Bajo las calles de València discurre una red silenciosa e invisible que gestiona las aguas residuales de cientos de miles de vecinos. Una de sus arterias principales, el Colector Norte, lleva años operando muy por debajo de su capacidad real debido a la acumulación de lodos, arenas y residuos que han ido colmatando su interior. Este viernes, la Junta de Gobierno Local ha dado un paso decisivo para remediarlo: ha aprobado el proyecto técnico de acondicionamiento y limpieza del tramo III del colector, con un presupuesto de 4.259.574,41 euros y un plazo de ejecución de 22 meses y medio.
El colector principal de la ciudad, al límite
El Colector Norte es el de mayor caudal de la ciudad y da servicio a la mayor parte del casco urbano y a toda la fachada marítima de València. Su red recoge el saneamiento de barrios como Torrefiel, Benicalap, La Saidia, Orriols, Mestalla, Benimaclet, Russafa, Montolivet y gran parte de Ciutat Vella, entre otros. Toda esa agua residual tiene un destino común: la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Pinedo. El problema es que el camino hasta allí se había ido estrechando peligrosamente.
La causa principal de la sedimentación es la falta de pendiente de las conducciones, que favorece que los sólidos de las aguas residuales se vayan depositando con el tiempo. A eso se suma la presencia de residuos como las toallitas higiénicas, uno de los grandes enemigos de cualquier red de saneamiento urbano. El resultado es que el colector ha visto reducida su capacidad de transporte y, cuando llueve, no logra derivar el agua a la depuradora.
Se trata de una actuación de importancia crítica, dado que si este tramo se obstruyera totalmente, provocaría el colapso de todo el sistema del colector. Por ello, los técnicos municipales alertaban de la urgencia de los trabajos para evitar situaciones de emergencia higienista.
Un proyecto bloqueado desde 2019 que por fin avanza
La historia de este colector tiene también un capítulo político. Tanto el president de la Generalitat como la alcaldesa de València recordaron que el proyecto llevaba desde 2019 bloqueado por falta de comunicación entre ambas administraciones, calificándolo de cuestión inaplazable por responsabilidad y por salubridad ambiental. El acuerdo de cooperación firmado en julio de 2025 entre la Generalitat Valenciana —a través de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación—, la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunitat Valenciana (EPSAR) y el Ayuntamiento de València desbloqueó finalmente la situación.
El acuerdo cubre la financiación de los costes de limpieza del tramo III del Colector Norte, concretamente entre los puntos kilométricos 1+043 y 2+528, así como los trabajos de obra civil auxiliares necesarios para ejecutar dicha limpieza. Del presupuesto total, el 90% está financiado a través de la EPSAR. El 10% restante corresponde al consistorio valenciano.
Más de 7.300 toneladas de lodos a retirar
La magnitud del problema se comprende mejor con una cifra concreta: la actuación se centrará en un tramo de 1,5 kilómetros donde la falta de pendiente ha ido acumulando toallitas y sedimentos, reduciendo la sección libre disponible para el agua, y se espera retirar más de 7.300 toneladas de arenas, lodos y residuos. Para hacerse una idea, equivale al peso de unos 50 vagones de metro completamente cargados de tierra.
La solución técnica aprobada este viernes no se limita a meter una manguera de presión y esperar lo mejor. El plan combina obras de acondicionamiento de infraestructura con una limpieza metódica en diez fases, avanzando desde aguas abajo hacia el inicio del tramo. Para poder introducir maquinaria en el interior del colector, el proyecto contempla la construcción de dos nuevos arquetones de acceso, situados en los puntos kilométricos 1,110 y 2,584, además de mejoras en los registros ya existentes.
La intervención también incluye la habilitación de plataformas para contenedores de lodos, mejoras en los caminos de acceso, nuevas puertas y cierres en los arquetones existentes, y la reposición de los servicios y pavimentos que se vean afectados por las obras. Cada fase de trabajo incorporará inspecciones con cámara antes y después de la limpieza, el arrastre de los materiales acumulados y su traslado a un centro gestor autorizado.
Un paso clave para la resiliencia urbana ante las lluvias
La mejora de capacidad del colector permitirá asumir los caudales que se producen en momentos de fuertes lluvias o precipitaciones intensas y derivarlos a la depuradora de Pinedo, evitando posibles vertidos de pluviales contaminadas en el tramo final del viejo cauce del Turia. En una ciudad que ha sufrido episodios de lluvias torrenciales con consecuencias devastadoras, mantener en condiciones óptimas la red de saneamiento no es un lujo, sino una necesidad.
Con la aprobación técnica del proyecto, el Ayuntamiento de València culmina la fase de tramitación previa que abre la puerta a la contratación de los trabajos. Quedan por delante casi dos años de intervención bajo las calles de la ciudad, pero lo que en superficie puede pasar desapercibido para el ciudadano de a pie tendrá un impacto directo y tangible: una red de saneamiento capaz de responder cuando más se la necesita, sin colapsar y sin contaminar.


