València gana 160 m² para los niños a las puertas del colegio: sambori, zonas de espera y un carril Kiss & Go en dos barrios de la ciudad

El Ayuntamiento de València habilita espacios peatonales seguros frente al Luz Casanova y el Colegio Alemán en la Semana Europea de la Movilidad.

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Entornos escolares seguros
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A las nueve de la mañana, las aceras frente a cualquier colegio de ciudad se convierten en un caos previsible: coches en doble fila, motos subidas a la acera, niños sorteando vehículos y familias apretujadas en espacios que nunca fueron diseñados para ellas. València ha decidido hacer algo al respecto. El Servicio de Movilidad del Ayuntamiento ha recuperado cerca de 160 m² de espacio peatonal a las puertas de dos centros educativos del municipio, el colegio Luz Casanova, en el barrio de Sant Antoni, y el Colegio Alemán, en el barrio de Jaume Roig, aprovechando el marco de la Semana Europea de la Movilidad 2026.

Dos barrios, dos soluciones a medida

La intervención no es cosmética. Lejos de una simple repintura de calzada, el Ayuntamiento ha diseñado actuaciones específicas para cada entorno, atendiendo a la problemática concreta que generaba cada centro. La Semana Europea de la Movilidad 2026 impulsa precisamente iniciativas como estas: rutas escolares seguras, mejoras de accesibilidad y recorridos peatonales que dejen huella más allá de los días de campaña.

En el colegio Luz Casanova, ubicado en la calle Agustí Centelles Ossó, 2, se ha creado una zona de espera de 37 m² delimitada con vallas en la entrada del centro. El espacio no solo cumple una función de seguridad: en el suelo aparecen pintados juegos infantiles clásicos, un sambori y un salto de longitud, que convierten la espera del recreo en una pequeña aventura. Además, se han habilitado cuatro nuevas plazas de estacionamiento para motos contiguas al paso de peatones. La medida responde a la actualización del Reglamento General de Circulación recogida en el Real Decreto 465/2025, de 10 de junio, que refuerza la visibilidad en los cruces para proteger especialmente a los más vulnerables: niños y niñas, personas mayores y personas con movilidad reducida.

El Colegio Alemán estrena zona Kiss & Go

La actuación en el Colegio Alemán, situado en la calle del Batxiller, 22, es más amplia tanto en superficie como en complejidad. Aquí se ha habilitado una zona de espera de 121 m², también con vallas y juegos pintados en el suelo. Pero la novedad más llamativa es otra: la señalización de una zona Kiss & Go en el acceso al centro por la calle Álvaro de Bazán, pensada para poner fin a un problema cotidiano y peligroso.

Hasta ahora, durante las horas de entrada y salida, los vehículos particulares ocupaban de forma indiscriminada el carril reservado para la EMT y los taxis, generando atascos y situaciones de riesgo justo donde más niños caminan. La solución: reservar ese espacio, en días escolares, para paradas momentáneas de subida y bajada del alumnado en dos franjas horarias —de 7:30 a 9:00 y de 14:00 a 19:00 horas—. Un sistema simple que, en ciudades como Londres o París, lleva años demostrando su eficacia para fluidificar el tráfico escolar sin necesidad de grandes obras.

La ciudad como espacio que educa

La Semana Europea de la Movilidad reconoce las medidas permanentes que contribuyen a transformar la movilidad urbana, entre ellas la ampliación de espacios peatonales. Y eso es exactamente lo que diferencia esta actuación de una simple campaña de sensibilización: lo que el Ayuntamiento ha instalado permanece. Las vallas, la señalización, los juegos en el suelo y el carril Kiss & Go no desaparecen el lunes siguiente.

La premisa que guía toda la intervención es que la seguridad vial empieza por garantizar la visibilidad: que el conductor que se acerca a un paso de peatones pueda ver con suficiente antelación si hay alguien cruzando, y que ese alguien —un niño de seis años o una persona mayor con carrito— no tenga que competir con una moto mal aparcada o un coche en doble fila para llegar sano a clase.

Los entornos escolares seguros generan espacios libres de coches y zonas más protegidas para los desplazamientos a pie del alumnado, activándose especialmente durante los momentos de mayor afluencia. En València, esa lógica se traduce ahora en 160 m² de asfalto devuelto a quienes más lo necesitan: los que todavía no tienen carnet de conducir.