La Diputació de València digitaliza 265 municipios y moderniza la gestión tributaria con 7 millones de euros europeos

La Diputació de València completa dos proyectos TIC con fondos Next Generation EU que afectan a casi toda la provincia valenciana.

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Digitalización de la Diputació de València
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Siete millones de euros de fondos europeos, dos proyectos tecnológicos y cientos de municipios de la provincia de Valencia con servicios públicos completamente renovados. La Diputació de València ha culminado la ejecución de dos iniciativas de transformación digital financiadas con fondos Next Generation EU que, en la práctica, cambian el modo en que los ciudadanos se relacionan con su administración local: desde pagar un impuesto hasta empadronarse en un nuevo domicilio.

El logro no es menor. Justificar en plazo ante Bruselas la ejecución de este tipo de subvenciones es uno de los principales cuellos de botella que padecen las administraciones españolas, un problema que ha aflorado de forma recurrente desde que comenzó el despliegue del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Según datos del propio Gobierno, a mediados de 2025 menos de un tercio de los créditos comprometidos con los fondos Next Generation se habían transformado en pagos reales. En ese contexto, que la Diputació haya cerrado ambos proyectos dentro del plazo establecido representa, en sí mismo, un resultado a destacar.

"Todo esfuerzo merece la pena si al final el trabajo repercute en la mejora de los sistemas de información de los municipios. El destino final de nuestro trabajo siempre es mejorar la atención a las personas" - Juan Ramón Adsuara, diputado del área de Fondos Europeos de la Diputació de València

Gestión tributaria en la nube y datos a 360 grados

El mayor de los dos proyectos, dotado con 5,7 millones de euros, se ha articulado en cuatro líneas de actuación. La más ambiciosa es la transformación digital de la gestión tributaria, que ha implicado el despliegue de un Sistema de Información de Gestión Tributaria y Recaudación en la nube —conocido como SIGTR-Cloud— y una Oficina Virtual del Contribuyente (OVC). La idea de fondo es sencilla aunque su ejecución es compleja: que cualquier ciudadano o empresa pueda gestionar sus obligaciones fiscales con el municipio desde una pantalla, con información completa y actualizada sobre su situación, sin colas ni desplazamientos.

A ello se suma la Oficina Virtual de Recaudación (OVR), una herramienta diseñada para mejorar el intercambio de datos entre los ayuntamientos y el Servicio de Gestión Tributaria provincial. Que dos administraciones distintas compartan información de forma ágil y fiable puede parecer un detalle técnico, pero en la práctica es lo que determina si un recibo llega correctamente o si un expediente se enquista durante meses.

Territorio inteligente y equipamiento para los más pequeños

La segunda gran línea de este proyecto ha consistido en crear una plataforma inteligente de datos de código abierto —denominada 'Territorio inteligente y gobierno del dato a nivel provincial'— que permite a los ayuntamientos de la provincia gestionar sus servicios municipales de forma más eficiente y tomar decisiones apoyadas en cuadros de mando reales. En otras palabras: pasar de gobernar a ciegas a gobernar con datos.

Pero quizás el impacto más tangible para el día a día de muchos vecinos llegue de una medida más prosaica: la distribución de equipamiento informático a los municipios menores de 20.000 habitantes. Un total de 1.011 ordenadores, junto con escáneres, cámaras web y lectores de tarjeta criptográfica, han llegado a las Oficinas de Asistencia en materia de Registro (OAR) de estos municipios, los más numerosos de la provincia y, históricamente, los peor dotados tecnológicamente. No son cifras abstractas: son los medios que ahora permiten a un funcionario de un pequeño pueblo registrar documentos de forma telemática, verificar identidades digitalmente o tramitar expedientes sin depender de desplazamientos a capitales de comarca.

La cuarta pata del proyecto ha consistido en reforzar la administración electrónica —sede electrónica, registro de entrada y salida, firma electrónica, tramitador de expedientes, notificaciones y carpeta ciudadana— en estos mismos municipios de menos de 20.000 habitantes, cerrando así el ciclo de una transformación que pretende que ningún ayuntamiento, por pequeño que sea, quede al margen de la digitalización.

El padrón municipal, al fin en el siglo XXI

El segundo proyecto, financiado con 1,25 millones de euros, tiene un alcance provincial casi total: afecta a 265 municipios de la provincia, todos salvo la capital valenciana. Su objetivo ha sido modernizar el padrón municipal, ese registro que parece sencillo pero que acumula décadas de inconsistencias, duplicidades y datos desactualizados.

La intervención ha atacado el problema desde dos frentes. Por un lado, ha separado la información territorial de la personal, incorporando la referencia catastral como elemento identificador de cada hogar. Un cambio que, en apariencia técnico, tiene consecuencias muy concretas: reduce errores, evita que varias familias aparezcan vinculadas a una misma dirección errónea o que una vivienda figure con datos obsoletos. Por otro, el proyecto ha trabajado en adaptar los sistemas de gestión del padrón al nuevo modelo de intercambio de información en línea entre los ayuntamientos y el Instituto Nacional de Estadística (INE), al tiempo que ha dotado a los municipios de herramientas cartográficas para una gestión más precisa del territorio.

El resultado final de ambas iniciativas es la confirmación de que la transformación digital figura como uno de los ejes transversales del Plan de Recuperación español , pero que su impacto real depende de que alguien, en cada provincia, haga el trabajo duro de ejecutar, justificar y entregar. En la provincia de Valencia, ese trabajo acaba de completarse.