiosa del mundo, revalidando así el título conseguido el año anterior y consolidándose como una de las escuderías universitarias más dominantes del planeta.

Una recepción institucional para unos campeones con nombre y apellidos

El president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, recibió en la sede del Consell a los 15 estudiantes que integran el equipo valenciano, liderado por los capitanes Dani Castiella, Carlos Marco y Arturo Pérez. Un gesto que va más allá del protocolo: es el reconocimiento institucional a un logro que pocas universidades españolas —o europeas— pueden presumir de haber alcanzado una sola vez, y mucho menos en dos ediciones consecutivas.

Pérez Llorca destacó el trabajo, la constancia y el afán de superación de los jóvenes ingenieros, valores que, lejos del tópico, se traducen aquí en meses de diseño, fabricación y pruebas de un monoplaza construido íntegramente desde el campus valenciano.

Qué es la Formula SAE y por qué importa ganarla

La Formula SAE, organizada por SAE International desde 1981, está considerada la competición universitaria de automoción más prestigiosa del mundo y reúne cada año a equipos de ingeniería de las principales universidades internacionales. No se trata de una carrera al uso: la competición pone a prueba la capacidad de los estudiantes para diseñar, construir y competir con monoplazas de altas prestaciones en un entorno altamente exigente, centrándose no solo en la velocidad, sino también en la innovación, la eficiencia y la gestión del proyecto. Los equipos deben presentar informes técnicos detallados y realizar presentaciones ante un panel de jueces para explicar y justificar sus diseños. Es, en cierto modo, una Fórmula 1 académica donde la ingeniería vale tanto como los segundos en pista.

El equipo valenciano compitió contra 120 universidades de todo el mundo y fue además el único representante español en la edición de este año. Entre los participantes se encontraban algunas de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos, Canadá, México, Italia y Brasil. Un contexto que dimensiona el mérito: vencer en ese escenario no es solo ganar una competición, es superar a la élite mundial de la ingeniería estudiantil.

Un hito histórico construido desde Valencia

El triunfo refuerza la posición de la UPV como referente global en ingeniería universitaria y automovilismo estudiantil, habiendo logrado además, en 2025, ser la primera universidad española en ganar este evento internacional en la categoría de combustión. Ese primer título fue ya una sacudida en el mundo académico-deportivo; el segundo, celebrado en el Michigan International Speedway, lo confirma como algo más que un golpe de fortuna.

El monoplaza desarrollado por el equipo destacó tanto en las pruebas estáticas —diseño de ingeniería, costes y presentación del proyecto— como en las dinámicas, lo que evidencia que la victoria fue completa y transversal, no fruto de una sola especialidad.

Generación Espontánea: la cantera que fabrica campeones

Detrás del éxito hay una estructura. Generación Espontánea es un programa de la Universitat Politècnica de València que fomenta proyectos estudiantiles en una amplia variedad de campos, promoviendo el aprendizaje aplicado y el desarrollo de competencias interdisciplinares. Agrupa a 65 equipos de distintas disciplinas, con cerca de 3.000 estudiantes implicados. El Formula Student UPV es, dentro de ese ecosistema, su buque insignia más mediático.

La competición se centra no solo en la velocidad, sino también en la innovación, la eficiencia y la gestión del proyecto. Los equipos deben presentar informes técnicos detallados y realizar presentaciones ante un panel de jueces para explicar y justificar sus diseños. Ese equilibrio entre rendimiento y argumentación convierte a sus participantes en ingenieros de perfil completo, con una formación práctica difícil de replicar en un aula convencional.

Que 15 estudiantes universitarios valencianos hayan logrado dos veces seguidas superar a más de un centenar de universidades de todo el mundo dice algo sobre ellos, pero también sobre lo que es posible cuando una institución apuesta de verdad por el talento joven. La UPV ha demostrado que la excelencia en ingeniería no tiene por qué medirse solo en publicaciones académicas, sino también en pistas de competición a miles de kilómetros de casa.