Una tradición con más de dos siglos de historia acaba de dar uno de sus pasos más singulares. Paterna se convierte en la primera ciudad de España en contar con femelletas infantiles certificadas, un nuevo elemento pirotécnico diseñado específicamente para que los tiradores y tiradoras más jóvenes puedan iniciarse en la cultura del fuego con todas las garantías de seguridad. No es un detalle menor: es la primera vez que un municipio homologa y certifica un artefacto pirotécnico adaptado a la infancia para su uso real en festejo.
48 femelletas, un estreno histórico a medianoche
Las primeras 48 unidades de estas femelletas infantiles se estrenaron en la noche del jueves 27 de agosto, durante la Cordà Fadrins celebrada a las 00:00 horas en el Cohetódromo de Paterna, en el marco de las Fiestas Mayores de la ciudad. Una cita ya de por sí cargada de simbolismo, pues la Cordà es uno de los espectáculos pirotécnicos más vibrantes de la Comunitat Valenciana, donde durante aproximadamente media hora explosiva llegan a detonar más de 75.000 cohetes. Que en ese escenario debuten las primeras femelletas pensadas para los más pequeños no es casualidad: es una declaración de intenciones.
Estas nuevas femelletas, clasificadas en la categoría F2, son más pequeñas que las normales y están debidamente homologadas y certificadas , lo que las convierte en un instrumento pirotécnico seguro y legalmente reconocido para su uso por parte de los jóvenes tiradores. La categoría F2 implica un nivel de riesgo reducido, pensado precisamente para contextos en los que participan menores bajo supervisión. No se trata, por tanto, de un juguete, sino de un artefacto real, reglado y adaptado.
Una iniciativa de Interpenyes para garantizar el relevo generacional
El Ayuntamiento de Paterna y la Federación Interpenyes han impulsado conjuntamente este hito en la protección y transmisión de la tradición pirotécnica local. La pregunta que late detrás de cualquier tradición centenaria es siempre la misma: ¿quién la va a mantener viva cuando quienes la conocen ya no estén? Paterna ha optado por responderla con un enfoque práctico: si los niños y niñas no pueden participar con elementos adaptados a su edad, la cadena se rompe. La Cordà Infantil, querubí y Juvenil se celebran en el mismo cohetódromo unos días antes y nacen con la idea de mantener viva la tradición de la pólvora y el fuego en Paterna. Las femelletas certificadas vienen a completar ese ecosistema formativo.
"Estas nuevas femelletas nos permiten que los más pequeños puedan iniciarse en la pólvora de una manera adaptada y certificada garantizando el relevo generacional" - Andrea López, concejala de Fuego del Ayuntamiento de Paterna
"Para Interpenyes es una satisfacción que Paterna sea pionera en este nuevo elemento pirotécnico, ya que la mejor forma de mantener viva nuestra pasión por la pólvora es transmitirla de forma adaptada y segura a quienes vienen detrás" - José Flores, presidente de la Federación Interpenyes
Paterna, pionera también en cómo proteger lo que la define
El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, no dudó en subrayar el alcance simbólico del momento.
"Ser la primera ciudad en contar con femelletas infantiles certificadas demuestra que Paterna no solo protege su tradición, sino que trabaja para garantizar su futuro" - Juan Antonio Sagredo, alcalde de Paterna
Y es que Paterna no lleva décadas ligada a la pólvora por inercia. La tradición pirotécnica paternera fomenta desde edades tempranas el conocimiento, el respeto y la responsabilidad en torno al manejo del fuego y la pólvora. Esos valores, transmitidos de generación en generación, son los que ahora encuentran en las femelletas infantiles certificadas su expresión más contemporánea: una herramienta que une pasado y futuro sin renunciar a ninguno de los dos.
En un tiempo en que muchas tradiciones populares luchan por sobrevivir frente a la homogeneización cultural, Paterna elige innovar desde adentro, adaptando sus elementos más identitarios para que los niños y niñas de hoy puedan convertirse en los tiradores y tiradoras de mañana. El fuego, como siempre en esta ciudad, no se apaga: se pasa de mano en mano.


