València forma a 86 nuevos cuidadores de colonias felinas: el voluntariado que mantiene el equilibrio entre los gatos y la ciudad

El Ayuntamiento de València acredita a 86 personas para gestionar las 600 colonias felinas de la ciudad en unas jornadas formativas de dos días.

 - Actualizado a 27/10/2026 11:06

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Imagen de gatos
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Hay miles de gatos en València que no son de nadie y, al mismo tiempo, son de todos. Viven agrupados en colonias repartidas por los barrios de la ciudad —600 en total— y su presencia plantea una pregunta nada sencilla: ¿quién se ocupa de ellos? La respuesta, en buena medida, la dan decenas de vecinos y vecinas que madrugan, salen con sus bolsas de pienso y mantienen un equilibrio silencioso entre el bienestar animal y la convivencia urbana. El Ayuntamiento de València ha dado un paso para profesionalizar esa labor: los días 27 y 28 de octubre, el Servicio de Bienestar Animal forma a 86 personas que obtendrán el carné municipal de cuidadoras de colonias felinas e ingresarán en el censo oficial de personas autorizadas para intervenir en estos espacios.

Un carné que no es un trámite, sino una responsabilidad

La formación no es opcional. Obtener la acreditación municipal exige superar estas jornadas, que abordan desde las pautas de alimentación hasta los procedimientos de traslado para la esterilización, pasando por la identificación de posibles enfermedades y las condiciones higiénico-sanitarias que deben mantenerse en los emplazamientos. También se explican los protocolos de actuación y la normativa vigente. No es un curso de tarde de fin de semana: es el acceso a una red de gestión coordinada con el personal veterinario municipal.

"El objetivo de estos cursos es proporcionar los conocimientos necesarios para garantizar una atención adecuada a los gatos de las colonias felinas, así como informar de los protocolos de actuación y de las obligaciones que establece la normativa de bienestar animal" - Juan Carlos Caballero, concejal de Bienestar Animal del Ayuntamiento de València

El concejal también ha subrayado el valor de quienes dedican su tiempo y esfuerzo a estos animales, y ha reconocido que su implicación es imprescindible para que el sistema funcione. "Su compromiso es esencial para mejorar el bienestar de los animales y favorecer una convivencia adecuada en nuestros barrios", ha señalado Caballero.

Una ley que pone el peso en los ayuntamientos

Detrás de esta iniciativa hay un marco legal que ha transformado la gestión de las colonias felinas en España. La gestión de colonias felinas ha estado tradicionalmente vinculada al trabajo voluntario de asociaciones y personas cuidadoras, pero la aprobación de la Ley 7/2023 ha trasladado la responsabilidad principal a las administraciones locales. La norma establece que los municipios deben implementar programas estructurados que incluyan censos actualizados, esterilización sistemática, control sanitario y coordinación con cuidadores y entidades de protección animal. El problema es que, como apuntan distintos análisis, su aplicación continúa siendo desigual entre localidades: en algunos municipios ya existen programas consolidados con planificación anual y seguimiento veterinario, mientras que en otros la gestión sigue dependiendo de intervenciones puntuales o de iniciativas voluntarias sin un programa integral formalizado.

En ese contexto, el modelo de València —con un censo propio, jornadas anuales de formación y colaboración estructurada entre voluntariado y servicios veterinarios municipales— apunta en la dirección que marca la ley. Entre las obligaciones que impone la normativa se incluye censar las colonias, desarrollar programas sanitarios, establecer protocolos para resolver conflictos vecinales y garantizar que los gatos sean esterilizados e identificados con microchip a nombre del municipio.

Alimentar no es suficiente: lo que implica cuidar una colonia

La imagen del voluntario de colonia felina suele reducirse a la de alguien que deja comida cada mañana. La realidad es bastante más compleja. Quienes obtienen el carné municipal asumen la responsabilidad de detectar animales enfermos, coordinar con los servicios municipales los traslados para esterilización y mantener los puntos de alimentación en condiciones higiénicas. Son, en la práctica, los ojos del sistema sobre el terreno. Sin esa presencia diaria, las 600 colonias de la ciudad serían imposibles de gestionar solo desde los despachos.

El Servicio de Bienestar Animal convoca estas jornadas formativas una vez al año. Que en esta edición se hayan acreditado 86 nuevas personas dice algo sobre el alcance real del fenómeno: hay una demanda ciudadana sostenida por hacerse cargo, de manera organizada y rigurosa, de una parte de la fauna urbana que muchos prefieren ignorar. En una ciudad donde convivir no siempre es sencillo, que cientos de vecinos elijan implicarse en el bienestar de los gatos comunitarios es, quizás, uno de los gestos más discretos y más necesarios de la vida en común.