València pone en marcha el Food Lab: un laboratorio en Las Naves para convertir la huerta mediterránea en tecnología del futuro

El Ayuntamiento de València lanzará el València Food Lab en Las Naves, un espacio de innovación agroalimentaria abierto a startups, chefs e investigadores.

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Food Lab
Food Lab

La ciudad que lleva siglos cultivando arroz en La Albufera y vendiendo naranjas en sus mercados da ahora un salto hacia el futuro. El Ayuntamiento de València pondrá en marcha el València Food Lab, un laboratorio de innovación alimentaria con sede en el edificio de Las Naves, que nace con la ambición de convertir la capital mediterránea en un referente europeo en tecnología agroalimentaria. La iniciativa se impulsará a través de Valencia Innovation Capital, el brazo innovador del consistorio, y plantea un modelo de trabajo inédito en la ciudad: un espacio donde agricultores, chefs, startups, investigadores y ciudadanía compartan mesa —y laboratorio— para rediseñar el sistema alimentario desde la raíz.

Un espacio donde la ciencia se sienta con el agricultor

El laboratorio se concibe como un espacio multidisciplinar donde convivan la ciencia, la tecnología, la tradición y la creatividad para dar respuesta a los grandes retos alimentarios del presente y del futuro. No se trata de un centro de investigación al uso, cerrado y académico, sino de un entorno de experimentación, prototipado y validación abierto a todos los actores del ecosistema agroalimentario valenciano. La idea es que una startup que trabaja en envases biodegradables pueda colaborar en el mismo espacio con un productor de la huerta o con un cocinero que experimenta con ingredientes locales. Esa mezcla, deliberada y fértil, es precisamente lo que persigue el proyecto.

Ambas iniciativas —el laboratorio y el conjunto de la estrategia agroalimentaria de Valencia Innovation Capital— avanzan en la hoja de ruta para posicionar a la ciudad como referente internacional en innovación gastronómica, agroalimentaria y mediterránea. Una apuesta que no surge de la nada: el ftalks Food Summit ha reunido, a lo largo de sus ediciones en Valencia, a más de 50.000 asistentes, 600 startups, 500 corporaciones, 100 inversores y 500 ponentes de más de 30 países , lo que evidencia que la ciudad ya figura en el mapa global de la innovación alimentaria. El Food Lab vendría a ser, en cierto modo, el capítulo permanente de ese impulso.

"València tiene una responsabilidad y una oportunidad: la de liderar desde lo local la transformación del sistema alimentario con una mirada mediterránea y global" - Paula Llobet, concejala de Innovación del Ayuntamiento de València

La huerta como punto de partida, la tecnología como destino

Hay algo significativo en el lugar elegido para acoger el laboratorio. Las Naves, el centro de innovación del Ayuntamiento de València ubicado en el antiguo barrio industrial del Cabanyal, es ya un espacio de experimentación y laboratorio de innovación cuyo objetivo es encontrar soluciones innovadoras que resuelvan problemas reales de la ciudad. Que el Food Lab se instale allí no es casualidad: es la consolidación de un modelo que ya ha demostrado funcionar en otros ámbitos tecnológicos y que ahora se aplica al sector agroalimentario.

La concejala de Innovación, Paula Llobet, ha subrayado que el proyecto busca tender un puente entre identidad local y vanguardia tecnológica. "Este laboratorio nos permitirá consolidar un ecosistema productivo basado en la huerta, la cocina, la sostenibilidad, la salud y la tecnología. Porque innovar no es solo digitalizar: es también recuperar, conectar, reinterpretar" , ha señalado. Una frase que resume bien la filosofía del proyecto: no se trata de borrar la tradición, sino de ampliarla.

Cinco objetivos y una palanca regulatoria clave

La actividad del laboratorio se articulará en torno a cinco ejes estratégicos que abarcan desde el impulso a la innovación tecnológica aplicada al sistema agroalimentario hasta la generación de conocimiento en sostenibilidad y economía circular, pasando por la promoción de una alimentación saludable, la divulgación científica y el fortalecimiento de la colaboración con el ecosistema valenciano e internacional.

Uno de los activos más relevantes del proyecto es su conexión con la ordenanza municipal del Sandbox Urbano de València, que permite probar y validar innovaciones en condiciones reales, reduciendo los tiempos y las barreras burocráticas para implantar nuevas tecnologías. Dicho de otro modo: lo que se desarrolle en el Food Lab podrá testarse directamente en la ciudad, con vecinos reales y en entornos cotidianos. Es una ventaja competitiva que pocos laboratorios agroalimentarios en Europa pueden ofrecer.

Un ecosistema que ya suma proyectos en marcha

El Food Lab no llega solo. Entre los proyectos que ya refuerzan la estrategia agroalimentaria de València Innovation Capital figuran el programa Agro·lab, de aceleración para startups centradas en economía circular y aprovechamiento alimentario; el proyecto HortaTech, que aplica sensores y fibra óptica a las acequias tradicionales para mejorar el riego; y el Estudio de Metabolismo Urbano Alimentario, que permite mapear flujos, emisiones y desperdicios para una mejor planificación. Se trata de iniciativas que ya conectan lo ancestral —como el sistema de acequias de la Huerta, reconocido patrimonio inmaterial— con lo más disruptivo de la tecnología.

A ello se suma la participación de València en varios proyectos europeos como ToNoWaste, MixMatters, SPOON o RescueMe, que impulsan la seguridad alimentaria, la valorización de residuos y la colaboración internacional en políticas urbanas de alimentación. El Food Lab aspira a convertirse en el nodo que articule toda esa actividad dispersa bajo un mismo techo y con una visión compartida.

En un momento en que las ciudades compiten por atraer talento e inversión en sectores estratégicos, València apuesta por construir su propuesta desde lo que siempre ha sido: una ciudad de huerta, de mercado y de cocina. La diferencia ahora es que esa identidad se presenta también como infraestructura de innovación. Si el laboratorio logra cumplir su ambición, la próxima tecnología que transforme cómo Europa produce o consume alimentos podría haber nacido, precisamente, a la orilla de La Albufera.