Hubo un tiempo en que las plazas de los pueblos valencianos vibraban al ritmo de la pilota. La calle era la cancha, los vecinos eran el público y los niños aprendían el juego casi sin darse cuenta, por contagio. Ese tiempo parece lejano. Pero la Diputació de València acaba de poner en marcha un programa que quiere recuperarlo. Se llama 'Pilota al Poble' y su propuesta es tan sencilla como ambiciosa: si los niños no llegan a la pilota, que la pilota llegue a ellos.
El proyecto fue presentado este jueves en el Patio de Scala de la institución provincial, ante la presencia de numerosos alcaldes de la provincia. El programa está impulsado por la Diputació y coordinado por la Federació de Pilota Valenciana, y tiene como objetivo acercar el deporte autóctono a los municipios a través de jornadas participativas, educativas y deportivas en horario lectivo. No se trata, por tanto, de construir nuevas instalaciones ni de organizar competiciones federadas. Se trata, en esencia, de recuperar la calle como espacio de juego.
"Lo que más me gusta de este proyecto es que no espera que nuestros pequeños se acerquen a la pilota, sino que les llevamos la pilota a ellos, a sus colegios, a sus calles y a sus plazas, dándoles la oportunidad de descubrir nuestro deporte por excelencia." - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València
Un patrimonio cultural que regresa al asfalto
En 2014, el Consell de la Generalitat otorgó a la pilota valenciana el mayor grado de protección que la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano concede a los bienes que constituyen su patrimonio inmaterial, declarándola Bien de Interés Cultural Inmaterial. Una distinción que reconoce lo que cualquier valenciano de interior sabe de memoria: que la pilota no es solo deporte. Es identidad, es tradición y es historia común. Sin embargo, la pilota valenciana fue perdiendo su posición de deporte predominante entre los valencianos, y no fue hasta los años setenta cuando se inició un nuevo período de recuperación y reconocimiento. Décadas después, el reto sigue siendo el mismo: arraigar el juego entre las generaciones más jóvenes.
El programa 'Pilota al Poble' pretende afrontar ese desafío de manera integral. No bastará con llevar una pelota a un colegio una tarde de mayo. La iniciativa implicará a centros educativos, ayuntamientos, clubes locales, familias y entidades de cada municipio, convirtiendo plazas, calles e instalaciones municipales en espacios de convivencia y aprendizaje. Una apuesta por el tejido social del pueblo como motor de recuperación cultural.
"Para que esta iniciativa triunfe, es necesario involucrar a todo el tejido social del pueblo, a los ayuntamientos, a las escuelas, a los clubs y a las familias. Así conseguiremos que la pilota vuelva a formar parte de la vida cotidiana de nuestros municipios." - Vicent Molines, presidente de la Federació de Pilota Valenciana
Qué pasará exactamente en cada pueblo
El programa contempla una secuencia de acciones pensada para avanzar de lo más sencillo a lo más vivencial. En primer lugar, se ofrecerá a los alumnos información general sobre la pilota valenciana y, en particular, sobre la historia y la tradición del propio municipio, de forma dinámica y participativa. Después vendrá la práctica: juegos que el alumnado ya conoce, adaptados a las distintas modalidades de pilota, fomentando la inclusión, el trabajo en equipo y la igualdad de oportunidades.
La fase más llamativa, quizá, es la última: recuperar y sacar a la calle las tradiciones vinculadas a la pilota, acercándolas al conjunto de la ciudadanía para que las conozca, las valore y, con suerte, acabe participando. Volver a hacer vida en la calle gracias a la pilota, que es como decir devolver a los pueblos algo que les pertenece.
Una legislatura volcada con la pilota
'Pilota al Poble' no es una iniciativa aislada. Se enmarca en una apuesta sostenida de la Diputació de València por este deporte durante los últimos años. El presidente Vicent Mompó ya presentó el Plan de Trinquets como uno de sus compromisos de gobierno más queridos por lo que significa en la defensa y promoción de la cultura valenciana. Un año después de su presentación, el plan avanzaba a buen ritmo, habiéndose aprobado ya en sucesivas sesiones del Pleno de la Diputación la mayoría de las subvenciones nominativas a los ayuntamientos beneficiarios. Los municipios de Bétera y Picanya, por ejemplo, contarán con trinquets de nueva construcción gracias a este plan.
A todo ello se suman las ayudas directas a la Federació de Pilota Valenciana. Mompó lo resumió con una declaración que suena a compromiso más que a promesa: "En la Diputación hemos decidido apostar fuerte por la pilota. Y cuando digo apostar, no hablo solo de buenas palabras. Hablo de recursos, de instalaciones, de colaboración y de nuevos proyectos, por lo que podemos afirmar que esta es la legislatura de la pilota".
La pregunta que queda en el aire, y que solo los propios pueblos podrán responder, es si una vez que los niños descubran la pilota en su plaza o en su patio de colegio, querrán seguir jugando cuando se apaguen los focos del programa. A pesar de numerosas vicisitudes, prohibiciones y cambios sociales a lo largo de la historia, la pilota valenciana ha mantenido siempre un gran arraigo en el territorio. Esa resistencia histórica es, precisamente, el mejor argumento para confiar en que este regreso a las calles pueda ser, esta vez, definitivo.


