València recupera los coros en la procesión del Corpus y viste sus calles con siete monumentos florales para celebrar 700 años de la Festa Grossa

El Corpus del 700 aniversario recupera los coros en el recorrido procesional e instala siete monumentos florales en el centro histórico de València.

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Corpus en València
Corpus en València

Siete siglos de historia merecen algo más que un desfile. El Corpus Christi de València, conocido popularmente como la Festa Grossa, celebra este 2026 su 700 aniversario con una edición cargada de novedades que buscan recuperar tradiciones perdidas y engalanar como nunca el centro histórico de la ciudad. Entre las iniciativas más llamativas destacan dos: la vuelta de los coros a lo largo del recorrido de la Procesión General, una imagen que muchas generaciones recuerdan con especial cariño, y la instalación de siete monumentos florales distribuidos por las calles y plazas del itinerario procesional.

Una tradición que vuelve a sonar en las calles

La presencia de coros cantando al paso de la Custodia fue durante décadas una de las estampas más reconocibles del Corpus valenciano. Con el tiempo, esa imagen fue desapareciendo del recorrido. Ahora, la Concejalía de Fiestas y Tradiciones, junto a l'Associació Amics del Corpus y la Federació de Folklore de la Comunitat Valenciana, la devuelve en el marco de los actos del séptimo centenario. No es un gesto menor: recuperar una tradición oral y musical en una festividad declarada de Interés Turístico Autonómico equivale a restituir parte de su alma colectiva.

Siete agrupaciones corales se situarán en puntos estratégicos del recorrido y actuarán especialmente durante el paso de la Custodia, considerado el momento cumbre de la celebración. La custodia procesional es una de las joyas patrimoniales vinculadas al Corpus Christi y está reconocida como la más grande del mundo. Los coros que participarán son la Sociedad Coral de San Antonio de Benagéber, el Orfeón Manuel Palau, el Coro Aaacema, la Coral Divisi, la Coral Polifónica Valentina, la Coral de la Agrupación Musical Santa Cecilia del Grao y el Grupo Coral Quorum.

"El Corpus Christi de València ha llegado hasta nuestros días porque ha sabido conservar elementos que lo hacen único. Recuperar la presencia de los coros a lo largo de la procesión significa recuperar una imagen que forma parte de la memoria de esta celebración y que muchas generaciones recuerdan con especial cariño" - Mónica Gil, concejala de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de València

Siete monumentos de flores para siete siglos de historia

Si los coros devuelven la voz a la procesión, los monumentos florales le añaden una dimensión visual sin precedentes. En conmemoración del 700 aniversario, se ubicarán siete monumentos florales a cargo del Gremio de Floristas de la Comunidad Valenciana en varias calles y plazas. Diseñadas bajo la coordinación de Juan Lluesma, estas composiciones pueden verse desde el viernes 5 de junio en la plaza de Manises, la plaza del Tossal, el entorno de la Lonja, la esquina de la avenida de María Cristina con la calle San Vicente, frente a la iglesia de San Martín, en la calle del Mar y frente al Palacio Arzobispal.

Cada uno de estos enclaves coincide, además, con la ubicación de uno de los coros participantes, de modo que la música y las flores crearán juntas siete puntos de acompañamiento a lo largo del recorrido. La sinergia no es casual: la intención es que el trayecto de la Procesión General se convierta en una experiencia sensorial completa, donde el olor de las flores y la voz de los coros envuelvan el paso de la Custodia en cada tramo.

Estos siete monumentos se suman al tradicional monumento floral dedicado al Corpus que cada año se instala en la plaza de la Reina, una obra que representa el Santo Cáliz, diseñada en bareta por el artista Juanjo García y completada anualmente con ornamentación floral por el alumnado y profesorado de la Escuela Municipal de Jardinería.

La plaza del Ayuntamiento, vestida con cerca de 900 flores

El escaparate más visible de esta edición centenaria lo ofrece la plaza del Ayuntamiento. La Delegación de Parques y Jardines ha impulsado una intervención ornamental extraordinaria: dos composiciones florales que reproducen la bandera de España y la Real Senyera junto a la fuente central de la plaza. Para ello se han plantado cerca de 900 ejemplares de kalanchoe en rojo y amarillo, suministrados por un vivero valenciano. Como detalle singular, la franja azul de la Senyera se ha realizado con marmolina coloreada, para reforzar el contraste visual del conjunto. La obra ha sido ejecutada por SAV.

"El 700 aniversario merece que València refleje en sus calles la importancia de una celebración que forma parte de su historia. Cada elemento que incorporamos estos días, desde los monumentos florales hasta esta actuación en la plaza del Ayuntamiento, contribuye a reforzar la presencia del Corpus en la ciudad" - Mónica Gil, concejala de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de València

Setecientos años de una fiesta que sobrevivió a todo

La tesis que defiende que el Corpus Christi valenciano cumple 700 años se ampara en la primera aparición documentada de la fiesta en el año 1326, registrada en un libro del Consell de la Ciutat, donde los jurados de Valencia incluyeron por primera vez el Corpus en el calendario festivo oficial. Aquel 4 de junio de 1355 nació el gran teatro urbano que unió el poder civil y el religioso, consolidando a Valencia como un núcleo de primer orden en la Corona de Aragón. Una celebración que, como recuerda la historia, no es solo una fecha en el almanaque, sino el cumpleaños de una tradición que ha sobrevivido guerras, pestes, cambios de régimen y el paso inexorable de los siglos.

El Corpus de València está considerado una de las manifestaciones patrimoniales más completas de España por la riqueza y diversidad de sus elementos tradicionales. Desde la Delegación de Fiestas y Tradiciones se ha iniciado la tramitación para que el Corpus Christi consiga la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. El horizonte es aún más ambicioso: la celebración aspira a ser reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, un objetivo que la convierte, en este 700 aniversario, en algo más que una tradición: en una apuesta de futuro. Recuperar los coros, vestir las calles de flores y engalanar la plaza del Ayuntamiento con casi 900 plantas no son solo gestos estéticos; son la señal de que una ciudad sigue apostando, siglo tras siglo, por lo que la hace singular.