Valencia levantará 40 kilómetros de parques inundables junto al Poyo y el Túria: un escudo verde contra futuras danas

La Generalitat amplía su proyecto de parques inundables a 40 km lineales y 1.485 hectáreas; lanzará un concurso internacional para su diseño.

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El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, durante una visita al tanque de tormentas del Canal Isabel II en Arroyofresno
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, durante una visita al tanque de tormentas del Canal Isabel II en Arroyofresno
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Casi dos años después de la catástrofe del 29 de octubre de 2024, Valencia da forma a su respuesta más ambiciosa frente al riesgo de inundación. La Generalitat construirá dos grandes parques inundables metropolitanos a lo largo del barranco del Poyo y el cauce del Túria que sumarán 40 kilómetros lineales, cinco más de los previstos en los cálculos iniciales. El ajuste se produjo tras el proceso de concertación con los ayuntamientos de la zona, que permitió afinar la superficie y el trazado real de la infraestructura.

El anuncio lo realizó en Madrid el comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, durante una visita al tanque de tormentas del Canal Isabel II en Arroyofresno, una instalación de referencia en gestión de aguas pluviales que la delegación valenciana tomó como fuente de inspiración. El viaje a la capital no es casual: para no reinventar la rueda, los responsables del proyecto han ido a aprender de quien ya recorrió ese camino.

"Desde la Generalitat hemos apostado por un modelo lineal de parques inundables, frente a lo más común que es una estructura en forma de mancha" - Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación de la Generalitat Valenciana

La distinción que marca Mérida no es menor. La mayoría de proyectos similares en Europa adoptan una forma de "mancha": grandes superficies contiguas de retención de agua. El modelo valenciano, en cambio, sigue el trazo exacto por el que fluyó el agua durante la DANA, lo que refuerza su eficacia como barrera y, al mismo tiempo, convierte esa franja en un vial verde que conectará municipios del área metropolitana de València. En condiciones normales funcionarán como zonas de recreo, corredores ecológicos y áreas agrícolas compatibles, mientras que durante episodios de lluvias intensas actuarán como áreas de expansión controlada del agua, reduciendo la presión sobre núcleos urbanos.

Dos ramales que atraviesan el corazón del área metropolitana

El proyecto se articula en dos grandes ejes. El ramal principal, de 27 kilómetros de longitud, arranca en el límite oeste del área metropolitana de València, discurre por la ribera del Poyo hasta Torrent y Picanya y, a partir de Paiporta, atraviesa los municipios más devastados por la riada hasta conectar en Alfafar con el extremo norte del parque natural de La Albufera. Este gran eje está directamente vinculado a las zonas más castigadas por la DANA de 2024. Además, contará con un pequeño ramal anexo que pasará por Massanassa, Catarroja y el entorno del barranco de l'Horteta en Torrent.

El segundo ramal, de 13 kilómetros, retoma donde termina el Jardín del Turia de la ciudad de València y se prolonga hasta conectar con la Pinada de la Vallesa. Una de las actuaciones más simbólicas será la regeneración del enorme vertedero que hace décadas sepultó el antiguo cauce del río entre el Parque de Cabecera y Quart de Poblet, cuya recuperación permitirá salvar infraestructuras que hoy bloquean la continuidad del río. La intervención también facilitará la conexión con el parque natural del Túria.

En conjunto, el macroproyecto abarca una superficie de 1.485 hectáreas y contempla la creación de más de 72 kilómetros de recorridos verdes y fluviales para crear una infraestructura de escala metropolitana. Para hacerse una idea de la magnitud: 1.485 hectáreas equivalen a más de 2.000 campos de fútbol.

Un concurso internacional para elegir el mejor diseño

La Generalitat no quiere improvisar el aspecto de estos espacios. En las próximas semanas publicará las bases de un concurso internacional con jurado para seleccionar la propuesta que definirá el diseño de la infraestructura, con el objetivo declarado de atraer a los mejores estudios de arquitectura, ingeniería y paisajismo, tanto nacionales como internacionales.

El procedimiento es exigente: un jurado de 12 miembros elegirá a cinco finalistas, y de entre ellos saldrá el proyecto ganador. Con todo, la propuesta definitiva podrá incorporar aportaciones de los otros cuatro finalistas, lo que convierte el proceso en algo más parecido a una conversación colectiva que a una simple competición.

Esta solución basada en la naturaleza responde a un cambio de enfoque: pasar de combatir el agua a convivir con ella de forma planificada y segura. Mientras el Estado trabaja en contener el agua mediante obras de encauzamiento, la Generalitat trabaja en que el territorio sepa convivir mejor con ella. Dos estrategias que, lejos de excluirse, se presentan como complementarias ante un riesgo que, tras octubre de 2024, ya nadie en el área metropolitana de València se permite ignorar.