València pone precio a su memoria de piedra: una beca de 8.000 euros para cartografiar las cruces medievales que vigilaron los límites de la ciudad

El Ayuntamiento de València convoca la Beca de Arqueología José Llorca 2026-2027, dotada con 8.000 euros, para inventariar y georreferenciar las cruces de término de la ciudad y sus pedanías.

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Hay monumentos que se ven sin mirarse. Llevan siglos en pie, al borde de los caminos o en las entradas de los barrios, y la mayoría de los valencianos los cruzan cada día sin saber que están contemplando los antiguos límites de su ciudad. Las cruces de término de València son eso: piedra gótica y renacentista convertida en mobiliario urbano invisible. El Ayuntamiento quiere cambiar esa situación, y para ello acaba de abrir la convocatoria de la Beca de Arqueología José Llorca 2026-2027, dotada con 8.000 euros, cuyo objetivo es inventariar, catalogar y georreferenciar estos elementos patrimoniales dispersos por la ciudad y sus pedanías.

Un mapa de la memoria: qué son las cruces de término y por qué importan

Para entender el alcance de esta iniciativa conviene hacer un paso atrás en el tiempo. Estos monumentos, que casi pasan inadvertidos, fueron colocados sobre todo entre los siglos XIII y XV en las entradas de las ciudades y los pueblos como una muestra de piedad cristiana , pero su función iba mucho más allá de lo religioso. En la Corona de Aragón se las denominaba peirones y en otros lugares humilladeros, y se situaban en los caminos para marcar los límites de la ciudad. Eran, en cierto modo, el GPS medieval de quienes llegaban o partían de Valencia.

Al principio eran obras sencillas que, poco a poco, acabaron siendo verdaderas obras de arte gótico y renacentista de los maestros canteros de la época. Algunas de las más emblemáticas de la ciudad conservan esa doble herencia estilística: piedra tallada con adornos figurativos y ornamentales de la transición gótica-renacentista, con representaciones de Cristo crucificado entre la Virgen y San Juan. El Ayuntamiento de Valencia posee la titularidad de todas las cruces ubicadas dentro de su término municipal, así como la de algunas situadas fuera de él, como la cruz cubierta del camino a Barcelona, en Almacera, y la cruz cubierta de Mislata.

La más antigua de las que se conservan en el municipio data de los años 1372-1373. La Cruz Cubierta, que da nombre a uno de los barrios de la ciudad, es una obra gótica de 1376 que marcaba el final de la calle más larga de Valencia: la calle San Vicente Mártir. En total, València cuenta actualmente con dieciocho cruces de término, con las que se delimita el término municipal con todos los municipios que, a lo largo de la historia, se han unido a ella, como Ruzafa, Campanar o Patraix. Cada una tiene su historia, sus restauraciones, sus cicatrices. Y hasta ahora, ninguna contaba con un catálogo actualizado y georreferenciado que las reuniera a todas.

Qué tendrá que hacer quien gane la beca

La Junta de Gobierno Local aprobó este viernes la convocatoria, que busca financiar un estudio arqueológico y documental exhaustivo. El trabajo no consiste solo en fotografiar cruces: el o la becaria deberá identificar cada pieza de forma individualizada, documentarla en detalle e incorporar su localización exacta al Sistema de Información Geográfica (SIG) municipal en coordenadas UTM. El resultado final será un inventario completo que facilite la consulta, difusión, gestión y conservación de este patrimonio.

El portavoz municipal, Juan Carlos Caballero, resumió el propósito con una declaración que sitúa la beca en su dimensión más amplia:

"Estas cruces son elementos patrimoniales históricos que antiguamente marcaban los límites de la ciudad y servían como símbolos de protección y referencia territorial" - Juan Carlos Caballero, portavoz municipal del Ayuntamiento de València

Caballero añadió que el objetivo último es obtener un documento actualizado de carácter histórico y arqueológico "que servirá como herramienta de conocimiento y preservación del patrimonio local", mejorando la conservación, gestión y difusión del patrimonio histórico valenciano.

Quién puede presentarse y cómo

La convocatoria está abierta a personas con titulación en Geografía e Historia, Historia, Historia del Arte, Arqueología o sus equivalentes en grado universitario. Además de los méritos académicos y el currículum profesional, los aspirantes deberán presentar una memoria del proyecto de investigación en la que expliquen los trabajos previstos, sus fases y la metodología que seguirán. Las solicitudes se tramitarán a través de la sede electrónica del Ayuntamiento, con un plazo de 20 días naturales desde la publicación del extracto en el Boletín Oficial de la Provincia.

La beca está vinculada al Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de València, conocido como SIAM, y se enmarca en una línea de trabajo orientada a impulsar la investigación en colaboración con la administración local. No es la primera vez que esta convocatoria activa proyectos de este tipo, pero el enfoque de esta edición resulta especialmente revelador: València lleva siglos conviviendo con estas piedras sin saber, con precisión, cuántas son, dónde están exactamente ni en qué estado se encuentran todas ellas. Una beca de 8.000 euros puede parecer modesta para un encargo tan ambicioso, pero a veces la memoria de una ciudad empieza por gestos pequeños y metódicos: alguien que sale a buscar lo que siempre estuvo ahí, invisible a plena luz del día.