Hay tomates que ya casi nadie cultiva, pimientos que desaparecieron de los campos hace décadas y variedades de calabacín que solo sobreviven en el banco de semillas de una universidad. Valencia ha decidido que eso cambie. La Concejalía de Agricultura del Ayuntamiento de València celebró este lunes 25 de mayo en la Alcaldía de La Torre la primera conferencia del ciclo formativo "Valorización y aprovechamiento de las variedades tradicionales valencianas de hortalizas", una iniciativa organizada junto al Consell Agrari Municipal de València (CAV) que aspira a tender un puente entre la ciencia más avanzada y los agricultores que cada día mantienen viva la huerta.
Un investigador de referencia ante vecinos y hortelanos
La sesión estuvo a cargo de Salvador Soler Aleixandre, catedrático e investigador del Instituto de Conservación y Mejora de la Agrodiversidad Valenciana (COMAV) de la Universitat Politècnica de València (UPV), considerado una de las principales voces científicas en la protección del patrimonio agrícola valenciano. El aula se llenó de usuarios de los huertos urbanos de Sociópolis, vecinos del barrio y agricultores con ganas de saber más sobre lo que crece —o dejó de crecer— en sus campos.
El COMAV es una estructura de investigación de la Universitat Politècnica de València dedicada a la conservación y el aprovechamiento de la diversidad genética de hortalizas autóctonas. Desde 1999, el centro orienta su trabajo científico a proteger variedades tradicionales adaptadas localmente y a reforzar los sistemas de cultivo ecológico en un contexto de cambio climático. No es una tarea menor: gran parte de estas variedades han desaparecido ya de los campos de cultivo o están en vías de hacerlo, lo que pone de manifiesto la grave erosión genética que sufren en nuestro país.
Soler Aleixandre desgranó ante los asistentes el trabajo que llevan años desarrollando para frenar esa pérdida silenciosa: recuperación de semillas, caracterización genética y registro oficial de variedades hortícolas autóctonas. La conclusión más llamativa fue también la más práctica: estas variedades antiguas no son solo una reliquia del pasado, sino una apuesta estratégica para el futuro. Resisten mejor el estrés hídrico y salino, y requieren menos insumos que los híbridos modernos que hoy dominan el mercado. En un territorio mediterráneo amenazado por la sequía y el cambio climático, eso importa mucho.
La conferencia también puso el acento en la conservación in situ, es decir, en mantener estas variedades vivas en el propio campo, no solo en un laboratorio. El COMAV se centra en el análisis de estos recursos genéticos tradicionales desde una perspectiva integral, con el fin de promover su uso en la investigación y la recuperación de su cultivo y conservación en el terreno. En ese esquema, el agricultor no es un receptor pasivo de conocimiento: es el custodio activo de un patrimonio que, si no se cultiva, desaparece.
Gosálbez: de las promesas a los hechos
El concejal de Agricultura, José Gosálbez, aprovechó la jornada para hacer balance de los compromisos adquiridos por su área de gobierno y lanzar un dardo político con la huerta como escenario.
"Frente a quienes hablan de la huerta solo en campaña, nosotros trabajamos para defenderla con iniciativas concretas, formación especializada y apoyo directo a nuestros agricultores" - José Gosálbez, concejal de Agricultura del Ayuntamiento de València
El edil enumeró una serie de hitos recientes: la reapertura de los huertos urbanos de Sociópolis —clausurados durante un tiempo por problemas de seguridad— y la puesta en marcha de estas jornadas formativas, que incluyen entrega de semillas y apoyo técnico a los participantes. Un ciclo que, según Gosálbez, no se quedará en La Torre, sino que recorrerá otras pedanías de la ciudad para acercar el conocimiento a quienes trabajan la tierra día a día.
"La investigación une la sabiduría de nuestros mayores con las técnicas más innovadoras y ha logrado variedades más resistentes a los cambios de temperatura, las plagas y las enfermedades" - José Gosálbez, concejal de Agricultura del Ayuntamiento de València
La huerta, entre la ciencia y la identidad
La elección de La Torre como sede de esta primera sesión no es casual. Se trata de una de las pedanías con mayor tradición agrícola del término municipal de Valencia, enclavada en el corazón de la huerta sur, un espacio que desde hace siglos ha definido la identidad del territorio y que hoy enfrenta la presión urbanística, el envejecimiento del sector y la competencia de modelos agroindustriales que priorizan la producción sobre la diversidad.
La erosión genética provocada en los cultivos al primar producción sobre calidad ha llegado a comprometer la seguridad alimentaria mundial, lo que hace de vital importancia preservar las variedades tradicionales de hortalizas, por ser la principal fuente de biodiversidad agrícola en la actualidad. En los últimos años, el banco de germoplasma del COMAV ha cedido miles de entradas de variedades locales de la Comunidad Valenciana, que han sido cultivadas en distintas condiciones, seleccionadas y aprovechadas por los agricultores. La jornada de este lunes es, en cierta medida, la continuación de ese trabajo en formato divulgativo: ciencia que sale del laboratorio y llega al surco.
La iniciativa se enmarca en una apuesta más amplia por la defensa de la huerta y el fortalecimiento del sector primario valenciano a través de la transferencia de conocimiento. Porque recuperar una semilla no es solo un acto agronómico: es también una declaración de intenciones sobre qué tipo de ciudad quiere ser Valencia y qué paisaje quiere preservar para las próximas generaciones.


