300.000 euros para que la ciencia agrícola llegue al campo: la Diputación de Valencia impulsa la Finca Sinyent

La Diputación de Valencia destina 300.000 euros a ampliar la formación, la accesibilidad y la investigación postcosecha en la Finca Sinyent.

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Investigar en el campo está bien. Que esa investigación llegue a quien trabaja la tierra, es otra historia. Esa brecha, histórica y persistente en el sector agrario, es precisamente lo que pretende reducir la apuesta de la Diputación de Valencia: una inversión de 300.000 euros destinada a mejorar las instalaciones de la Finca Experimental Sinyent, el espacio de experimentación agraria de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ubicado en Polinyà de Xúquer, en la comarca de la Ribera Baixa.

La aportación, gestionada a través del área de Desarrollo Territorial de la institución provincial, financiará tres líneas de actuación concretas: la ampliación de la sala de formación, la instalación de un ascensor para mejorar la accesibilidad y la puesta en marcha de nuevas cámaras de conservación de productos hortofrutícolas destinadas a la investigación postcosecha.

Una finca con más de una década de historia experimental

Las instalaciones de Sinyent cuentan con una superficie de 25 hectáreas disponibles para el cultivo, donde se llevan a cabo ensayos con cítricos, caquis, frutales de hueso, uva, hortícolas, cultivos de invernadero y arroz. No es un campo al uso: es, en la práctica, un laboratorio a cielo abierto donde se pone a prueba lo que después se espera que funcione en miles de explotaciones valencianas.

La finca experimental es una de las pocas pertenecientes a una asociación en Europa, y divide sus más de 25 hectáreas en parcelas de aproximadamente una hectárea cada una, con sectores y minisectores donde se experimenta desde el marco de plantación hasta el sistema de riego, pasando por patrones de poda, abonados o variedades. Un modelo que, con el tiempo, ha ido creciendo en ambición. Con más de 40 hectáreas dedicadas actualmente a la investigación aplicada, en sus instalaciones se desarrollan ensayos con nuevas variedades, sistemas de riego, técnicas de cultivo sostenible y herramientas biotecnológicas punteras.

El objetivo de la finca experimental de Sinyent es investigar a partir de las necesidades reales que tienen los agricultores y poder transferirles de manera eficaz los avances y hallazgos obtenidos en materia de innovación y tecnología. Dicho de otro modo: que la ciencia no se quede en los congresos.

Más espacio para aprender, más personas dentro

Una de las actuaciones más visibles de esta inversión será la ampliación de la sala de formación existente. El espacio reformado dispondrá de mayor capacidad para acoger jornadas técnicas, seminarios, encuentros profesionales y demostraciones relacionadas con la actividad agraria, lo que permitirá aumentar el número de participantes y facilitará la difusión de nuevas técnicas y conocimientos entre los profesionales del sector agroalimentario.

El proyecto incluye también la instalación de un ascensor, una mejora aparentemente menor pero que tiene un impacto real: garantizar que las actividades formativas sean accesibles para todos los participantes, sin importar su movilidad. La accesibilidad en los espacios rurales de formación sigue siendo una asignatura pendiente en muchos recintos del sector, y este paso supone adecuar Sinyent a los estándares actuales exigibles.

La batalla contra las pérdidas postcosecha

La segunda gran línea de actuación aborda un problema que cuesta millones de euros cada año al sector: las pérdidas de producto tras la recolección. El proyecto contempla nuevas cámaras de conservación de fruta para investigar técnicas que contribuyan a mantener la calidad de los productos agrícolas y reducir las pérdidas tras la cosecha.

Estas instalaciones estarán orientadas a estudiar aspectos como el control de las condiciones de conservación, la reducción de las pérdidas poscosecha y la mejora de los procesos de almacenamiento, cuestiones de especial interés para los agricultores y las empresas comercializadoras. Las cámaras no serán solo un recurso para investigadores: también funcionarán como herramienta de demostración práctica, para que los conocimientos generados puedan trasladarse directamente a las explotaciones.

"Uno de los retos del sector agrario es conseguir que los avances de la investigación lleguen al día a día de los agricultores y puedan aplicarse en sus explotaciones" - Avelino Mascarell, diputado de Desarrollo Territorial de la Diputación de Valencia

Conectar laboratorio y explotación

La Finca Sinyent funciona como espacio de experimentación agraria impulsado por AVA-ASAJA en el que se desarrollan ensayos para trasladar los resultados de la investigación a los profesionales del campo. Las nuevas instalaciones permitirán ampliar las posibilidades de formación y demostración práctica, además de facilitar el intercambio de conocimientos entre agricultores, investigadores, técnicos y empresas del sector.

La inversión de la Diputación de Valencia no construye desde cero: refuerza un proyecto ya consolidado y lo prepara para asumir más trabajo, más visitantes y más retos. El campo valenciano, que ha atravesado años de incertidumbre climática, presión de mercados y cambios regulatorios, necesita espacios donde la experimentación no sea un lujo sino una herramienta cotidiana. Sinyent aspira a ser exactamente eso: el lugar donde la pregunta de un agricultor encuentra, tarde o temprano, una respuesta respaldada por datos.