València pone fin a la brecha energética: acuerdos con COCEMFE y Fundación Parkinson para que nadie se quede sin luz ni información

València Sostenible firma convenios con COCEMFE València y Fundación Parkinson para acercar el asesoramiento energético a colectivos vulnerables.

 - Actualizado a 28/10/2026 09:58

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Acceder a un bono social, entender una factura de la luz o saber cómo evitar un corte de suministro son gestiones que, para la mayoría, resultan engorrosas pero asumibles. Para una persona con discapacidad física o con párkinson, esas mismas gestiones pueden convertirse en un muro infranqueable. El Organismo Autónomo Municipal València Sostenible ha firmado este 28 de octubre dos convenios de colaboración con COCEMFE València y Fundación Parkinson València para derribar precisamente ese muro: acercar el asesoramiento energético a quienes más dificultades encuentran para acceder a él.

El contexto no es menor. En 2024, el 9% de los habitantes de la UE no pudo calentar su hogar de forma adecuada, pero esa cifra asciende al 13% en el caso de las personas con discapacidad. Y la brecha no es solo económica: las personas con discapacidad enfrentan un aumento en los costes energéticos debido al uso de dispositivos médicos, sistemas de climatización y adaptaciones tecnológicas necesarias para su autonomía y calidad de vida. El apagón del 28 de abril de 2025 lo evidenció de forma brutal: las personas con discapacidad electrodependientes se vieron expuestas no solo a los riesgos derivados de la interrupción de dispositivos médicos y tecnológicos, sino también a la ausencia de protocolos específicos y mecanismos de atención prioritaria.

Asesoramiento a medida, no café para todos

Los dos acuerdos firmados hoy en València parten de una premisa sencilla pero a menudo ignorada: que el derecho a la energía solo es real si se puede ejercer. Las personas derivadas por ambas entidades podrán recibir atención personalizada sobre sus contratos y facturas de electricidad y gas, optimización de suministros, ahorro y eficiencia energética, y acceso a ayudas públicas. Entre estas, el bono social eléctrico, una herramienta clave que, sin embargo, muchos planes nacionales abordan de forma superficial, con barreras burocráticas insalvables, como ayudas que solo pueden tramitarse online o que exigen condiciones inasumibles para rentas bajas.

Precisamente para romper ese ciclo, los convenios contemplan también acompañamiento directo para ejercer el derecho a la energía: información sobre planes de pago, medidas de protección frente a cortes de suministro y otras herramientas diseñadas para evitar situaciones de vulnerabilidad. No es asesoramiento genérico, sino servicios adaptados a cada colectivo. Se podrán habilitar puntos de atención presenciales e incluso una oficina móvil que se desplace hasta las instalaciones de las propias entidades, eliminando así la barrera de la movilidad.

"Garantizar el derecho a la energía significa que nadie debe quedar atrás por sus circunstancias personales a la hora de acceder a la información, a las ayudas o a los mecanismos de protección que existen." - Carlos Mundina, concejal de Mejora Climática y Eficiencia Energética y presidente de València Sostenible

Discapacidad: cuando la accesibilidad también es energética

El convenio con COCEMFE València va un paso más allá del asesoramiento puntual. Ambas entidades colaborarán para identificar las barreras concretas que dificultan a las personas con discapacidad física y orgánica el acceso a la información energética, a las ayudas públicas y a los recursos vinculados a la transición energética. COCEMFE aportará su conocimiento especializado para introducir mejoras en la accesibilidad de las actuaciones municipales, y participará activamente en la derivación de personas que puedan beneficiarse de los servicios.

La presidenta de COCEMFE València, María José Martínez, lo resume con una idea que debería ser evidente, aunque no siempre lo es en el diseño de políticas públicas:

"Las personas con discapacidad conocen de primera mano las barreras que encuentran y su experiencia debe formar parte del diseño y la mejora de los servicios." - María José Martínez, presidenta de COCEMFE València

Es decir: identificar y priorizar los hogares en mayor riesgo de pobreza energética, especialmente aquellos en los que viven personas con discapacidad, no puede hacerse sin contar con ellas. Un principio que el movimiento de discapacidad lleva décadas resumiendo en cuatro palabras: nada sobre nosotros sin nosotros.

Párkinson: la energía como condición para quedarse en casa

El acuerdo con Fundación Parkinson València pone el foco en una dimensión que pocas veces se asocia a la política energética: la relación directa entre el acceso a la energía, la autonomía personal y la permanencia en el domicilio habitual. Para muchas personas con párkinson, un hogar correctamente climatizado, con los dispositivos de apoyo funcionando y las facturas bajo control no es un confort, sino una condición para no depender de una residencia o de la hospitalización.

El convenio permitirá identificar necesidades energéticas específicas relacionadas con situaciones de dependencia o pérdida de autonomía asociadas a la enfermedad, y ofrecerá asesoramiento individualizado, información sobre derechos y medidas de protección, y actividades formativas dirigidas tanto a las personas afectadas como a sus familias, que con frecuencia asumen una carga invisible y poco reconocida.

"Poder facilitar el acceso a estos servicios desde un entorno cercano y conocido permite que muchas más personas puedan beneficiarse de medidas que, de otro modo, quizá no llegarían a conocer o utilizar." - Bárbara Gil, directora general de Fundación Parkinson València

Una transición energética que no puede ser solo tecnológica

Los dos convenios se inscriben en la apuesta del Ayuntamiento de València por una transición energética justa, inclusiva y accesible. Una transición que, sobre el papel, persigue reducir emisiones y modernizar el sistema energético, pero que, si no se diseña con atención a la equidad, puede ahondar en las desigualdades existentes. Factores como la pobreza energética, la edad, el género o la residencia en zonas rurales pueden multiplicar los riesgos para las personas con discapacidad, lo que exige avanzar hacia marcos normativos específicos de protección. València da hoy un paso en esa dirección desde el ámbito municipal: no esperar a que las soluciones lleguen de arriba, sino construirlas desde la proximidad, en colaboración con quienes mejor conocen el terreno.