Sobrevivió apenas 87 horas en el Barrio Gótico de Barcelona. El mural que el artista tinerfeño Alberto León pintó en honor al seleccionador Luis de la Fuente —representándole alzando la Copa del Mundo mientras sus jugadores le manteaban— fue vandalizado con pintadas de simbología independentista antes de que pudiera ser contemplado por la mayoría. Lo que parecía el final de una obra se ha convertido, gracias al Ayuntamiento de València, en el comienzo de una segunda vida. El mural ha renacido en el barrio de Montolivet, más grande, mejor protegido y ante un público que lo ha recibido con orgullo.
De la calle Obradors de Barcelona a la plaza Vicente Alcober Coloma de València
León comenzó a trabajar en la pieza original durante la madrugada del lunes, apenas cinco horas después de que la selección española se proclamara campeona del mundo. El proyecto fue saboteado con signos de índole independentista: en las pintadas realizadas para dañar la obra se vislumbraba la estelada y un mensaje en el que se leía "No oblidem". La reacción en redes sociales fue inmediata, y con ella llegaron los mensajes de apoyo desde distintos puntos de España. Alberto León asegura haber recibido numerosos mensajes procedentes de distintos lugares de España para que volviera a pintar la misma escena en otra ciudad. Valencia, Castellón o Madrid figuraban entre los lugares desde los que le propusieron reproducir el homenaje.
Fue la Junta Municipal de Russafa quien dio el primer paso formal: contactó con el artista para recuperar la obra vandalizada y recrearla en una superficie mayor. La obra volvería a cobrar vida en la capital valenciana con una versión mejorada, ocupando una superficie mucho mayor y con nuevas técnicas destinadas a garantizar su conservación. El mural muestra al seleccionador nacional levantando la Copa del Mundo mientras es manteado por los jugadores.
"Esta obra recoge el testigo de la primera obra y transforma su desaparición en una nueva oportunidad para permanecer", ha comentado Alberto León, artista urbano
Montolivet, el barrio que el arte urbano ha convertido en epicentro cultural
No es casualidad que la obra haya encontrado su hogar definitivo en Montolivet. La alcaldesa de València, María José Catalá, visitó el barrio durante las últimas horas de trabajo del artista y lo definió como "el epicentro del arte urbano" de la ciudad. En un lugar donde los murales forman parte del paisaje cotidiano tanto como la arquitectura, la llegada de esta pieza no es un hecho aislado, sino la continuación de una política municipal decidida a convertir las fachadas en lienzos vivos.
"El nuevo mural de Montolivet es un reconocimiento al esfuerzo, al talento y a la ilusión que ha despertado la selección española", ha añadido María José Catalá, alcaldesa de València
El nuevo mural se ubica en la fachada del Centro Municipal de Actividades para Personas Mayores de Montolivet, situado en la plaza Vicente Alcober Coloma. Que sea precisamente un centro para personas mayores el soporte elegido tiene su propia lógica simbólica: generaciones enteras de aficionados que han visto crecer a esta selección ahora conviven, fachada mediante, con la imagen de su mayor triunfo.
Arte antivandalismo: la lección aprendida de Barcelona
La nueva versión del mural no es una copia exacta de la original. Cuenta con una superficie de mayores dimensiones y mejoras técnicas orientadas a garantizar una mayor conservación. Una respuesta directa a lo ocurrido en Barcelona, donde la ausencia de esas protecciones dejó la obra a merced de quienes decidieron borrarla. Esta vez, el objetivo es que la obra permanezca en Montolivet durante mucho tiempo y que vecinos y visitantes puedan disfrutar de ella como parte del paisaje urbano del barrio.
La concejala de Turismo e Innovación y presidenta de la junta, Paula Llobet, destacó que en Valencia el artista dispondrá de "un espacio mucho mayor", podrá "mejorar su técnica" y, especialmente, contará con medidas que permitan que la obra permanezca durante más tiempo para disfrute de vecinos y visitantes.
El arte urbano lleva décadas librando una batalla silenciosa contra la intemperie, el tiempo y la mano humana. Que una obra destruida en una ciudad resurja en otra con mejores condiciones de conservación es, en cierto modo, una metáfora del propio deporte que retrata: la capacidad de levantarse, rehacerse y volver más fuerte. Alberto León, cuya trayectoria incluye piezas reconocidas en distintos puntos de Cataluña, ha encontrado en València no solo un muro, sino un respaldo institucional que pocas veces acompaña al arte callejero. Y Montolivet, por su parte, suma un nuevo capítulo a su historia como barrio que entiende las paredes no como límites, sino como oportunidades.


