No siempre una exposición logra resistirse a su propia fecha de cierre. 'València Queer. Identidades artísticas contemporáneas' ha conseguido exactamente eso: el Museu de la Ciutat ha prorrogado la muestra hasta el 6 de septiembre, después de que su acogida durante los Gay Games València 2026 desbordara las expectativas y convirtiera el Palau del Marqués de Campo en uno de los espacios culturales más visitados del verano en la ciudad.
La exposición nació como una de las propuestas culturales más ambiciosas vinculadas a los Gay Games XII, el gran evento internacional de deporte e inclusión LGTBIQ+ que reunió a miles de participantes en València entre el 27 de junio y el 4 de julio de 2026. La ciudad acogió un acontecimiento único en el mundo, que congrega a miles de personas cada cuatro años bajo un mismo espíritu: inclusión, respeto, diversidad y celebración. En ese contexto, el Ayuntamiento de València apostó por ir más allá del deporte y articular una programación cultural a la altura del momento histórico.
Una mirada queer al arte valenciano contemporáneo
Comisariada por Óscar Segrelles —graduado en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València y la Bauhaus-Universität Weimar, y con un máster del Sotheby's Institute of Art especializado en mercado de arte contemporáneo—, la muestra reúne obras de artistas LGTBIQ+ vinculados al territorio valenciano. El recorrido no pretende definir qué es lo queer, sino todo lo contrario: demostrar que la mirada queer es una forma de ampliar los discursos culturales, cuestionar convenciones y abrir nuevas posibilidades de representación. Una categoría abierta, no un cajón cerrado.
El itinerario se articula en torno a nueve espacios que combinan pintura, escultura, fotografía, instalación, arte textil e ilustración. La visita arranca con un prólogo colectivo formado por abanicos intervenidos por los propios participantes: un guiño que conecta uno de los símbolos más arraigados de la tradición valenciana con los lenguajes contemporáneos de la diversidad. Un gesto pequeño, pero cargado de significado.
Nueve creadores, nueve formas de entender la identidad
Entre los nombres presentes destaca Miquel Navarro, Premio Nacional de Artes Plásticas y referente internacional de la escultura, cuya obra explora la relación entre cuerpo, arquitectura, deseo y memoria. Junto a él, Antonio Ovejero propone una celebración de la identidad a través del color, el exceso y la sofisticación visual, en diálogo directo con la arquitectura barroca del propio museo. Una conversación entre el pasado y el presente que el espacio escenifica con naturalidad.
Carlos Corredera incorpora referencias a la mitología clásica, la memoria LGTBIQ+ y la tradición festiva valenciana, mientras que la fotógrafa Eva Máñez convierte la imagen documental en un archivo de visibilidad y activismo. Anna Maria Staiano, con más de tres décadas de activismo a sus espaldas, sitúa el cuerpo femme, trans y queer en el centro de su práctica artística. La exposición también incluye la obra de Antonio Portillo, que trabaja desde la escultura textil y los materiales blandos para abordar el cuerpo y las afectividades queer, así como las piezas de Martin Kámen, vinculadas al duelo, el ritual y la intimidad comunitaria. Cierra el elenco La Nena Wapa Wapa, referente del arte urbano valenciano, que traslada al museo una relectura de la iconografía local desde la gráfica contemporánea y la identidad LGTBIQ+.
El arte como legado de los Gay Games
Los Gay Games son un evento deportivo y cultural internacional que se celebra cada cuatro años y que gira en torno a la participación, el respeto y el logro personal. Pero su huella no siempre termina cuando se apagan las luces de la ceremonia de clausura. En este caso, 'València Queer' actúa como su legado cultural más tangible: una exposición que sigue abierta cuando el estadio ya está vacío y que invita a reflexionar sobre lo que significa habitar una ciudad que se reivindica como referente de inclusión.
La entrada a la muestra es gratuita y el Palau del Marqués de Campo, sede del Museu de la Ciutat, permanecerá abierto al público con esta propuesta hasta el 6 de septiembre. Para quienes no pudieron visitarla durante los días más frenéticos del evento internacional, la prórroga es una segunda oportunidad. Y para la ciudad, una forma de demostrar que el compromiso con la diversidad no dura ocho días, sino que se sostiene también cuando las cámaras ya se han ido.


