Casi 170 años de historia y todavía en plena forma. La planta potabilizadora de La Presa, en Manises, es la infraestructura hídrica más antigua de Europa que sigue operativa en su emplazamiento original, y este jueves recibió una nueva inyección de modernidad: la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València ha aprobado un proyecto para instalar un sistema de desinfección por radiación ultravioleta y mejorar los filtros de su línea baja, con una inversión que supera los 1,99 millones de euros.
Una barrera extra contra los contaminantes
El proyecto va más allá de una simple actualización técnica. La actuación contempla adaptar los filtros de la instalación baja para que funcionen como una segunda etapa de filtración independiente e incorporar el tratamiento ultravioleta en esa misma línea. El objetivo es claro: disponer de un circuito completo y autónomo de filtración y desinfección que permita acometer futuras obras de mantenimiento sin interrumpir la producción global de la planta. En otras palabras, que cuando toque intervenir en las líneas Alta I y Alta II, la ciudad no se quede con el grifo a medias.
La luz ultravioleta destruye el material genético de bacterias, virus y otros microorganismos presentes en el agua, impidiendo que se reproduzcan. Es una tecnología consolidada en el sector del agua potable que no añade productos químicos al proceso y que, combinada con la filtración, ofrece una doble garantía sanitaria difícil de superar.
Casi 2 millones financiados por la EMSHI
El encargo de los trabajos recae sobre EMIVASA, la Empresa Mixta Valenciana de Aguas que gestiona el servicio de abastecimiento de agua potable de la ciudad, que ejecutará la actuación conforme a los pliegos del servicio. La tramitación administrativa corresponde al Servicio municipal del Ciclo Integral del Agua. El dinero, sin embargo, lo pone otro organismo: la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (EMSHI), que financia íntegramente la actuación dentro de su Plan de Inversiones en Plantas Potabilizadoras de 2026, aprobado por su asamblea.
El presupuesto de las obras asciende a 1,87 millones de euros con IVA incluido. Sumados los honorarios de redacción del proyecto y dirección de obra, el importe total del encargo se sitúa en 1,99 millones. El acuerdo incluye además una retención adicional de crédito que eleva la dotación global a 2,18 millones de euros, distribuida entre los ejercicios 2026, 2027 y 2028.
El plazo previsto para completar los trabajos es de 18 meses desde la firma del acta de comprobación del replanteo, aunque la ejecución estará supeditada a la coordinación con el funcionamiento de la planta. La prioridad, en todo momento, será garantizar el suministro a la población. No hay margen para el error: de La Presa depende el agua de más de un millón y medio de personas.
Dos mil litros por segundo para 1,6 millones de habitantes
Para entender la magnitud de lo que hay en juego, basta con un dato: de la planta potabilizadora de La Presa salen 2.000 litros de agua al segundo, y junto con la planta de El Realó en Picassent, abastecen de agua potable a más de 1,6 millones de habitantes de València y su área metropolitana. En conjunto, ambas instalaciones deben garantizar un caudal de 3.700 litros por segundo, captando aguas superficiales del Turia y el Xúquer y distribuyéndolas a través de una red de más de 240 kilómetros de grandes conducciones que llegan a la capital y a otros 47 municipios del entorno.
Ese flujo constante no puede detenerse, lo que convierte cualquier intervención de mejora en un ejercicio de ingeniería de precisión. Modernizar sin parar. Renovar sin cortar el suministro. Un reto técnico que la planta lleva décadas resolviendo.
Desde 1856, sin parar un solo día
La planta potabilizadora La Presa fue construida a mediados del siglo XIX y fue la pionera de España en un momento en que las epidemias de cólera hacían estragos entre la población. Es, además, la potabilizadora más antigua de Europa que desde sus inicios jamás ha dejado de funcionar. Abrió sus puertas en 1856, en un tiempo en que el cólera viajaba por el agua sucia de las calles y el alcantarillado se mezclaba con el agua de boca. La separación eficaz entre agua residual y agua potable era todavía una asignatura pendiente en la mayor parte de las ciudades del mundo.
En la actualidad, La Presa está "a la vanguardia en los procesos de potabilización en el mundo y tiene una capacidad de almacenamiento de 90.000 m³ de agua potabilizada." La aprobación de este nuevo proyecto de desinfección ultravioleta es, en ese sentido, una página más de una historia que comenzó hace casi dos siglos y que sigue escribiéndose con la misma ambición de siempre: que el agua que llega a cada hogar sea lo más segura posible.


