València llega a 149 rutas escolares seguras con nueve nuevos itinerarios para que los niños de Beteró y La Punta vayan al cole a pie

Valencia estrena 9 rutas escolares en Beteró y La Punta en el arranque del curso 2026-27, sumando ya 149 itinerarios peatonales en la ciudad.

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Niños van al colegio
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Cada mañana, miles de niños cruzan las calles de València para llegar al colegio. Que ese trayecto sea seguro —y que no dependa del coche de papá o mamá— es precisamente lo que persigue el Ayuntamiento desde hace años. Con el inicio del curso 2026-27 y al calor de la Semana Europea de la Movilidad, la ciudad estrena nueve nuevas rutas escolares señalizadas en los barrios de Beteró y La Punta, lo que eleva el total de itinerarios peatonales seguros en toda la ciudad a 149.

Las actuaciones afectan a dos colegios: el CEIP Mare Nostrum, en Beteró, que incorpora cinco nuevos itinerarios, y el CEIP La Fonteta, en La Punta, que suma cuatro. No se trata de pintar unas flechas en el suelo y dar el trabajo por hecho. El diseño de cada ruta conlleva un estudio de identificación junto con la comunidad educativa, donde se detectan los itinerarios más utilizados y las posibles situaciones de peligrosidad para proceder a la mejora del espacio urbano. El resultado es una red de caminos pensada para que el mayor número posible de familias pueda beneficiarse de ella.

"El objetivo municipal es mejorar los desplazamientos de los escolares, fomentar su autonomía y potenciar los trayectos a pie en lugar de los traslados en coche" - Jesús Carbonell, concejal de Movilidad del Ayuntamiento de València

Un mapa de huellas y flechas que señala el camino

El sistema de señalización que el Servicio de Movilidad ha desplegado en estos nuevos itinerarios combina dos tipos de elementos. En vertical, postes con forma de lápiz marcan el inicio de cada ruta. En el suelo, marcas con forma de huella aparecen cada 15 metros y flechas indican los pasos de peatones o los cambios de dirección. Las rutas escolares se señalizan tanto con postes verticales como con marcas viarias sobre el pavimento. Un lenguaje visual sencillo que cualquier niño puede seguir sin necesidad de un adulto al lado.

En el caso del CEIP Mare Nostrum, los cinco itinerarios parten de puntos tan reconocibles como la estación de El Cabanyal o la plaza del Actor Enrique Rambal, y convergen en la calle Josep Maria Haro, donde está ubicado el colegio. Para trazar estos caminos, el Servicio de Movilidad ha valorado un radio de entre 300 y 350 metros desde el centro escolar, abarcando las principales vías y las zonas donde reside la mayoría de las familias. La señalización de estos cinco itinerarios se ha ejecutado con 85 marcas viales en forma de huella y 33 en forma de flecha.

El CEIP La Fonteta, en el barrio de La Punta, recibe cuatro rutas que articulan su entorno más próximo. Los itinerarios parten desde la calle Gravador Jordán, la carrera de la Fonteta de Sant Lluís, la calle Cura Palanca y la carretera de Artés, y se entrelazan hasta llegar al centro escolar a través de vías como Josefina Landete Aragó o Músic Chapí. La señalización de estos cuatro recorridos suma 58 marcas en forma de huella y 45 en forma de flecha.

Tres años construyendo una red que ya suma 149 itinerarios

Las nuevas rutas no son un hecho aislado. El Ayuntamiento de València ha puesto en servicio, desde junio de 2023, 51 caminos escolares nuevos, llegando a más de 140 itinerarios en el término municipal, y se han recuperado más de 268 metros cuadrados de espacio peatonal. Con las nueve incorporadas este septiembre, el contador oficial asciende ya a 149 rutas repartidas por toda la ciudad.

El recorrido de los últimos cursos ilustra la progresión de un proyecto que ha ido ganando músculo año a año. Se crearon cinco rutas hacia el CEIP Ciutat Artista Faller, en Benicalap, y seis hacia el Colegio Público Municipal Santiago Grisolía, en Algirós. Durante mayo de 2025 se pusieron en marcha otras cinco rutas hacia el CEIP Jesús, donde se recuperaron además 23 metros cuadrados de espacio peatonal, y cuatro itinerarios hacia el CEIP Benimàmet. La red crece con cada inicio de curso, casi como una promesa renovada a las familias.

La elección de la Semana Europea de la Movilidad como marco para el lanzamiento de estas rutas no es casual. El evento, que se celebra cada septiembre en ciudades de todo el continente, sirve de altavoz para iniciativas que buscan reducir el uso del coche particular y mejorar la calidad del aire urbano. La dotación de un espacio peatonal a las puertas de los centros educativos mejora la seguridad vial del entorno y dota de un espacio de espera y disfrute seguro para toda la comunidad educativa y para los peatones en general. En ese sentido, las rutas escolares cumplen una doble función: protegen a los niños y, de paso, contribuyen a desatascar el caos habitual frente a los colegios cada mañana.

Detrás de cada huella pintada en el asfalto hay una apuesta por devolver la calle a quienes menos espacio suelen tener en ella: los más pequeños. Si 149 itinerarios suenan a cifra fría, basta imaginar a un niño de ocho años encontrando solo el camino a clase, sin depender de nadie, porque alguien tuvo la previsión de marcarle el camino. Esa autonomía, tan pequeña en apariencia, es exactamente el tipo de ciudad que estas rutas están construyendo.