El próximo lunes 5 de octubre, el Salón de Plenos del Ayuntamiento de València acogerá una de las ceremonias más cargadas de simbolismo de los últimos años. La alcaldesa María José Catalá presidirá la sesión solemne en la que se entregarán los Honores y Distinciones del 9 d'Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, y el protagonismo principal recaerá sobre una ciudad que, a miles de kilómetros, lleva meses en el ojo del huracán: Ceuta.
Un gesto político con peso histórico
La Ciudad Autónoma de Ceuta recibirá la Medalla de Honor de la ciudad de València, el máximo reconocimiento que puede otorgar el consistorio. La distinción será recogida por el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, quien además tomará la palabra en nombre de todos los galardonados en la velada. No es un detalle menor: que sea él quien hable por el conjunto de los premiados subraya la centralidad simbólica del reconocimiento a Ceuta dentro de una ceremonia que, en otros años, suele estar protagonizada por figuras culturales o deportivas locales.
El respaldo valenciano llega en un momento especialmente delicado para la ciudad norteafricana. Ceuta lleva dos meses enfrentando una grave crisis migratoria, con miles de personas aún en las calles y más de un millar de menores sin identificar expuestos a situaciones de riesgo. El ministro español de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha subrayado que lo ocurrido en Ceuta ha tenido un "impacto cero" en otros Estados miembros de la UE, aunque la presión sobre la ciudad autónoma sigue siendo enorme.
Fue en ese contexto donde la alcaldesa Catalá anunció públicamente la concesión del galardón, con unas palabras que no dejaban lugar a la ambigüedad:
"No estáis solos" - María José Catalá, alcaldesa de València
Catalá destacó también la "dignidad" del pueblo de Ceuta y su decisión de "no rendirse" y de "no tirar la toalla", y trasladó "todo nuestro cariño, todo nuestro apoyo y toda nuestra solidaridad" a los ceutíes. El acuerdo para conceder la distinción fue respaldado en el último Pleno ordinario del Ayuntamiento, lo que convierte este reconocimiento en un gesto institucional colectivo, no en una decisión unilateral de la alcaldesa.
Medallas de Oro para la memoria y la tradición
Pero la gala del 9 d'Octubre no se agota en la figura de Ceuta. El Ayuntamiento entregará también seis Medallas de Oro que recorren siglos de historia valenciana y retratan, cada una a su manera, lo que esta ciudad considera valioso preservar.
- La Coral Juan Bautista Comes, que cumple 70 años de trayectoria y reúne una media de 170 coralistas por temporada. Desde 1958 interpreta la Missa d'infants cada Día de la Mare de Déu dels Desemparats.
- La Real Hermandad San Antonio Abad, impulsora de la centenaria tradición de Sant Antoni, con su bendición de animales, la procesión de las antorchas y las danzas valencianas.
- La Fiesta del Corpus Christi, una de las manifestaciones festivas más antiguas de la ciudad: la primera procesión documentada data de 1355 y desde 1372 tiene carácter anual. Casi 700 años de historia ininterrumpida.
- El Ilustre Colegio de Procuradores de València, que celebró su 150 aniversario en 2025 y ha mantenido una colaboración permanente con la Administración de Justicia.
- La Asociación Valenciana de Personas Sordas, por su labor centenaria en la defensa de derechos y la promoción de la lengua de signos.
- La Comandancia Naval de València y Castellón, que ha estado presente en los momentos más dramáticos: las riadas de 1949 y 1957, y la dana de 2024, que aún sigue fresca en la memoria colectiva valenciana.
La Medalla de Bronce recaerá en la Unidad de Drones del Departamento de Bomberos, Prevención, Intervención en Emergencias y Protección Civil, pioneros en el uso de aeronaves no tripuladas en emergencias. Han intervenido en búsquedas de personas desaparecidas, dispositivos de Fallas, incendios forestales en la Devesa de El Saler y emergencias urbanas como el incendio de Campanar.
Campeones, pioneros y una historia que llega a título póstumo
El apartado de Hijos e Hijas Predilectos y Adoptivos es, probablemente, el más diverso en términos de perfiles. Aparecen campeones del mundo, una pionera de la medicina reproductiva, una escritora refugiada y un fundador de club de fútbol que llevaba décadas esperando este reconocimiento.
Entre los Hijos Predilectos destaca José Alejandro Remohí Giménez, quien junto al profesor Antonio Pellicer fundó en 1990 el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), el primer centro de España dedicado en exclusiva a la reproducción humana asistida. Catedrático de Obstetricia y Ginecología en la Universitat de València, su trabajo ha cambiado la vida de miles de familias. También recibe el título Fátima Diame, atleta especializada en salto de longitud, ocho veces campeona de España y presente en dos ediciones de los Juegos Olímpicos. Y, a título póstumo, José Ballester Gozalvo, nacido en el Cabanyal en 1893, fundador y primer presidente del Levante FC —origen del actual Levante UD—, al que se reconoce su compromiso con la educación, la cultura, el deporte y los valores democráticos.
Entre los Hijos Adoptivos, la nómina no es menos llamativa. Mavi Mestre, catedrática de Psicología y primera mujer en alcanzar el rectorado de la Universitat de València. Ángela Nzambi Bakale, escritora natural de Guinea Ecuatorial, miembro de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y residente en València desde 1993. Y dos campeones del mundo que el fútbol español conoce bien: Ferran Torres, nacido en Foios en el año 2000 y formado en el Valencia CF, autor del gol que dio a España su segunda Copa del Mundo en la categoría masculina; y Alejandro Grimaldo, natural de La Pobla de Vallbona, nacido en 1995, cuya carrera lo ha llevado a convertirse en uno de los laterales más reconocidos del fútbol europeo.
En definitiva, la ceremonia del 5 de octubre condensa en un solo acto todo lo que València quiere reivindicar de sí misma: su memoria histórica, su tejido cultural, su deporte de élite y, sobre todo en este año, su voluntad de no mirar hacia otro lado cuando una ciudad hermana atraviesa una de las pruebas más duras de su historia reciente. El lazo entre València y Ceuta, sellado con una medalla, es también un recordatorio de que la solidaridad entre territorios no siempre espera a que pase la tormenta.


