Alguien habla con soltura sobre la historia de la Lonja de la Seda, gesticula frente a las Torres de Serranos y conduce a un grupo de turistas por el corazón del casco antiguo de València. Todo parece en orden. Pero no siempre lleva la acreditación que la ley exige. Este escenario, más común de lo que cabría esperar en temporada alta, es exactamente el problema que la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de València han decidido atajar de forma conjunta.
Un protocolo para poner orden en las calles
La Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio y el consistorio valenciano han formalizado un protocolo de colaboración destinado a prevenir, detectar y combatir el intrusismo y la competencia desleal en el ejercicio de la profesión de guía oficial de turismo. El acuerdo no es solo un documento de buenas intenciones: implica la participación directa de los servicios municipales competentes y de la Policía Local, lo que le da un músculo operativo que los acuerdos anteriores no siempre han tenido.
La iniciativa responde a una reivindicación histórica de los guías oficiales de turismo, que llevan años reclamando medidas ante la prestación de servicios por parte de personas que carecen de la formación y de la habilitación requerida por la normativa. En los últimos años se ha observado un incremento de este tipo de prácticas, derivado de la prestación de servicios de guía por personas que carecen de la acreditación habilitante exigida.
La figura del guía oficial de turismo no es un título que se adquiera de forma sencilla. En la Comunitat Valenciana, la actividad está vinculada a una habilitación administrativa que funciona como si fuera un carnet de conducir: no es un título académico al uso, sino una licencia que se obtiene mediante un examen convocado por la propia administración autonómica. Quien ejerce sin ella no solo incumple la ley, sino que compite de forma desleal con quienes sí han pasado por ese proceso.
Coordinación entre administraciones, con la Policía Local en el terreno
El protocolo establece un marco de cooperación estable que va más allá de las declaraciones institucionales. Las actuaciones de cooperación se definirán anualmente, de manera conjunta entre las partes firmantes, mediante un cronograma específico, y se reflejarán en el Plan de Inspección de cada ejercicio. Entre las medidas destaca también la reducción de los grupos turísticos acompañados por guías oficiales a 25 personas en toda la ciudad y a 20 en Ciutat Vella, una de las zonas más visitadas.
El secretario autonómico de Turismo, José Manuel Camarero, ha sido el rostro institucional del acuerdo y no ha escatimado en contundencia al valorarlo:
"La lucha contra el intrusismo forma parte del compromiso de la Generalitat con un turismo ordenado, responsable y de calidad, que genere confianza en los visitantes y oportunidades para los profesionales y empresas que cumplen con las reglas." - José Manuel Camarero, secretario autonómico de Turismo de la Generalitat Valenciana
Camarero también ha subrayado que los guías oficiales son "prescriptores fundamentales de la historia, la cultura, el patrimonio y la identidad" de los destinos, y ha defendido como "prioritario" proteger su labor frente a quienes operan sin habilitación.
El sector lo celebra, pero pide hechos
La reacción desde el propio colectivo profesional ha sido de apoyo, aunque con matices. La Asociación de Guías Oficiales de Turismo de la Comunidad Valenciana (AGOTCV) valora positivamente la firma del protocolo, pero confía en que el acuerdo no se quede en meras palabras y se traduzca de forma inmediata en actuaciones contundentes contra quienes ejercen la actividad sin estar debidamente acreditados.
Es una cautela legítima. No es la primera vez que el sector turístico valenciano ve nacer compromisos institucionales que luego tardan en materializarse sobre el terreno. La diferencia ahora, al menos sobre el papel, es que la Policía Local queda integrada en el esquema de colaboración, lo que podría dotar al protocolo de una capacidad de respuesta más ágil.
Por su parte, la concejala de Turismo del Ayuntamiento de València, Paula Llobet, ha apuntado en la misma dirección que su homólogo autonómico:
"Esta práctica perjudica gravemente a quienes sí cumplen con los requisitos legales y puede causar un daño a la imagen de València como destino turístico de excelencia." - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación, Tecnología, Agenda Digital y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
La calidad turística, en juego
Más allá de la disputa gremial, el intrusismo en las visitas guiadas tiene una consecuencia directa para cualquier turista: recibir información errónea, incompleta o directamente inventada sobre los lugares que visita. Un guía sin formación acreditada puede convertir una visita al centro histórico de València en una experiencia anecdótica y superficial, muy alejada del relato riguroso y contextualizado que un profesional habilitado está en condiciones de ofrecer. No es solo una cuestión de competencia económica; es también una cuestión de reputación de destino en un mercado turístico cada vez más exigente y competitivo. El protocolo firmado entre la Generalitat y el Ayuntamiento de València pretende, en última instancia, que quien recorre las calles de la ciudad con un grupo de visitantes tenga el conocimiento, la formación y la responsabilidad que esa labor requiere.

