Imagina poder pedalear o caminar desde el Parque de Cabecera, en el extremo oeste de València, hasta el mar, sin cruzar ni una sola carretera de tráfico rodado. Ese sueño, reivindicado durante décadas por los vecinos de Natzaret, La Punta y Quatre Carreres, está un paso más cerca de hacerse realidad. Las obras del nuevo camino ciclo-peatonal que unirá el tramo XVI del Jardín del Turia con el Puente de Astilleros llevan ya un mes en marcha y, si los plazos se cumplen, estarán terminadas en el primer trimestre de 2027.
La primera conexión definitiva entre el cauce y la fachada marítima
La alcaldesa de València, María José Catalá, visitó este lunes las obras junto al concejal de Urbanismo, Juan Giner, y pudo comprobar los primeros trabajos de limpieza y desbroce ya ejecutados. La propia Catalá no escatimó en palabras para definir el alcance de la actuación:
"Este carril ciclo-peatonal va a ser la primera conexión ya definitiva del cauce del río Turia con la fachada marítima." - María José Catalá, alcaldesa de València
El recorrido unirá el final del Paseo de l'Albereda con Natzaret y el PAI de Moreres, conectando ambos márgenes del antiguo cauce del Turia. La senda tendrá una longitud aproximada de 1,3 kilómetros y un ancho variable entre 3 y 6 metros, y dará continuidad al jardín del Turia conectando tres distritos: Camins al Grau, Poblats Marítims y Quatre Carreres. Una franja verde que, por primera vez, cosería de forma continua el interior de la ciudad con el litoral.
El itinerario separará los tramos peatonales y ciclistas, con prioridad para quienes vayan a pie. Tras cruzar el antiguo cauce mediante una nueva pasarela, el camino avanzará en dirección al mar, pasando por debajo del puente ferroviario de las vías de Serrería. Desde allí continuará por el PAI de les Moreres hasta el edificio de Cantarranas, donde se bifurcará en un itinerario ciclista y otro peatonal: el primero por la calle de l'Estacioneta y el segundo por el borde oeste del Puente de Astilleros.
Una pasarela metálica de 54 metros en el corazón del cauce
El elemento más singular de la obra es, sin duda, la pasarela. La próxima semana se encargará ya su fabricación, un proceso que llevará cinco meses, a los que se sumarán otros dos para su colocación. La actuación incluirá la puesta en servicio de una pasarela metálica de 54 metros que cruzará el antiguo cauce; una estructura diseñada para garantizar la seguridad frente a posibles crecidas, dado que en este tramo confluyen gran parte de los colectores de la ciudad y en episodios de lluvias el nivel del agua puede variar notablemente.
El proyecto ha recibido informe favorable de Patrimonio, ya que el Puente de Astilleros se encuentra actualmente en proceso de ser declarado Bien de Relevancia Local, lo que añadía una capa de sensibilidad técnica y patrimonial a la intervención. En las zonas ya urbanizadas, como el ámbito del PAI de Moreras, se mantendrán los pavimentos existentes, mientras que en los espacios pendientes de urbanización se emplearán firmes de tierra estabilizada para reducir el impacto ambiental.
La empresa adjudicataria es Orthem Servicios y Actuaciones Ambientales SAU, que inició los trabajos el pasado 15 de junio con un plazo previsto de ocho meses. El proyecto fue redactado por Urbinsa, y la empresa constructora levantará este camino con zonas de descanso cada 50 metros.
1,8 millones de euros entre el Ayuntamiento y la Generalitat
La inversión total asciende a 1,8 millones de euros, financiados conjuntamente por el Ayuntamiento de València y la Generalitat Valenciana. La Generalitat aporta un millón de euros a través de una subvención directa enmarcada en las actuaciones vinculadas a la Capitalidad Verde Europea 2024. València fue la primera localidad del Mediterráneo en conseguir este distintivo. Una distinción que, más allá del simbolismo, ha servido de palanca para financiar infraestructuras verdes concretas y con impacto directo en la movilidad cotidiana de los ciudadanos.
Con la ejecución de este camino ciclo-peatonal, el Ayuntamiento cumple el compromiso de adoptar medidas de sostenibilidad ambiental recogidas en el Pacto Verde Europeo, aprobado en 2020 con el objetivo de hacer que la Unión Europea sea climáticamente neutral en 2050. Una meta global que, en el día a día, se traduce en algo tan tangible como poder ir en bici al trabajo sin jugarse la vida en el asfalto.
La cicatriz ferroviaria: el nudo que aún queda por deshacer
Sin embargo, la visita de la alcaldesa no estuvo exenta de tensión política. El hecho de que el camino ciclo-peatonal deba pasar por debajo de las vías del tren para llegar al mar no ha pasado desapercibido. Para Catalá, ese detalle habla por sí solo.
"El gobierno municipal no va a parar para lograr el soterramiento de esas vías que son, hoy en día, una cicatriz ferroviaria que no tiene razón de ser." - María José Catalá, alcaldesa de València
La alcaldesa apeló directamente "a la responsabilidad del Gobierno de España para desbloquear esta cuestión", argumentando que el impacto económico del soterramiento sería "bastante menor de lo que suponen las obras ferroviarias" de mayor envergadura. El mensaje es claro: la pasarela y el camino ciclo-peatonal son un avance real, pero también un recordatorio de que hay una barrera más profunda, de hormigón y acero, que sigue partiendo la ciudad en dos.
El gran frente litoral, un puzzle que va tomando forma
Este camino no es una obra aislada. Se concibe como una pieza más del ambicioso proyecto del frente litoral de València, que integra el PAI del Grau y el futuro Parque de Desembocadura. La nueva infraestructura permitirá dar continuidad al llamado 'río verde' que es el antiguo cauce del río Turia. Y el pasado mes de junio, la Junta de Gobierno Local aprobó iniciar el trámite urbanístico para desarrollar el Plan del frente litoral, un proyecto que abarca zonas de alto valor paisajístico y medioambiental: la Albufera, la huerta, el final del Jardín del Turia y la fachada marítima.
Cuando en el primer trimestre de 2027 los vecinos de Penyarroja puedan coger la bicicleta y llegar pedaleando hasta Natzaret a través de un corredor verde continuo, lo que habrá ocurrido es algo más que la inauguración de un carril bici. Será la materialización de una promesa urbanística que lleva décadas esperando: que València, la ciudad que transformó su propio río en un parque, complete por fin el camino hasta el mar.


