València entierra sus contenedores: ocho nuevas islas soterradas llegarán a otros tantos barrios con una inversión de 1,12 millones

El Ayuntamiento licita por 1,12 millones la construcción de ocho islas de contenedores subterráneos en barrios de València, con plazo hasta el 1 de octubre.

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Los contenedores de basura llevan décadas siendo una presencia incómoda y casi inevitable en las aceras de cualquier ciudad española. Voluminosos, a veces malolientes y frecuentemente víctimas del vandalismo, forman parte del paisaje urbano de una manera que nadie ha pedido pero que todos han asumido. València quiere cambiar eso, al menos en ocho de sus barrios. El Ayuntamiento ha sacado a licitación pública la construcción de ocho islas de contenedores soterrados con un presupuesto base de 1.118.146,59 euros, una apuesta por meter bajo tierra lo que hoy ocupa —y ensucia— la superficie.

Ocho barrios, una misma solución

La actuación alcanzará los barrios de Nou Moles, Arrancapins, Malilla, Benimàmet, Benicalap, Torrefiel, Ciutat Jardí y la Bega Baixa, con instalaciones concretas en la plaza de Roma, la plaza del Pintor Segrelles, la calle de Oltà, la calle Ave Maria, la avenida Equador, la calle Comte de Lumiares, la plaza Hondures y la plaza Xúquer. No se trata de una intervención menor: son ocho emplazamientos repartidos por distintas zonas de la ciudad que, hasta ahora, convivían con los tradicionales contenedores de superficie.

El contrato se ha dividido en dos lotes —uno de tres islas y otro de cinco— con el objetivo de facilitar la participación de empresas especializadas, incluidas pequeñas y medianas empresas. Los plazos de ejecución son de 126 días para el primer lote y de 195 días para el segundo, a contar desde la comprobación del replanteo. Las ofertas pueden presentarse electrónicamente hasta el próximo 1 de octubre de 2026.

Bajo tierra, pero con las cinco fracciones

Cada isla integrará las cinco fracciones de recogida selectiva —vidrio, papel y cartón, envases, materia orgánica y resto— mediante seis contenedores: cinco de carga lateral y uno específico para el vidrio. Los puntos de depósito estarán identificados por fracciones y colores para facilitar su uso cotidiano. La idea es simple: si separar la basura ya es difícil para muchos vecinos cuando los contenedores están a la vista, el diseño pretende que no haya excusa posible.

Técnicamente, las plataformas permanecen enterradas y solo emergen durante las operaciones de recogida, accionadas por sistemas electromecánicos o hidráulicos. Una ingeniería discreta que trabaja en segundo plano para que la calle luzca despejada el resto del tiempo. Además, los buzones de depósito se han diseñado a una altura que facilita su uso a personas con movilidad reducida, contribuyendo a eliminar barreras arquitectónicas.

Más limpieza, menos vandalismo y mejor imagen

Las ventajas del soterramiento van más allá de lo estético. Al quedar los equipos fijados y protegidos bajo tierra, se prevé una reducción de los actos vandálicos y una mejora de la seguridad vial en los entornos de cada instalación. La dispersión de residuos en la vía pública —uno de los principales problemas de higiene urbana asociados a los contenedores convencionales— también debería reducirse de forma significativa. No es una tecnología nueva: estas nuevas islas se sumarían a las que ya existen en la ciudad, donde en años anteriores se instalaron otras unidades que conformaron una red de islas soterradas repartidas por varios barrios.

La licitación no solo valora el precio. Los criterios de adjudicación incluyen la ampliación de la garantía y la calidad del sistema de elevación: su estabilidad, accesibilidad para el mantenimiento, protección frente a la corrosión y fiabilidad para un uso urbano intensivo. En otras palabras, el Ayuntamiento no quiere infraestructuras que envejezcan mal ni que generen costes de reposición a corto plazo.

Obras con impacto en la calle: lo que deben saber los vecinos

La ejecución de los trabajos implicará, de manera inevitable, cierta incomodidad temporal. Habrá ocupaciones parciales de aceras, zonas de estacionamiento y calzada en los entornos inmediatos de cada actuación, gestionadas mediante vallado, balizamiento y señalización. Cuando sea necesario, se habilitarán desvíos provisionales para vehículos y peatones. Previamente, se analizarán las redes subterráneas de agua, saneamiento, electricidad, gas y telecomunicaciones para evitar interferencias, y se repondrán los pavimentos y elementos urbanos que resulten afectados.

El Ayuntamiento recomienda a la ciudadanía consultar y respetar la señalización temporal instalada en cada emplazamiento, especialmente las prohibiciones provisionales de aparcamiento y los itinerarios peatonales alternativos. También aconseja planificar los desplazamientos con antelación en los días en que operen maquinaria pesada o se transporten materiales.

La convocatoria se tramita mediante procedimiento abierto simplificado, lo que agiliza los tiempos administrativos y abre la puerta a una adjudicación relativamente rápida. Si todo va según lo previsto, los vecinos de estos ocho barrios podrán despedirse pronto de los contenedores en superficie y ganar, de paso, un poco más de calle para vivir.