Treinta años dan para mucho: obras menores, remiendos, el paso de miles de coches y el inevitable desgaste del tiempo. La Gran Vía del Marqués del Túria, uno de los ejes vertebradores del centro de València, acumula décadas sin una renovación en profundidad. Eso está a punto de cambiar. Las obras de rehabilitación integral de esta avenida entran en su recta final y estarán completadas a mediados de agosto, con la colocación de los últimos metros de un pavimento que no solo rejuvenece el asfalto, sino que promete hacer la vida más silenciosa y limpia para quienes viven y trabajan en la zona.
Una noche de máquinas y asfalto caliente
La pasada madrugada del miércoles, el concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, se desplazó al lugar para supervisar el avance de los trabajos. Lo que vio era poco habitual: dos máquinas asfaltadoras operando en paralelo sobre la calzada, iluminadas por los focos de obra mientras la ciudad dormía. Esa simultaneidad no es un capricho logístico. Trabajar con dos máquinas al mismo tiempo evita las juntas en el firme, esas líneas de unión que con el tiempo se convierten en grietas y puntos débiles. El resultado es una capa de rodadura continua, homogénea y mucho más duradera.
Los trabajos se realizan en horario nocturno, de domingo a jueves, con descanso las noches del viernes y el sábado, un calendario pensado para que el impacto en el vecindario sea el mínimo posible. Previamente, el equipo de obra ya había renovado bordillos y rigolas, los elementos que delimitan y drenan la calzada. La actuación, ejecutada por la empresa Pavasal, arrancó el 22 de junio —una vez finalizado el curso escolar para no complicar más los accesos a los colegios del entorno— y se completará en menos de dos meses desde su inicio.
22.000 metros cuadrados de silencio
La intervención abarca 22.126 metros cuadrados en el tramo comprendido entre la avenida de Jacinto Benavente y la confluencia de la avenida del Regne de València con la calle de Russafa, con una inversión municipal de 1,24 millones de euros. Para hacerse una idea de la escala: esa superficie equivale a más de tres campos de fútbol reglamentarios cubiertos de un material que, técnicamente, es mucho más sofisticado de lo que parece a simple vista.
El asfalto fonoabsorbente está fabricado con un compuesto de caucho triturado procedente del reciclaje de neumáticos usados y grava. Se extiende en capas de tan solo tres centímetros de grosor y, gracias al mayor espacio entre sus áridos, absorbe parte del ruido generado por los vehículos al rodar. El efecto no es menor: en acústica, cada 3 decibelios corresponden al doble o a la mitad de la intensidad sonora, de modo que reducir 6 dB supone disminuir el ruido a una cuarta parte. En la Gran Vía, la reducción prometida llega a los 10 decibelios, lo que en la práctica equivale a percibir el tráfico como si circulasen la mitad de los coches.
"Para el vecindario, el uso de asfalto fonoabsorbente supone ventajas directas porque reduce hasta en 10 decibelios el ruido del tráfico rodado, mejora la adherencia y la seguridad vial, y permite rebajar hasta un 20% las emisiones de CO₂ asociadas a la circulación, en favor de un entorno más silencioso, más seguro y más sostenible" - Juan Giner, concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias del Ayuntamiento de València
Una estrategia de ciudad, no una obra aislada
La reforma de la Gran Vía del Marqués del Túria no es una actuación puntual. El Ayuntamiento de València impulsa más de 130.000 metros cuadrados de pavimento fonoabsorbente en distintos puntos de la ciudad, una apuesta que convierte a la capital valenciana en una de las urbes españolas con mayor extensión de este tipo de firme. Al tramo ahora en obras se suman la calle de Colón, el eje Pérez Galdós-Giorgeta, la avenida de les Corts Valencianes, la calle General Avilés en Campanar y el PAI de Malilla Sur.
La contaminación acústica es un problema ambiental especialmente grave en las áreas urbanas, donde el número de personas afectadas es mayor. En ese contexto, elegir el tipo de pavimento se convierte en una decisión de salud pública, no solo de ingeniería viaria. Desde los años 90, los fabricantes de vehículos comenzaron a producir motores más silenciosos, pero la rodadura —la segunda causa de contaminación acústica más importante en el tráfico— no evolucionó de la misma manera. El asfalto fonoabsorbente llega, en parte, a cerrar esa brecha.
La coordinación de estas obras también merece destacarse. El calendario se pactó con la asociación vecinal del Pla del Remei-Gran Via, con representantes del comercio del centro, la Delegación de Movilidad y la empresa adjudicataria. Las seis paradas de la EMT del entorno se han mantenido operativas durante toda la intervención, con traslados puntuales pero sin suprimir ninguna. Una reforma de fondo, ejecutada sin cortar la ciudad. Cuando el asfalto enfríe a mediados de agosto, la Gran Vía del Marqués del Túria no solo será nueva: por primera vez en más de treinta años, también será más silenciosa.


