Valencia vuelve a abrir a debate el futuro del entorno de San Miguel de los Reyes: más vivienda protegida, un aparcamiento polémico y un campo de fútbol que cambia de barrio

El Pleno de Valencia aprueba una segunda exposición pública del Plan Especial de San Miguel de los Reyes con el apoyo solo del gobierno PP-Vox, entre críticas de la oposición por el porcentaje de VPP y la gestión de alegaciones vecinales.

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Zona de Sant Miquel dels Reis
Zona de Sant Miquel dels Reis

El Ayuntamiento de Valencia ha dado un paso más en la ordenación del entorno de uno de sus monumentos más emblemáticos. El Pleno municipal aprobó este martes, en su reunión ordinaria de mayo, someter a una segunda exposición pública el Plan Especial de Protección y Reforma Interior de San Miguel de los Reyes, un documento que traza el futuro urbanístico de uno de los espacios con mayor carga histórica y simbólica del norte de la ciudad. La medida no salió adelante sin tensión: solo los grupos del gobierno local —PP y Vox— respaldaron la propuesta. Compromís se abstuvo y el PSOE votó en contra.

Un monasterio con cinco siglos de historia en el centro del debate urbanístico

Para entender por qué este plan genera tanta expectación, conviene recordar qué hay en juego. El monasterio de San Miguel de los Reyes fue fundado para la Orden de San Jerónimo en 1545 por Fernando de Aragón, duque de Calabria, sobre un antiguo monasterio de la Orden del Císter. Es una importantísima obra del Renacimiento valenciano que, según algunos autores, puede considerarse precedente del monasterio de El Escorial, siendo como este monasterio jerónimo, foco cultural e iglesia conmemorativa de la memoria de su fundador. Un edificio que acumula siglos de historia entre sus muros: después de su desamortización, el edificio tuvo varios usos civiles y fue durante muchos años una cárcel. En la actualidad es sede de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu desde el año 2000. Es decir, un espacio que ha pasado de panteón real a presidio y de presidio a biblioteca en poco más de cuatro siglos. Y ahora, el debate es cómo debe ser el barrio que lo rodea.

Por qué una segunda ronda: 22 alegaciones y nueve cambios relevantes

La necesidad de abrir de nuevo el plan a consulta pública no es un capricho burocrático. Durante el primer periodo de información pública, el expediente recibió un volumen considerable de aportaciones: 22 alegaciones de particulares, asociaciones vecinales, entidades deportivas y grupos políticos, además de 10 informes de servicios municipales, 9 informes de otras administraciones autonómicas y estatales, y 2 informes de compañías suministradoras. El Servicio de Planeamiento estimó nueve grandes cuestiones planteadas por los vecinos, lo que se tradujo en cambios relevantes sobre la ordenación inicial. Cuando un plan se modifica de forma sustancial tras las alegaciones, la ley obliga a exponerlo de nuevo. No es una señal de debilidad; es, precisamente, el procedimiento previsto para garantizar que los ciudadanos puedan pronunciarse sobre lo que ha cambiado.

"Cuando un proyecto se somete de nuevo a exposición al público, después de analizar los informes técnicos, las alegaciones y todo lo que han aportado los vecinos, lo que demuestra es la voluntad del gobierno de hacer las cosas bien" - Juan Giner, concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia

Las tres prioridades del plan: patrimonio, vivienda y deporte

El concejal de Urbanismo, Juan Giner, detalló en el Pleno los tres ejes del Plan Especial. El primero y más simbólico es la protección y puesta en valor del propio monasterio, al que describió como "una de las grandes referencias del patrimonio cultural valenciano". El segundo eje es la vivienda: el planeamiento prevé más de medio millar de nuevas viviendas, de las que 200 serán de protección pública, el doble de las contempladas en la versión anterior del plan. Y el tercer elemento es la reserva de suelo deportivo para un campo de fútbol de once, que quedaría junto al nuevo vial que se generará tras la peatonalización de la avenida de la Constitución en su tramo frente al monasterio.

La oposición: plazas convertidas en aparcamientos y un campo que cambia de barrio

La oposición no cuestionó la necesidad de actuar en el entorno del monasterio, pero sí el contenido concreto de las decisiones adoptadas. La portavoz de Compromís, Papi Robles, fue especialmente gráfica al describir las discrepancias: vecinos de Orriols que piden una plaza y reciben un aparcamiento; vecinos de Torrefiel que piden un jardín y reciben edificación; y el club de fútbol de Torrefiel, que reclama mantener su campo en su barrio y se ve reubicado al otro lado de la Ronda Norte. Tres cambios concretos que, a juicio de Robles, podrían introducirse antes de llevar el plan a una segunda exposición pública.

El Grupo Socialista, por su parte, centró sus críticas en el porcentaje de vivienda de protección pública. La concejala Elisa Valía defendió que la situación de acceso a la vivienda en Valencia es suficientemente grave como para exigir un 60% de VPP en todos los nuevos desarrollos urbanísticos —no solo en San Miguel de los Reyes, sino también en el Grau, Benimaclet y otros ámbitos pendientes de ordenación—. En ese contexto, el 30% que contempla el plan le parece, en sus propias palabras, insuficiente.

Un gobierno que defiende el equilibrio entre patrimonio y transformación

Ante las críticas, Giner insistió en que la capacidad de este gobierno reside en combinar protección patrimonial con transformación urbana, entendiendo que "preservar no es congelar, sino integrar, cuidar y proyectar hacia el futuro". El concejal planteó la ambición del proyecto en términos culturales y urbanísticos: convertir San Miguel de los Reyes en un gran referente del norte de Valencia, un espacio que dialogue con los barrios de Orriols y Torrefiel, con la huerta y con la ciudad consolidada.

Lo que está encima de la mesa no es solo una cuestión técnica de planeamiento. Detrás de cada alegación vecinal, de cada porcentaje de VPP y de cada metro de campo de fútbol, late una pregunta de fondo: ¿para quién se transforma la ciudad? La segunda exposición pública que acaba de abrirse es, precisamente, la oportunidad para que los ciudadanos vuelvan a dar su respuesta.