Paterna desfila entre dos bandos y ocho siglos de historia: la Gran Noche Mora y Cristiana reúne a cientos de vecinos y visitantes en una cita ya declarada de Interés Turístico Autonómico

Paterna celebra su Gran Noche Mora y Cristiana con 28 comparsas en dos noches de desfiles, música y tradición de más de cinco décadas.

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Hay fiestas que no necesitan presentación. Las Fiestas de Moros y Cristianos de Paterna llevan más de cinco décadas tomando las calles de este municipio valenciano cada agosto, y este fin de semana volvieron a demostrar por qué merecen el reconocimiento que acaban de obtener. La Gran Noche Cristiana del sábado 22 y la Gran Noche Mora del domingo 23 de agosto reunieron a numerosos vecinos, visitantes y turistas nacionales e internacionales en una de las citas festivas más vistosas del calendario valenciano.

Una tradición que nació para recordar la historia

El origen de estas fiestas se remonta a 1965, cuando se organizó la primera representación histórica para conmemorar la entrada del Rey Jaume I en Paterna en 1237. Tuvieron que pasar ocho años, hasta 1973, para que comenzara a hablarse de 'filaes' , las comparsas que hoy vertebran toda la celebración. Lo que empezó como un acto conmemorativo se convirtió con el tiempo en un espectáculo de primer orden. La Generalitat Valenciana ha otorgado a estas fiestas la declaración de Fiesta de Interés Turístico Autonómico de la Comunitat Valenciana , un reconocimiento que llegó en 2025 y que subraya el peso cultural y turístico de una celebración que ya era grande antes de que nadie le pusiera una etiqueta oficial.

No es solo una festividad: es un legado cultural que se transmite de generación en generación, manteniendo viva la memoria de un pasado donde moros y cristianos forjaron la identidad de esta tierra.

El sábado fue la noche de la cruz

La Gran Noche Cristiana abrió el fin de semana con el desfile de las 14 comparsas del bando de la cruz. La responsabilidad de encabezar la comitiva recayó en la comparsa Cavallers Templaris, nacida en 2007, liderada por el capitán del bando cristiano, José Alberto Almale, y su abanderada, Mónica Fernández. Tras ella, las calles se llenaron del sonido de marchas solemnes mientras desfilaban, una tras otra, las comparsas Montañesas de Irta, Bandoleres i Trabuquers, Los Hidalgos, Furtives, Jaume I, Artal de Luna, Corsaris, Almogàvers, Zíngaras, Arqueras, Vilaragut, Guerreras de Tadmir y Guardianas de Sibila.

No es fácil describir lo que supone ver pasar un desfile así en directo. Cada comparsa lleva consigo años de ensayos, trajes elaborados con mimo y una puesta en escena que, sumada a la música en vivo, convierte las calles del municipio en algo parecido a un set cinematográfico de época.

El domingo, la media luna tomó las calles

Veinticuatro horas después, fue el turno del bando moro. La Gran Noche Mora arrancó con la comparsa Realistas, fundada en 1993, al frente de la procesión, encabezada por el capitán del bando moro, Rubén Esteve, y su abanderada, Rocío Martínez. Los espectaculares trajes y la puesta en escena del bando moro completaron dos noches de una intensidad festera difícil de igualar. A continuación desfilaron las comparsas Nazaries, Alima, Marrakech, Zegries, Piratas Moros Berberiscos, Tayma, Alhama, Beduins, Raxida, Yuballa, Zihara, Tuareg y Abbasies, cerrando una noche que no dejó indiferente a nadie.

El recorrido de ambas jornadas estuvo amenizado además por espectaculares boatos a cargo de la Federación de Intercomparsas, actuaciones que pusieron el broche de oro a cada una de las noches.

El alcalde, entre comparseros

El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, no quiso quedarse al margen. Participó como comparsero de honor durante las dos noches, desfilando junto a la comparsa Cavallers Templaris el sábado y junto a la comparsa Realistas el domingo, sumándose así a la emoción de dos jornadas que, para muchos vecinos de Paterna, son el momento más esperado del año.

La celebración contó además con la presencia de Pepa Prats, presidenta de la Unión Nacional de Entidades Festeras (UNDEF) de Moros y Cristianos, acompañada por Eva Esparcia, presidenta de la Federación de Intercomparsas de Paterna. Una visita que no es baladí: la UNDEF agrupa a decenas de federaciones de toda España y su presencia en Paterna es una señal clara del reconocimiento que estas fiestas tienen más allá de las fronteras valencianas.

Una tribuna por sorteo y los niños cierran las fiestas

Alrededor de medio centenar de vecinos pudieron vivir los desfiles desde la tribuna festera gracias al sorteo organizado por el Ayuntamiento, una iniciativa que se repite por segundo año consecutivo y que acerca la experiencia más privilegiada de la fiesta a quienes, de otro modo, la seguirían desde la acera.

Las fiestas suponen "un gran potencial para atraer visitantes durante todo el año" y son "un motor económico, social y cultural que aporta singularidad al destino". Unas palabras que cobran todo su sentido cuando se observa el tipo de público que convoca Paterna en agosto: no solo vecinos, sino también turistas llegados de fuera de la Comunitat y del extranjero, atraídos por una celebración que recreaba la entrega pacífica de la villa al rey conquistador y dio lugar a un desfile que acabaría convirtiéndose en tradición; hoy, más de seis décadas después, el espectáculo no ha perdido ni un gramo de su poder de fascinación. Las fiestas concluirán este lunes 24 de agosto con el desfile y el parlamento infantil, que recorrerá la calle Mayor, la plaza Mayor y la calle Médico Ballester hasta llegar a la plaza Ingeniero Castells, donde los más pequeños protagonizarán su propia representación de la Entrega de la ciudad al Rey Jaume I: el relevo generacional de una tradición que, a juzgar por lo vivido este fin de semana, tiene cuerda para mucho tiempo.